31 diciembre, 2013

Querido diario: Lo que el pasado me ha demostrado.

Querido diario: entre ayer y hoy conocí a un gran chico. Increíble, sensitivo, comprensivo y muchas cosas positivas que terminan en -ivo, -ible y -el, entre otras.
Sé que tal vez no lo merezca, tras las desventuras que me he provocado a lo largo del año y de las malas decisiones que he tomado, pero me di la oportunidad de conocer a alguien más, y no me arrepiento de que me haga sentir bien, no importa si acaba en cinco minutos, en cinco días o en cinco años.
Así que, diario, tras un año lleno de encuentros casuales y no casuales, de reírme con mis amigos y llorar viendo Frozen por segunda vez, puedo decir que, a pesar de que fue un año de mierda a grandes rasgos, incluso la mierda tiene sus ventajas.
Puede que no esté destinado para lidiar con las relaciones de pareja, pero al menos sé que hay personas allá afuera dispuestas a intentar una conmigo.
Tal vez no sea el mejor hijo, hermano, amigo o conocido, pero sé que estoy dispuesto a mejorar cada vez que me doy cuenta de que estoy en un error.
He pensado mal y actuado bien unas cuantas veces, he pensado bien y actuado mal un gran porcentaje, he pensado mal y actuado mal muchas veces, pero también he llegado a pensar y actuar bien en un par de ocasiones, y he tenido resultados mejores de los esperados.
Me doy cuenta, diario, de que cuando una persona me hace reír y platicar libremente se siente mejor que cuando intentan comprar el sentimiento; que hay personas solas, pero es tarea de alguien más trabajar con eso, y que puedo disfrutar, diario, de la vida cuando me lo permito.
Aunque suene como esos libros de superación personal que suelo aborrecer, me doy cuenta, diario, que tal vez no pisé en los lugares indicados, pero al final todos los caminos me llevaban a mí. Y puedo decir que, aunque no me he encontrado totalmente, ya tengo armada una gran parte del rompecabezas.

27 diciembre, 2013

Manos atadas.

En ocasiones, como ha sucedido en estos últimos días, siento que estoy así, con las manos atadas. Noto que mi productividad se reduce a respirar y comer, y a pasar las noches en vela. Veo que parte de mí no quiere que me dé cuenta de todo ésto, y me encierro en un universo de irrealidad, de procrastinación y de fantasías que me están haciendo daño. Y duele, porque no puedo salir de ese hoyo que no sabía que había cavado.

09 diciembre, 2013

Circunstancias.

En momentos como éste,
me pregunto muchas cosas,
¿cómo es la vida en el otro lado,
o de qué color son allá las rosas?

Vuelo hasta altas distancias,
en mi cabeza, en mi alma y en mi pensamiento,
pero mi cuerpo está atado a pesar de las discrepancias,
olvidando por completo mis sentimientos.

Camino cada vez que me es posible,
por el miedo de perder un día las piernas,
olvido que el dolor existe,
porque que lo sienta no significa que lo veas.

A veces me canso de tus decidias,
de tu ignorancia y de tu desaparición,
¿qué necesidad de sufrir tiene mi razón,
que tengas hundido tu corazón en codicia?

Y dejé de mirar hacia el frente,
pues así sólo aprecio tu miseria,
y mejor cierro los ojos y camino,
dejando intacto el recuerdo de tu presencia.

De tus ojos tristes,
tu mirada dormida,
tus manos firmes,
y tu sonrisa mezquina.

Guardo en mi pensamiento tu cabello,
y en mi corazón quedan tus palabras,
pero todo quedará en recuerdo,
gracias a las circunstancias.

01 diciembre, 2013

Por favor.

Domingo. Día de relajación. El día especial en el que te olvidas de que existe el mundo y dedicas tu tiempo a disfrutar una película mala, a limpiar un poco en armonía y a bailar al son de tu música favorita. Ese es el ideal de domingo que anhelo con toda mi alma poder disfrutar algún día. Pienso primero en un día así antes de encontrar al amor de mi vida. Sin embargo, ambas cosas parecen tan posibles como la idea de los poderes curativos encontrados en la sangre de unicornio.
En mi casa, los domingos nunca han sido días particularmente silenciosos. Desde que tengo memoria de este lugar, la calle frente a la que vivo ha sido una de las más transitadas, pues es el camino principal por el cual llegar a la carretera que se debe tomar para llegar a una laguna.
Desde que vivimos aquí, mis papás, mis hermanos y yo hemos aprendido a asimilar el sonido de las llantas acelerando por el pavimento como algo agradable. Incluso, en mi caso, es gracioso cuando duro horas tratando de cruzar la simple calle por el tráfico. La calle sonríe como una fácil con amantes porque el domingo es el único día en el que pasan más de diez automóviles por ahí.
Sin embargo, el terror comenzó apenas hace unos meses, cuando un primo decidió que la idea más revolucionaria de todas era la de abrir un negocio de tortas ahogadas a dos casas de mi hogar.

25 noviembre, 2013

Diario de un procrastinador.

Si la invención del internet hubiese tenido lugar mucho tiempo después de mis días de existencia, en estos momentos sería conocido como un escritor publicado. Me desespera ello, pues soy débil ante los miles de obstáculos que se me presentan debido a las grandísimas posibilidades que tienes en este medio.
Por ejemplo, en estos momentos acabo de cerrar una ventana donde leía la trama del libro (y de la película) "Beautiful Creatures", pues tan sólo escuchando la trama me pareció interesante hacer un cortometraje o al menos el guión adaptado del libro, convirtiendo a la protagonista femenina en un chico.
Puedo culpar a las múltiples oportunidades de distracción que se me presentan minuto a minuto, o al ruido que hace mi computadora únicamente al estar encendida, pero al final todo recae en mí. Siempre termino con agotado y con sueño, mirando cómo mis tareas escolares están en blanco y no he avanzado ni un par de páginas en el último libro que estoy leyendo. Mucho menos he continuado escribiendo algún material propio.

21 noviembre, 2013

"A little more conversation (please)".

No estoy seguro de que ésto aplique para todos aquellos que estén pasando por esta etapa de la post-adolescencia/juventud, pero algo que se está convirtiendo en más que un hábito (así como la alarmante frecuencia con la que abro facebook), es la reconstrucción de conversaciones que tengo con otras personas, incluso durante las pláticas.
Como un aspirante a escritor con perfil bajo y fanático de la trilogía Before Sunrise/Sunset/Midnight, le doy un gran peso a las conversaciones y a los personajes. Hace semanas, estaba leyendo un poco de John Green, un autor que está siendo aclamado gratamente, y aunque me gustó la historia y en sí el libro me pareció bastante agradable, me frustró el hecho de que todos los personajes fuesen exactamente la misma persona y que los diálogos estuviesen poco naturales (aunque marqué varias frases que me gustaron).
Cuando quiera ser un escritor en serio tendré problemas más que nada en cuanto a los personajes, pues me parece un acto increíble el que hacen los escritores que definen algunos personajes que, incluso si está escrito desde la perspectiva de varios personajes, parece que fue obra de muchos autores. Irónicamente, en cuanto a los diálogos, no sufro tanto una vez que corrijo un poco algunos detalles --es inevitable tener la impresión de que en realidad mi mente está subiéndome el autoestima haciendo que me crea mejor de lo que soy, pero aprovecharé uno de esos escasos momentos--, aunque si me observaran intentando sacar adelante una conversación en persona, les diré que soy un caso perdido.

