26 febrero, 2025

¿peces terrestres?


 me estoy convirtiendo en un pez, y vivo divagando entre la tierra.

tuve que forzarme a crecerme piernas y brazos, a que mis ojos se acomodaran al aire rasposo y seco, a aprender a respirar en otro lugar.


y me está gustando esta nueva vida.

11 septiembre, 2024

así van las cosas últimamente.

 Me hace bastante gracia que no perciba ningún cambio en mi persona cuando estoy escribiendo.

Tal vez otra persona sí lo note, si se da a la tarea de leerme (cosa que ni siquiera yo hago, hablando con sinceridad), pero siempre que estoy escribiendo textos, relatando mi vida de manera narrativa, termino sintiéndome como ese sujeto adolescente que no tiene mucha idea de lo que está haciendo con su vida.

Solo que hoy tengo treinta y un años.

Y creo que ya me puedo considerar como un músico, tal cual. Incluso como un artista. O al menos así veo que me perciben muchas personas.

Agradezco muchísimo esa parte, al final es algo que siempre esperé vivir. No deja de sentirse extraño, pero estoy viviendo una verdadera fantasía.

Claro, siento muchísima presión de diferentes lados, y a veces siento que no avanzo, o que estoy perdiendo el tiempo, o que no tiene sentido lo que hago, pero son más las veces que disfruto del momento, y eso es algo que jamás sentí antes.

No estaba acostumbrado a vivir en el presente. Bueno, creo que nunca lo he estado. Pero antes me alejaba de todo ello por miedo a no saber lidiar con algo tan complejo.

Hoy ya me aviento al ruedo y en el camino me cuestiono si hice lo correcto o no.

Y me gusta esa nueva parte de mí.

Ya no es tanto un "qué miedo", sino un "órale".

Ambiguo.

A veces cariñoso, otras irritante.

Siempre abierto a lo que la vida me depare.

De repente me convertí en "rulo de mar" y no me arrepiento de nada.

Órale.

24 septiembre, 2021

una casa con alas.

A veces siento que soy una casa.

Una casa que se está cayendo.

Una construcción que se empezó a erigir sobre buenas intenciones en lugar de cimientos, pero que con el paso del tiempo empezó a quebrarse. Hoy ese edificio está infestado con grietas que se asoman en el techo, sobre las paredes, entre los pisos colocados a prisa, en todos lados.

Me suelo dar cuenta de que no tengo idea cómo la casa sigue de pie.

Otras veces me veo como un ave. Una que vuela sin descanso, casi flotando entre los mares de incertidumbre, sin miedo a que estos me consuman. Un ave pequeña, acostumbrada a volar sin rumbo, pero que admira muchos lugares porque se permite abrir los ojos.

A esta ave le encanta respirar mientras admira su horizonte, siempre nuevo.

A veces una casa, a veces un ave. Casi me podrían decir que soy una casa con alas.

Un edificio flotante que todavía no se siente como un hogar.

Qué bonito sería poder aceptar que quiero un lugar para descansar. Siento que escribo porque no lo encuentro, y con las palabras tengo la esperanza de hallar aunque sea la manera para comunicar estos males. Tal vez alguien tenga alguna clase de remedio, aunque me temo que me terminarán diciendo que tengo que buscar más adentro. Pero he ido más adentro y lo único que encuentro son puertas que no dan a ningún lugar.

Ya no encuentro más habitaciones en esta casa que todavía no se siente como un hogar. He tratado de aprovechar cada día de sol para recorrerla y tratar de reparar todos los daños que presenta, pero las noches son más largas que los días, y a veces mejor me acurruco pensando que sería más sencillo si simplemente cambio de casa y empiezo de nuevo con todo lo que sé hoy en día.

Pero sé que eso no sucederá.

No puedo abandonar esta casa que no es un hogar porque esta casa es la única cosa vagando en este mundo que tiene algo parecido a mi rostro, la única que alberga mis ideas a veces cuestionables pero que extraño en el momento en que deciden desaparecer, y es también la única casa que guarda recuerdos de mi pasado en forma de fotografías y videos que dejo volar como mosquitos hambrientos.

Aparte de todo, esta casa es la única en la que he podido permitir que entren extraños. Algunos a escondidas, y otros por la puerta de entrada, a la luz del día. Algunos me ayudan a limpiar las repisas, pero más de uno terminó cobrando los regalos que me hizo para adornar las paredes con los clavos que atravesó sobre la piel de mi casa, y sin que me diera cuenta, sin mi permiso.

Esta casa es la única que recuerda, así que sigo viviendo dentro de ella.

Dentro de una casa que se va cayendo, y conmigo adentro tratando de mantenerla en pie para que no se me venga encima un pedazo del techo a mitad de la noche, tratando de barrer los suelos aunque el polvo vuelve una y otra vez, tratando de encontrar la comodidad dentro de un edificio que algún día parece que terminará por colapsar.

Y tal vez no la sienta así, pero esta casa, toda deforme, quebrada, dejando pedazos de sus paredes en todos lados, esa mugre y desquiciada casa que va perdiendo el sentido, el orden y hasta su propia decencia, esa casa al final del día es mi hogar, y no tengo otro lugar en donde vivir.