20 noviembre, 2013

Recaídas con expectadores.

El día 23 de febrero del año 2012 escribí ese título, "recaídas con expectadores". Tal vez algún día recuerde a qué me refería con tal nombre para una entrada, pero sé que no llegará pronto y el título me parece adecuado.
Recaídas con expectadores, de esas veces que te sientes tan mal que los demás lo perciben. Tal vez hoy no sea exactamente un día que pueda decir "me siento mal" y sentirlo en verdad, pero tampoco puedo afirmar que fue un gran día. Ni siquiera a un buen día llega, y eso que sucedieron cosas bastante buenas.
Ocasiones como ésta son aquellas en las que sólo busco un escape. No puedo llegar a casa porque mi familia estará ahí, y tendré que explicar mi estado de ánimo o evitarlos un poco porque suelo sentir que, con ese estado de ánimo, les contagio las malas vibras. En la escuela es peor, pues es similar a llegar a mi casa, pero con muchísima más gente y todos cargan con sus propios problemas. La salvación es el tiempo muerto en el transporte público y los libros.
¿Qué sucede cuando en ocasiones soy yo quien busca a los espectadores? Vaya, respirar es un proceso muy complejo, al igual que pensar y que razonar. Ninguna de esas operaciones parece funcionar apropiadamente cuando estoy así.

06 noviembre, 2013

Despierto (y soñando con personas heterosexuales).

Los sueños son, quizá, la parte más mística de la humanidad. Eso de tomar las imágenes que has visto por aquí y por allá, mezclarlas de una manera extravagante y olvidar poco a poco el sueño es bastante fascinante, debo admitirlo. Se han escrito muchísimos libros tratando de descifrar lo que significa soñar con ciertas cosas en específico, pero casi siempre se coincide en que tu subconsciente suele tratar de decirte algo a través de soñar con ciertas cosas. ¿Qué me trata de decir mi mente esta mañana entonces?
Ya había despertado. Había escuchado las tres alarmas que encendí y me sentí lleno de energía, pero aún así quedé plácidamente dormido por otros cuarenta y cinco minutos más (lo cual también es sorprendente, normalmente no despertaría hasta pasadas otras tres horas), y tuve que tener un sueño muy vívido durante ese tiempo.
No recuerdo cómo comenzó, pero me encontraba en la plaza del lugar donde vivo, con los puestos de baratijas en sus lugares respectivos y con tanta vegetación como si hubiese soñado el día más verde del verano. También veía a mi mamá y estaba la casa de mi abuela; fue extraño que no sólo haya estado todo en un lugar geográficamente preciso, sino que las cosas conservaban sus formas originales e incluso los colores se mantenían.

05 noviembre, 2013

La desaparición de los caídos.

Brevemente, me dispongo a anunciar públicamente la desparición de mi anterior blog, hogar para viejos relatos sexosos, mala redacción y errores de ortografía. Claro que no lo iba a dejar ir tan fácil, soy un sentimentalista, así que encontré la manera de trasladar las publicaciones que había hecho allá hasta este espacio (las pueden encontrar bajo la pestaña Otro Blog). Nostalgia, ustedes saben. En estos momentos la escuela y ciertos dilemas, ya saben que luego los discutiré aquí, absorben la mayor parte de mi tiempo y no he releído algunas entradas, pero al trasladarlas y agregarles la etiqueta nueva, recordé parte de mi vida. Espero que ustedes puedan obtener algo bueno de ello (y que sean capaces de ignorar algunas secciones).
Así es como despido a mi antigua página, awkwardismylife.blogspot.com, cuyo dominio será libre para que pervertidos se apropien de él. Lo despido con 339 visitas en su historia y con el recuerdo de que la última entrada se trató de una canción de The Troggs, copiada un lunes primero de abril. Con su estética púrpura y muriendo con su último nombre, "Momentos incómodos con la almohada", dejo descansar a mi viejo baúl de los recuerdos, quedándome con los recuerdos de dedos cansados y dudas adolescentes.

28 octubre, 2013

Caminos.

Sentirse anormalmente bipolar es algo en lo que me familiarizo cada vez más. Día a día es como si viviera como el chico que todos creen que soy, siempre y cuando esté ocupado en alguna tarea; pero cuando estoy libre y dejo a mi mente divagar, termino en lugares distantes de la realidad. Escucho letras, veo la música, siento los colores, todo eso sin tener que ingerir sustancias como muchas personas lo hacen.
Claro, como en algunas cosas hay más de dos caminos por donde llegar a la locura, en los últimos días siento que camino por terrenos peligrosos y desconocidos. Tropiezo constantemente, me pierdo y me encuentro, y siento que mi rostro se ha estrellado contra el asfalto en más de una ocasión.

26 octubre, 2013

Desahuciado y devoto.

Hace casi diez días me gustó un chico. Esas no son noticias fuera de lo común desde que entré a mis "maravillosos veintes": me gustó un chico con la mirada, me gustó un chico por tener buena ortografía en internet, me gustó un chico porque me regaló una sonrisa; esas son las que recuerdo en este momento. La que sucedió el diecisiete de octubre del año dos mil trece fue aún más intensa: me interesó un chico porque fue lo que siempre esperé de un chico.
Ya escribí en un cuaderno la desesperación que me di yo mismo por haber desaprovechado ciertas oportunidades (que, pensándolo dos veces, no creo que hubiesen implicado un gran cambio al final de todo), y más o menos relaté lo que sucedió aquel día. ¿Qué es lo que ha pasado desde entonces? Una interminable sensación en mi cuerpo de que respiro y a la vez no y una necesidad por mantener mi mente ocupada, aunque ya esté haciendo algo que necesite mi concentración absoluta.

18 octubre, 2013

Afecto.

Hace días, el subdirector académico de mi escuela interrumpió una clase para anunciar que requería voluntarios para platicar con estudiantes de nuestra misma carrera pero provenientes de una escuela ubicada en el centro del país. Como si fuera la cosa más peleada del universo, levanté la mano y le pedí directamente a la encargada de anotar a los voluntarios que anotara mi nombre y que no olvidara mis apellidos, por si acaso. Me sorprendió que difícilmente se logró reunir casi el número mínimo requerido.
Este tipo de cosas me gusta. Me encanta conocer gente, y más cuando resulta tratarse de chicos de mi edad. Admitiré que siempre es excitante la posibilidad de encontrar un posible prospecto en situaciones así, pero lo que más me gusta es darme cuenta de que los chicos de otro lado pueden ser tan similares y al mismo tiempo demasiado diferentes. Me parece más que interesante.
Mientras me decepcionaba poco a poco con el chico de los dulces por mi inhabilidad para hacer algo que defina si se darán las cosas o no, más iba decidido a dejar atrás por un tiempo el lado romántico y a interrumpir mi eterna búsqueda por aquella persona, aunque sepa en el fondo de mi alma que estoy saboteando mi vida amorosa. Me pareció algo radical intentar eso de una vez por todas en mi vida e incluso llegué a ignorar el hecho de que había un chico bastante atractivo a dos metros de mí.

15 octubre, 2013

Desconexiones: relato de una historia sin internet.

Descubrí que tengo una inexplicable adicción al internet y a las redes sociales. Ya lo sabía desde hace tiempo, pero puedo afirmar que es casi una enfermedad desde este domingo, cuando un rayo arruinó la línea telefónica y ésta es mi tercera noche sin conexiones virtuales. Al menos ya no estoy como la primera noche, nervioso y sin poder dormir, presionando el botón F5 de mi teclado aun sabiendo que nunca se iba a cargar la página.
Al parecer también el incidente afectó a mi familia: aunque haya sido para ir al ciber, mi hermano salió de la casa por su propia voluntad (algo que no había sucedido en años); he descubierto a mi padre tratando de reiniciar el módem, sin importarle estar consciente de que el problema no es ese dispositivo; y mi madre y mi hermana pasaron un rato juntas en la tarde mientras hacían pan de elote. Dicen los rumores que ni siquiera discutieron durante el milagroso evento y, aunque el pan de elote siempre les queda ridículamente delicioso, al de hoy parece que se le prestó más atención de lo normal. Sin embargo, si alguien ha sufrido con la desintoxicación de la dependencia de la comunicación en línea, he sido yo, llegando al límite de ir a la biblioteca solamente para poder conectarme un poco por medio de mi celular.

11 octubre, 2013

Normalidad.

Me parece bastante gracioso el hecho de ver las cosas desde una perspectiva más amplia, dándome cuenta de mi falta de habilidades a la hora de conocer a alguien, una vez que lo identifico como un potencial interés romántico. Aparte, es bastante frustrante el hecho de tener tantas señales a mi alrededor y no saber qué hacer con ellas. Sé que sería bastante tonto si me dieran las cosas en bandeja de plata, pero ¿en realidad quiero que sea así? ¿Seguiría interesado por el chico si mostrara interés por mí de una manera más evidente?
Según mi amiga de la escuela, el chico es un "lunántico", pues su humor parece definido por la luna (nunca antes había pensado en que tal palabra significara eso en realidad). El pensamiento no es desagradable, porque ella me considera también como lunático en ocasiones, pero esa es la impresión que tiene de él, aparte de que es un buen chico según su percepción de escorpio.
Llegó el martes y al parecer la luna no estaba tanto a mi favor, pues aunque aún estaban esas sonrisas y esa impresión de que soy agradable para él, se notaba que estaba un poco más irritante que de costumbre, casi como el chico mezquino que parecía ser antes. Pensé que tal vez había notado que me ponía bastante nervioso y en mi mente ardía la pregunta eterna de será o no agradablemente homosexual.

08 octubre, 2013

Es complicado.

Tenía de meta preguntarle el nombre al chico hasta el día de hoy, con una prórroga utilizable que caduca hasta el día viernes de esta semana. Ya había comentado ésto de manera breve: llegaría, le preguntaría su nombre y observaría su reacción, a partir de la cual tomaría una posición nueva ante el asunto. Si se llegara a mostrar interesado, seguría adelante con todo y trataría de conocerlo más. En caso de que no tuviese una respuesta positiva, continuaría con mi vida como si nada hubiese sucedido. Lo importante es intentar y probar. Quién sabe, tal vez él es el chico para mí, o quizá es más heterosexual que el color rosa. No lo sé, y hoy fallé con creces en descubrirlo. Bueno... es complicado.
Llegué temprano a la ciudad porque acompañé a mi tía a su consulta médica. Me encanta llevarla porque siempre me platica cosas sobre mi familia. Conozco otra cara de mis tíos, me río con las anécdotas que me cuenta y me impresiono porque mis hermanos y yo tenemos demasiadas similitudes con mis parientes, lo cual hace que me planteé cómo funciona la genética y si se pueden heredar caracteres que van más allá de lo físico y biológico.

06 octubre, 2013

Sin respirar.

Tras platicarlo, compararlo y reflexionarlo, he llegado a la conclusión de que debo de preguntarle el nombre al chico. Directamente y sin darle más vueltas al asunto, llegaré, compraré dulces y, justo antes de irme (o como se de la situación), llegaré y diré algo así como "oye... ¿cómo te llamas?". Tengo hasta el fin de esta semana para saber mínimo su nombre y decidir a partir de cómo cambien las cosas tras ese hecho si vale la pena seguir con ésto o no.
No me prepararé para quitarme los nervios, tampoco me mentalizaré para no titubear y mucho menos llegaré pensando que no sucederá cosa alguna (gran consejo de una gran amiga); caminaré directamente hacia él, esperaré lo mejor y observaré su reacción.
La verdad es que estoy mucho más preparado para una respuesta negativa, como que me mire con una extrañeza y un miedo inmensos tal que no seré capaz de volver a comprarle dulces con los mismos ojos (figurativamente; no es que compre dulces con los ojos). Trato de imaginar una respuesta positiva y en todos los escenarios me quedo ahí, congelado sin poder ni respirar. Es impresionante la negatividad y el dramatismo que le imprimo a cada escena de mi vida, y tal vez ello sea la causa de que sienta que no he tenido la mejor suerte de todas con los chicos.
Tal vez éste sea un buen lugar para redimirme... bueno, para comenzar de nuevo. Quizá todo haya estado simplemente en mi cabeza, otro caso de malinterpretaciones llevadas al máximo, un romance épico de novela corta. Es difícil para mí imaginarme los casos positivos, pero creo que lo que necesito es dejar de fantasear con todas esas escenas y ver cuál de ellas se vuelve realidad.

05 octubre, 2013

Hablarle.