Esta casa es mi casa, y lo que más me gusta es que tiene alas. Así, volando, la puedo llevar a cualquier lugar, aunque a veces olvide cómo mirar a través de sus ventanas.

21 marzo, 2021

La vida: diario de la perdición XIV.

 Acabo de ver, en una historia de instagram, que un amigo etiquetó a un exnovio en su historia, dando a entender, al parecer, que ambos salieron.

No hay ningún problema con ello, puesto fui el que se decidió retirar de tal relación, y quiero pensar que no quedaron sentimientos pendientes de mi parte en ese trayecto, pero me di cuenta de que quiero compartir con alguien el suceso y no tengo con quién, pues, al único amigo que ubica tanto a mi exnovio como a ese amigo, ya no le hablo. Y no pude contarle tampoco que ese mismo exnovio conoce a un chavo con el que salí hasta que terminé destrozado por mi insistencia de estar en donde alguien no me hace bien, y tampoco le alcancé a compartir cómo este último chavo ha estado buscando entablar una conversación conmigo en las últimas semanas (algo que las lleva todas de fracasar conmigo en cuanto recuerdo cómo terminé tras salir con él, porque aunque me prometan y me aseguren de que él ya es otra persona, yo también soy alguien diferente y no tengo ganas de estar ahí de nuevo).

En fin, a veces siento que ya no tengo con quién platicar de las banalidades más divertidas de mi día a día, y en ese sentido extraño al que fue mi mejor amigo. Pero me da gusto ver que es una persona que se encuentra bien (incluso parece que mejor que cuando seguía viva la amistad), y si soy sincero yo también estoy mucho mejor ahora.

Las cosas de la vida, ¿no?

25 enero, 2021

2.0.

Llega un momento en el que de repente empiezas a arrepentirte de ciertas decisiones del pasado. Me podría ir muy atrás, desde mi infancia, hacia situaciones que me hubiese gustado haber abordado de manera distinta a lo largo de los años, pero seguir en ese esquema de pensamiento conlleva una inevitable y, me atrevo a decir, innecesaria, carga de culpa.

Por eso, decidí empezar desde cero mi canal de YouTube, puesto que no quiero que el fantasma de un tal "roolixximo", que dejó de representarme desde hace ya tiempo, siga acechando al futuro que le auguro a mis creaciones (les dejo en la imagen el link al canal nuevo):


De cualquier manera, ese pobre "roolixximo" al que tanto aterrorizo menospreciándolo con mis intentos constantes por desaparecerlo de las cortezas mentales de mi persona y de quienes lo llegaron a conocer, tengo que reconocer que nunca podrá morir del todo. Y tengo que estar bien con eso.

Al final de cuentas sigue vivo en la música que escucho, en los amigos que hice en aquella época, los libros que disfruté (nota mental: retomar el hábito de la lectura), en las imágenes, sonidos, olores, sabores y más cosas que apreciaron sus sentidos y que, de alguna manera, siguen guardadas en algún rincón de mi cabeza.

"roolixximo" sigue con vida, y creo que está feliz de que lo haga decidido guardar solo para mí. Pero "Raúl Muro Pérez" ahora tiene las riendas, y me siento increíblemente emocionado de lo que le espera a ese sujeto.



18 enero, 2021

"Parte de él", o cómo hacer el homenaje a tu película favorita de la infancia con tu celular.

 Primero que nada, y como nos gusta saltarnos muchas reglas narrativas (ya sea para variarle o porque las desconocemos), aquí el resultado:

Ahora sí, y con la aclaración de que usé un equipo de gama baja (pero de suficiente precio como para ser considerados objetos que no compra la persona promedio) para grabar el audio, tuve ganas de empezar el año subiendo una de mis canciones favoritas, de la que quizá para siempre será mi película favorita.

Y es que todo me vino como anillo al dedo: el encierro, la historia detrás del creador de la letra (les recomiendo el documental "Howard" sobre la vida del gran señor Ashman, disponible en Disney+), y mis ganas de crear algo sencillo pero significativo.

Con todo y todo, practiqué la canción con mi maestra de canto, me armé de valor, y terminó resultando todo en un experimento con movimientos temblorosos pero con mejores resultados de los que esperé en cierto momento de desesperación.

Espero lo disfruten y que encuentren una salida a aquellos mundos que los encierran constantemente.

13 enero, 2021

diario de la perdición, versión XIII: un día menos.

 Siento que me encuentro en ese delicado punto donde no hayas ni el cielo ni el infierno.

Tengo muchísimas ganas de crear mil cosas, e incluso tengo ya el desarrollo de las ideas realizadas. Es más: solo necesito moverme para que se concreten.

Pero sigo aquí. Así.

Esperando casi como a que caigan del cielo las energías o las ganas de pararme de mi cama, salir de mi habitación y empezar a terminar.

Pero aquí sigo.

Vamos viendo lo que nos depara, dijo el ciego.