No escribiré mucho. De hecho, no iba a escribir, pero me parecía que sería agradable volver, ya que he escrito algo a diario aquí desde que comenzó octubre, así que al menos una aportación breve me permitirá dormir.
Aún tengo dudas con respecto al chico, pero puedo decir que estoy algo interesado en él. Sinceramente, algo sería subestimar la situación. Me gustaría conocerlo. Nada más eso. Conocerlo. No pido más. En caso de que fuera un chico agradable, entonces sí pediría más, pero por mientras me conformo con una breve charla. Hasta que llegue el momento en el que reúna el valor necesario para hablarle de otra cosa que no sea para preguntarle el precio de los dulces que vende, todo seguirá siendo un misterio.

04 octubre, 2013

Rojo número 5.

¿Recuerdan al "chico"? Hoy me di cuenta de que sí siento una cierta atracción inevitable hacia tal sujeto y no me gusta eso porque significa que será otro problema/dilema más que se añade a la cuenta de "dilemas amorosos del 2013". No sé si es la vida misma presionándome para equivocarme deliberadamente o si ya me gustó tener problemas en mi vida emocional, pero no necesito a otro chico más.
Según mi horóscopo éste será un año en el que no se establecerán relaciones duraderas y al principio mandé por un tubo estrecho tal afirmación, pero al parecer resultó ser más real que aquel pronóstico que prometía niveles energéticos más altos para mi persona. ¡Eso es una mentira más grande que lo que las películas de Disney me prometían sobre el amor! Con solo mencionar que hace una semana me sentía tan cansado que me acosté a dormir a las siete de la tarde. Ya ni los niños de preescolar hacen eso. Así que continuemos. Vivamos el presente. Relatemos el pasado para reírnos de las desventuras vividas.

03 octubre, 2013

Limerencia.

Días atrás estaba en mi habitación y también estaba mi hermano, pues compartimos ese personal espacio. Repentinamente, escucho que el sujeto habla sobre la limerencia, palabra que, según wikipedia, se refiere a "un estado mental involuntario el cual es resultado de una atracción romántica por parte de una persona hacia otra, combinada con una necesidad imperante y obsesiva de ser respondido de la misma forma". Desde el instante en que leí sobre tal afección, comencé a preocuparme en verdad, pues aparentemente podría autodiagnositicarme con tal trastorno.
No sé si haber leído Vampire Academy y textos similares dirigidos a un público adolescente, ávido a romances épicos y grandes demostraciones de afecto, me ha llegado profundamente al cerebro, pero más que nunca en mi vida me he encontrado buscando a una persona con quien pueda pasar mis días solitarios, y eso que ni siquiera se trata del invierno, cuando las personas se encuentran peligrosamente necesitadas. Me preocupa por la cantidad de cosas que he hecho en unos cuantos meses.

02 octubre, 2013

Viéndole el trasero.

Recuerdo el momento. Era miércoles y estaba en una escuela secundaria en mi semana de prácticas. Normalmente me comporto cuando voy ahí --refiriéndome al plano amoroso--, pues me parece totalmente incorrecto ir a ligar a una secundaria siendo que ya tengo dos décadas de vida en este maldito planeta, aparte de que veo como unos niños a los adolescentes de preparatoria y como bebés a los de secundaria. Nada que llame mi atención y así es como ha sido, es y será durante el resto de mi vida. Más que ser actos totalmente incorrectos, está bastante mal y debo mantener una actitud completamente profesional. Claro, cuando hay algún visitante de mi edad me limito a deleitarme con la mirada un rato con la mayor discreción posible.
Eso sucedió aquel jueves. Iba saliendo de la dirección de la escuela con mis compañeros de prácticas y se respiraba un aire de hormonas adolescentes, planillas estudiantiles y sudor. Había mucho ruido que provenía de un sonido rentado especialmente para que los alumnos bailaran en la cancha de baloncesto como si fueran al antro cada fin de semana, los trabajadores estaban sentados a los lados mientras discutían lo que tenían enfrente y eventos varios y mi cara de agotamiento se comenzaba a notar. Había terminado mi día, al fin. Me encanta ir a dar clases porque siento que me revitaliza minuto a minuto, pero el cansancio comenzaba a ceder. Claro que olvidé todo eso cuando veo que, sentado junto a dos maestras de educación especial, está un chico sin uniforme, aparentemente de mi edad.

20 septiembre, 2013

Color rosa.

Como siempre, mis períodos filosóficos, llenos de preguntas que van desde la metafísica hasta el orden del universo, suelen suceder en la madrugada y/o mientras intento concentrarme en la realización de alguna tarea escolar. No pienso desenvolverme tanto, pues planeo dormir esta noche madrugada y descansar un rato para mañana evitar tener una expresión hostil en mi rostro, pero tengo que desahogarme.
Poco a poco he notado que en realidad soy un chico que es al mismo tiempo homosexual y homofóbico. Interesante, ¿no? No. Bueno, sí es algo interesante o quizá hasta fascinante, pero no es agradable despreciar lo que es una gran parte de mi vida, sobre todo cuando cada día lo hago algo más y más importante para mí, a pesar de que no todo en este mundo sea definido por mi sexualidad.
Lentamente he cambiado el segundo aspecto que suele definirme, pues es algo que tenía que hacer si quería seguir viviendo o al menos hacer de mis días una serie de eventos tolerables. Sin embargo, si algo he dejado algo fuera de mis ejercicios de tolerancia es a los chicos que tienen maneras algo femeninas. ¿Cómo una chica que tiene más testosterona en su cuerpo que la que tengo yo en el mío no me intimida o afecta tanto como un chico que habla con un tono de voz más agudo de lo que es "socialmente aceptable"? (Por cierto, a la mierda con los estándares de la sociedad).

12 septiembre, 2013

Autodesprecio.

Desprecio cómo andamos por la vida buscando a aquella persona ideal, cuando ni siquiera tenemos certeza de que exista.
Es horrible ver cómo nos despreciamos a nosotros mismos por muchas razones y, cuando tratamos de ver el lado bueno de las cosas, nos concentramos en señalar los defectos y no las virtudes.
No me gusta que todo sea tan incierto, que tengas que actuar desesperado para saber si las cosas son reales o nada más están en tu cabeza.
Detesto cuando escucho que culpan a los demás para todo, pero no es fácil aceptar mis errores cuando la culpa es mía.
Me odio porque puedo ser la razón por la que no me responden, pero es aún más grande el desprecio porque sigo esperando una respuesta.
Deseo con todas las ansias del mundo que alguien me ponga atención, pero no la quiero cuando viene de otra persona.
Me doy cuenta que hay demasiadas cosas justo ahora de las que puedo estar al menos agradecido, pero no dejo de pensar en aquellas que me hacen miserable sin razón alguna.
Es desesperante pensar en esto día a día. Sin embargo, la mayor decepción llega cuando sé que mañana seguiré la misma rutina.

11 septiembre, 2013

Ni siquiera lo conozco (y ya no sé qué pensar de mí).

Hace rato estaba discutiendo con un amigo por chat mi eterno trauma que tengo con el chico que conocí por chat y a los cinco minutos ya estaba más confundido que el perro de Pavlov. Tras una serie de comentarios, consejos, risas y demás, mi amigo decidió concluir la conversación escribiendo de manera irónica "tu crush", dándome a entender que en realidad se trataba de un enamoramiento.
—Me entristezco porque me intereso tan de la nada —respondí cómicamente.
—¿Lo conoces en persona?
—Eso es lo perturbador de la situación.
—Ya veo.
"¿Qué demonios?", me dije a mí mismo, "¿por qué no puedes ser una persona un poco menos fuera de lo común y apuntar hacia objetivos que mínimo he visto en persona al menos una vez en mi vida?". Por primera vez en la vida sentí que tenía razón en un pensamiento, pues mi cabeza puede ser tan normal como un capítulo de una telenovela mexicana o tan bizarra como cualquier programa dirigido a niños menores a seis años.

08 septiembre, 2013

El chico que no existe.

A continuación les dejo un texto que escribí la mañana del 15 de febrero de este año. Fue para un concurso de la página de facebook de la Librería Porrúa; lo que no me di cuenta fue que era para ganar un libro de autoayuda para mujeres, pero fueron increíblemente considerados al darme un segundo lugar y enviarme un libro bastante agradable, los aprecio aún más de lo que ya lo hacía antes. Aquí dejo el texto porque me siento algo orgulloso de él y porque relata brevemente algunos eventos que tuvieron lugar en mayo del 2012 y que me han hecho crecer interiormente, por así decirlo. El concurso se llamaba "Enganchados", así que ya se imaginan de qué trata lo siguiente.
A lo largo de mis casi veinte años de vida me he "enganchado" de muchas personas. Recuerdo que a los catorce años me enamoré de una compañera de mi secundaria y siempre estuve ahí para ella, aconsejándola sobre cómo estar mejor con su novio y ella ayudándome a salir de mi caparazón, pues siempre he sido un chico bastante tímido.
Muchos enganches son interesantes, muchos son divertidos y muchos son dolorosos. A pesar de no haber estado en una relación completamente estable, he tenido varias citas y muchos más encuentros espontáneos. Tengo historias y relatos, sin embargo, si me llegaran a preguntar cuál fue el primer enganche para mi, les contaría la historia de cómo me enamoré hace apenas un año de un chico de mi salón.

La diferencia entre acosar y ser acosado.

Hace solamente un par de días comencé una nueva aventura falsa, en paralelo con los mencionados proyectos que intento sacar adelante. Creo que mencioné que gracias a ese proyecto tuve que perderme un rato entre páginas de desconocidos y así fue como di con un chico extraño que me intrigó un poco; si fue así, disculpen la pequeña mentira, pues comencé a tener curiosidad por aquel tipo a partir de un comentario que publicó en una fotografía de un chico con el que salí tiempo atrás. Un comentario sin sentido, pero una fotografía que encajaba perfectamente con la imagen que tenía con... cosas relacionadas con el proyecto.
Pasaron los días, unas cuantas conversaciones cortas (y algo incómodas en ocasiones) y llegó la sensación de que estaba convirtiéndome en un acosador de tal persona, a pesar de no conocerla en persona. No puedo dejar de preguntarme "¿por qué?".
Veamos, me pareció un chico interesante, sus fotografías son agradables y publica ciertas canciones que me gustan, pero cuando llegué a leer ciertas publicaciones decidí agregarlo inmediatamente. Ya hablé de ésto. ¿Por qué lo repito, entonces? A raíz de ésto y de otras cosas que comentaré a continuación, me he comenzado a preguntar: ¿no se molestará por mi insistencia, aunque no es mucha?

05 septiembre, 2013

Conversaciones de septiembre.

"No tengo a alguien especial para [el día de San Valentín]. En verdad deseo que no fuera así, pero este sentimiento solitario se acabará. Un ía, alguien increíble llegará. Seremos mejores amigos y el sexo será fantástico. Esta persona hará que todo el rechazo, soledad y vergüenza valgan la pena. No tendré que esforzarme tanto. (I don't have anyone special for [Valentine's Day].  I really wish that this wasn't so, but this lonely feeling will come to pass.  One day, someone amazing will come.  We'll be best friends and the sex will be fantastic.  This person will make all of the rejection, loneliness, and shame feel worth it.  I won't have to try so hard anymore.)" -AncientFairyDragon.
En contra de mis pensamientos pro-"no necesitas de alguien para ser feliz", es duro aceptar que, aunque ese sea algo así como mi credo, no lo practico en verdad. Me gustaría decir que soy feliz estando solo y en verdad suelo estarlo, pero hay momentos, recaídas, cuando me doy cuenta de que eso puede no ser toda la verdad, pues llega la ilusión de que alguien puede ser aquella persona y la imaginación viaja más rápido y más lejos que la realidad. ¿Por qué otra razón me siento como un "hombreriego"?
Nada más observemos los datos sólo de este año: salí con un chico durante dos semanas; luego me involucré con otro por más o menos el mismo periodo de tiempo y, aunque se supone que ya no somos algo, el chico evidentemente sigue insistiendo. Después, me dejé llevar un poco y me interesé por otro chico diferente, aunque no hubo más que conversaciones "espontáneas" por chat. Ahora, por circunstancias extrañas que involucran la escritura de un proyecto que espero ver realizado pronto, me aventuro en un territorio muy extraño y desconocido. Concentrémonos en ésto último.

02 septiembre, 2013

Como un tonto.

Tras un fin de semana con gripe, hay cosas que dejas de lado y hay otras que aparecen en mi mente. Dejando de lado aquellas cosas que he dejado de lado, lo que más aparece justo ahora es un pequeño número de eventos que sucedieron en el pasado que me hicieron sentir como la pura mierda. Da igual, puede que tengan repercusiones en el presente y lo mas probable es que hayan quedado olvidados y sinsentido aquellos momentos, como aquel día cuando entré accidentalmente al baño de damas en la escuela. Lo que quiero recalcar es que esas memorias aún siguen ahí y sólo están para patearme el trasero de vez en cuando, figurativamente.
Recuerdo aquella vez que estaba en la preparatoria y tenía que reunir con mi grupo algunos productos de acopio porque había un huracán o algo así. Cuando recuerdo a mi grupo de la preparatoria pienso en personas agradables, en risas y en bromas, pero a veces trato de no pensar demasiado en mis compañeros, pues entonces comienzo a recordar las cosas oscuras. Aquel día fue un día oscuro para mí.

30 agosto, 2013

Desesperación.

Anoche no pude dormir. Sentía que tenía montañas de tarea y no las hacía. Tomaba cualquier objeto rudimentario que encontrara a mi alcance y me perdía horas con eso. Ponía un vídeo para relajarme un poco y terminaba casi viendo una película. Fue hasta las cuatro de la madrugada de ya el día de ayer cuando al fin terminé mis deberes y me fui a la cama, insatisfecho por supuesto.
¿Deprimido? No, no lo creo. Tal vez con aquella tristeza que llega sin razón aparente y que te hace perderte en el tiempo con el deseo de ver cómo todo el mundo gira mientras te detienes sin darle la más mínima importancia a miles de acontecimientos. ¿Estresado? Un poco, pero no en realidad. De haber estado en esa situación, me hubiese preocupado por apresurarme un poco a terminar mis cosas e irme a dormir en lugar de estar buscando el fruto prohibido en páginas ocultas. ¿Cansado? Sí, pero con la necesidad de seguir despierto.
En los últimos días me han entrado las ganas de renunciar a mi pasado, a todos los errores que he cometido e incluso a los que estoy cometiendo en estos momentos o los que quedan por cometer. Me agobia el espacio, el tiempo, las sonrisas y los llantos. Quiero gritar pero no tengo la necesidad de hacerlo. Tengo unas inmensas ganas de golpearme en la cabeza repetidamente pero no siento que sirva de mucho.

23 agosto, 2013

Inesperado.

Hoy parecía ser un día común y corriente, sin inspiración alguna para escribir algo y, en su lugar, dar vueltas en el suelo (figurativamente) tratando de sacar adelante las cosas. Sin embargo, eso de encontrar desconocidos que intercambian diálogos rápidos y extraños puede ser interesante.
En la escuela no sucedió algún evento destacable, antes de eso ni siquiera recuerdo lo que hice y lo único que puedo subrayar del día de hoy es el humor punzocortante que poseí durante gran parte del día. Uno de mis compañeros me dijo que esa afección podía ser nombrada como "síndrome pre-menstrual masculino". No estoy seguro de poder menstruar, pero me pareció ligeramente adecuado tal nombre.
Al terminar las clases y después de platicar un poco con una amiga, decidí emprender mi camino hacia el lugar donde tomo el transporte para salir de la ciudad y poder llegar al pueblo donde vivo, andando a pie por las aproximadamente ocho cuadras que marcho para llegar a tal lugar.

21 agosto, 2013

Mi alma gemela es una actriz de los noventas.

Hace un par de días, sobre todo para ahogar mis resentimientos, penas y corajes que tuve involuntariamente antes de entrar a clases de nuevo, me enfrasqué en una fiebre de "ve todas las películas que te encantaban de chico para ver si tienen el mismo efecto ahora mientras puedas" y decidí comenzar por Matilda, ya que tenía fresco en la memoria a Roald Dahl y a sus increíbles cualidades como escritor porque estaba leyendo algunas de sus fantásticas historias cortas.
Para mí, Mara Wilson, la protagonista de la película antes mencionada, siempre fue "la niña adorable con mucho carisma en pantalla" o "la persona ideal para interpretar a Matilda, según el libro" (sobra decir que me encanta tanto ese libro que me deprime no tenerlo para releer una que otra página casualmente), pero hace un mes, más o menos, me volví loco de emoción porque una actriz que había desaparecido de mi vida por completo había escrito una lista sobre la insanidad de los artistas que comienzan su carrera desde pequeños en una página web increíble. Sin embargo, eventualmente lo olvidé por un tiempo.
Cuando caí en tal fiebre y recordé el humor de Matilda --película de culto en mis adentros--, decidí volver a leer el fascinante artículo que escribió la estrella de la película y me encontré con que ella tiene twitter, facebook (es algo obvio que iba a contar con tales redes sociales), y un pequeño blog. "Espera, espera", me dije a mí mismo, "¡¿tiene un blog?! Considérenme un fanático". Por supuesto, eso era precipitar las cosas, lo que indicaba que estaba en mis cinco sentidos durante aquellos momentos, pero cuando en efecto llegué a leer sus publicaciones, quedé boquiabierto y estupefacto. Es increíble. ¡Increíble!
He llegado a empatizar tanto con sus relatos que en estos momentos tengo siete pestañas abiertas con entradas suyas en mi explorador de internet, y eso que en su lugar podría estar viendo el final de temporada de True Blood o algo así. De hecho, iré a continuar leyendo su página hasta que llegue el cansancio real. Quién diría que "Matilda" terminó poseyendo un sentido del humor increíble y un cinismo que extrañamente te deja un sentimiento cálido al leer su prosa.
Nota: Obviamente su página está en inglés, pero no le vendría mal ser publicado para obtener una copia en español.

18 agosto, 2013

Dentro del clóset.

Hace un rato ya, estaba deambulando por mi casa con un poco de mal humor. Ese tipo de comportamiento es "extraño en una persona como yo", de acuerdo a muchísimas personas que saben quién soy, pero dentro de mi hogar es normal que me sienta con ganas de extraerme una espina que no existe en realidad. Para calmarme un poco y evitar los ruidos --porque, al parecer, mi casa puede convertirse en una máquina de sonido de un momento a otro--, decidí encerrarme en un pequeño armario donde guardamos cosas viejas diversas (aprovechando la metáfora de estar encerrado en el clóset de manera física e interna).
Pasé una cantidad considerable de tiempo, ahora que lo pienso bien. No diré que duré dos días apresado por mi carente moral y mis pensamientos oscuros, solamente estuve un rato oculto, de pie frente a una fila de trajes antiquísimos envueltos en un fino y sucio plástico, útiles escolares que se remotan a más de cinco años, libros que presumen de cierta humedad mayor a la que posee un libro común y corriente. Me quedé viendo a cada objeto sin mirarlo realmente.

14 agosto, 2013

De escritores y de locos.

Pensé que la segunda recuperación de las muelas del juicio sería más divertida. Digo, tenía supuestamente la previa experiencia de haber pasado por eso a principios del verano, había preparado mejores películas y series para ver y ya sabía algunos trucos para sobrevivir con más comodidad, pero resulta que el destino torció las cosas y ya debería tener la herida cerrada. Se supone, claro. A estas alturas entraré a la escuela con el ligero dolor de cabeza recurrente de los últimos días.
El dolor no es lo que me preocupa en estos días, lo que me martiriza es el tiempo libre que tengo. Me siento un inútil al verme ahí postrado en el sillón de la sala viendo TV mientras el resto del mundo parece progresar de alguna manera. Claro, estoy escribiendo un poco por aquí y por allá, pero eso no hace mucho la diferencia a sabiendas de que puede que no progrese en ese ámbito.
Ser escritor es como mi sueño ideal en la triste utopía que imagino en ocasiones, pero es, a fin de cuentas, una utopía. Puede ser que algún día vea mi sueño realizado, es cierto; sin embargo, espero de mí más de lo que estoy haciendo actualmente porque sé que puedo hacer más. Hay veces en las que pienso "tal vez sea cierto eso de que debes dejar la primera parte de tu vida para vivir y lo demás para escribir", pero me conozco y sé que olvidaría todo si al menos no tomo nota o escribo sobre el asunto. Lo extraño es que cuando siento que estoy viviendo y miles de ideas pasan por mi cabeza, suelo concentrarme en otra cosa.

08 agosto, 2013

En un mundo ideal.

Hay ocasiones en las que me siento bien, como si por una vez en mi extraña existencia todas las cosas funcionan a la perfección. A veces es como si necesitara hacer algo productivo para sentirme bien pero, o no encuentro ese "algo", o simplemente no tengo la motivación para hacerlo. Normalmente, el resto del tiempo me siento como la mierda. Sin embargo, hasta en la mierda hay categorías y no me enfocaré en las físicas, sino tendría que describir ampliamente el dolor que siento aún por la cirugía de extracción de las muelas del juicio de este lunes.
Está la sensación de basura que se siente después de hacer algo como masturbarse, ver pornografía, hablar con un extraño a través de una página de internet de dudosa procedencia o alguna combinación de las anteriores (disculpen si esta entrada comienza a ser muy vulgar).

22 julio, 2013

Inútil: el tenedor del caldo, parte II.

Hay cosas que se van convirtiendo en debilidades poco a poco. Algunas son agradables, como el chocolate. Para muchas personas el chocolate es una debilidad porque al recordarlo tiene ganas de comerlo y ya. Un solo recuerdo puede transportarte hasta aquel momento en el que disfrutaste placenteramente un bocado de delicioso chocolate. Antes tenía esta debilidad, pero ya no suelo comer tantas cosas dulces como antes.
Al igual que ese tipo de debilidades, las hay aquellas que te dan ganas de simplemente desaparecer. En este mismo momento, mi mamá está teniendo una disputa con mi hermana por una tontería. Es una estupidez y si ambas escucharan en realidad los argumentos que están dando, ambas se darían cuenta de sus errores (tal vez es por eso que están comenzando a levantar la voz).
Siempre que escucho gritos así no puedo evitar irme del lugar. En estos momentos estoy encerrado en el armario de mi habitación mientras la escena sucede a un cuarto de distancia. Mi papá seguramente está en la planta baja y mi hermano sé que ve la televisión a una puerta de distancia de mí. ¿Por qué no pude resistir el impulso de venir hasta acá a esconderme?

21 julio, 2013

El tenedor del caldo, parte I.

Me gusta engañarme pensando que no me interesa lo que los demás piensen de mí. Ese ha sido un tema de discusión recurrente en los últimos días, siendo mi cabeza la afectada por los dilemas y la sede donde los debates toman lugar.
Digo, si no me preocupara tanto lo que los demás piensan sobre mí, ¿cuál es la verdadera razón por la que reviso mi página de facebook a cada rato, entonces? En ocasiones lo hago mientras escribo en este blog y me molesta mucho darme cuenta de que lo hago, pero me siento como un drogadicto cuando intenta rehabilitarse mientras le ponen su adicción a su alcance. No siento que sea adicto a la aplicación en sí, sino a la respuesta de ciertas cuestiones, como "¿alguien me habrá enviado algún mensaje?", "¿tendré una notificación?", "¿y si alguien publicó algo sobre mí?", "¿quién lo habrá visto?", "¿cómo reaccionarán los demás?", cosas por el estilo.
Claro, trato de olvidar mi inexistente dolor con mi alta exposición a series de televisión, películas y cosas imaginarias. Eso no me ayuda, sólo me arrincona en una esfera de surrealidad y en un mundo imaginario tal y como lo describen los horóscopos de mi signo zodiacal, pero me sirve para alejarme de la horrible realidad que me rodea.
Muchas personas sé que dirían "qué rayos, ¡vives bien y todo! Si dices que sufres es porque no tienes el coraje para controlar tus emociones o para dejar de crearte problemas de la nada" y puede que sea lo correcto. Mis padres creen que no duraré cinco minutos en el mundo real porque alguien se aprovechará de mi ingenuidad, creo que no tendré el valor de decirle al chico con el que salgo que no lo quiero hasta que a él le duela y tengo el presentimiento de que fracasaré en esta vida y en mis siguientes reencarnaciones.

15 julio, 2013

Lo quiero / no lo quiero.

Tras haber visto tres temporadas y media de True Blood en tal vez una semana, siento que mi cerebro está listo para convertirse en papilla pura. Lo triste del asunto es de alguna manera lo que quiero es que todo mi ser se desbarate en pedazos o se derrita para no tener que lidiar con las malditas consecuencias que acarrea todo.
Hablando claro, puedo decir mil veces que nada ha sucedido en mi vida, pero como una amiga me dijo sería todo una gran mentira; que las cosas no sucedieran como quería es un asunto totalmente diferente. En verdad, analizándolo todo positivamente, sobreviví a las propuestas indecorosas que un amigo me hacía (él tiene novio y se supone que estoy saliendo con un chico), lo hice con un chico maravilloso que conocí por internet, aún conservo mi capacidad para enamorarme y conservo viejos amigos con quienes puedo ser yo mismo sin ninguna preocupación, aparte de otras cosas que han sucedido por ahí.
Desde un punto de vista general, todo es excelente en mi vida, pero no soy de las personas que tienden a ver las cosas así; pertenezco a ese repudiado y añorado grupo de idiotas que tienen que darle mil vueltas a una cosa para encontrarle al menos un defecto a cada maldita cosa que sucede. Sin embargo, aquí tengo que reconocer que las cosas están más jodidas de lo que imaginaba, excepto con lo de los amigos. Veamos los otros puntos.

07 julio, 2013

La inocencia no sobrevive al pasar por la puerta.

Descubrir verdades puede llegar a ser difícil, dependiendo de lo que ocultes y a quién se lo ocultes. En mi caso en particular es muy evidente a lo que me refiero, no quiero redundar con explicaciones que ya he repetido en numerosas ocasiones en las previas entradas de este pequeño espacio semi-privado (siempre que subes algo a internet se convierte del dominio público, lo tengo presente).
Siempre que le digo a alguien pienso en un principio que estoy a punto de enfrentarme al momento más difícil de mi vida, ya sea que se lo vaya a decir a uno de mis mejores amigos o a alguien que sé que no volveré a ver en mi vida. Incluso me preocupo cuando le digo a alguien que ya lo sabe, es parte de mi naturaleza ver difíciles las cosas aunque sean de lo más sencillas.
En los últimos días he notado que casi parece algo urgente el decirle a los demás sobre mi situación actual. Creo que el 2013 se perfila como el año en el que he dicho que soy gay de una u otra manera y permítanme escribir que me ha dolido bastante, casi me siento como Voldemort dejando parte de su alma en los horrocruxes. No es que haya tenido que matar personas para decirle a alguien que soy gay, pero siento que algo dentro de mí se fragmenta cada vez que lo hago. Puede que el momento no sea lo difícil pero me estresa bastante el momento previo lleno de tensión y suspenso y -sobre todo- las consecuencias que pueden existir.

30 junio, 2013

De papel.

Creo que acabo de arruinar las cosas. Sí le importo al chico con quien salgo. Sí le importo y me hace sentir muy bien. Puede que lo nuestro esté destinado a terminar en la basura o nos haga sufrir a ambos, pero estoy dispuesto a correr el riesgo. No dejaré que el miedo siga impidiéndome disfrutar mi vida. Si lo nuestro no funciona será por razones que no tengan que ver con el temor que tengo por querer a alguien. A un chico serio le gusta un chico fiestero. En el exterior somos muy diferentes, pero falta descubrir si por dentro somos así de distantes. Puede ser que no sea así.

Juicio.

Siempre digo que no pertenezco a este mundo y en ocasiones me parece que es algo malo, pero no estoy dispuesto a cambiar, me doy cuenta.
Desde ayer en la mañana trato de recordar por qué accedí a que la cirugía para quitarme las muelas del juicio, Parte I (falta todavía que me quiten otras dos) fuera justamente un día después del último examen. Es decir, pasé mi primer día de vacaciones sufriendo en un lugar bastante limpio y cubierto por una delgada tela negra.
Sí, era una tela negra con la que me cubrió el doctor para que no me salpicara la sangre u otras cosas que se verían involucradas en el proceso. Imaginen la idea de ir al dentista, la de pasar por tu primera cirugía --dental, pero aún así es una cirugía--, ser un chico al que hasta las inyecciones de anestesia le duelen, ver cómo el doctor masacra lo que está dentro de mi boca y ser cubierto por una siniestra y delgada tela negra. Agradeceré eternamente al doctor por haber hecho un gran trabajo y por las atenciones que me daba, pero mentiría si dijera que no tengo miedo de volver ahí.
Para animarme, ayer me estaba diciendo a mí mismo "oye, tranquilo. Piénsalo de otra manera, hay pocas personas que se atreven a ir al dentista. Muchos dicen que para ser un hombre tienes que levantar tantos kilogramos de peso, hacerlo con tantas mujeres y hacer muchas cosas que te desagradan, pero en cambio tú pasaste por una cosa que muchos chicos no se atreverían siquiera a pensarlo por miedo, y no derramaste ninguna lágrima por ello". Claro, no podría engañarme por tanto tiempo, aparte de que me sentía como aquel miserable que termina molestando a los demás porque algún día fue víctima de una de esas molestias, aún y fuera mentalmente.
Sé que me estoy comportando demasiado dramático y últimamente cambio de humor fácilmente --en parte por la operación y por sólo haber comido cosas frías y semisólidas últimamente-- pero siento que mi familia no merece sufrirme. Incluso olvidé escribir en mi diario ayer, por primera vez desde marzo.

26 junio, 2013

Todo contra el muro.

Es gracioso y odioso cuando quieres te empieza a gustar alguien, más cuando hay ciertos detalles que son lindos cuando lo piensas un poco (los detalles son lindos por naturaleza). Es muy tonto pero se siente muy lindo que ambos usemos nuestro segundo nombre, que la inicial de su nombre sea la primera letra de mi apellido que la inicial de mi nombre sea la primera letra de su apellido.
No he llegado al punto de hacer dibujos en las esquinas de la primera hoja de papel que se me ponga en frente ni he llegado a hacer cosas locas como vudú o brujerías --cosas en las que ni siquiera creo y no me parecen correctas, la verdad--, pero si algo es cierto es que no dejo de pensar en él. En temporada de exámenes finales estoy sin pensar en nada más que aquel chico que conocí el jueves 20 de junio del presente año, cuando me llamó por teléfono.
Se supone que me considero uno de aquellos que no creen en el destino. Ahora me veo y creo que el destino sí juega un pequeño papel en la manera como conoces a otras personas, pero uno es quien tiene la opción de llevar las cosas más allá o dejarlas ahí; en ocasiones ni siquiera es algo que se pueda decidir.

I know we are trouble.

"Nadie está en tu vida por casualidad". Entonces el chico con el que salí antes tenía el propósito de hacerme ver que llevo las cosas rápido o estuvo ahí para que lo destrozara, supongo. Ya pues, dejaré de exagerar. Me alegro de haberlo conocido (y de que todo ya terminó), fue un capítulo que terminó en mi vida y que dio paso a que otro comenzara. Con ésto me refiero al chico con el que salgo actualmente.
Ayer estuvimos platicando durante unas horas y me sentí muy feliz. Al fin había dejado de lado aquella presión horrible que se siente con la incertidumbre de si él querría conmigo o si ya lo estaba hartando. Olvidé todo eso por un momento y la cosa funcionó demasiado.
Puede que nuestra conversación no haya sido la más interesante del universo y tal vez sigo sin conocerlo tanto como quisiera, pero me gustaría repetir lo que pasó anoche más de una vez.
Tras un rato de quedarme como estúpido viendo sus fotografías y de tratar de recordar lo que había comenzado a escribir, me pongo a pensar que en realidad no sé si quiero enamorarme de él. Es fiestero, le encanta tomar, me oculta muchas cosas (considerando el poco tiempo que llevamos saliendo), siento que lo desespero, es olvidadizo, tierno, divertido, da unos besos peculiares --y agradables--, le encanta ver películas y tiene una voz que me hace que me quede como tonto durante horas.

24 junio, 2013

Y la vida.

A veces me sucede que no encajo en cierto lugar o en alguna situación en la que estoy. Por ejemplo (aunque deteste darle tanta importancia al drama de ser gay), ser homosexual me ha hecho sentirme fuera de lugar hasta en el entorno gay. De hecho, apenas estoy adaptándome al hecho de que mis amigos conozcan esa parte de mí y se siente raro, más cuando me doy cuenta que sólo me siento  totalmente bien estando con dos mujeres increíbles.
Tener una relación con alguien o comenzar a salir se ha vuelto en algo horrendamente tormentoso, sobre todo en las últimas cinco semanas. No hay momento en estos días en los que no me sienta como un idiota o, disculpen la expresión, como una puta.
Muchas personas lo pondrían de distinta manera: conociste a dos maravillosos chicos con los que tuviste cosas que hacen personas que llevan saliendo mínimo tres meses. No suena tan bien, de hecho, pero es la verdad. Hace unas semanas viví una trágica historia de amor y desamor que duró menos de tres semanas con un chico que nunca había visto antes en mi vida y anoche me entregué totalmente en cuerpo a otro chico que conozco desde el jueves, llegando al punto de dormir en su misma cama. Aquí es donde me pregunto: "¿y si el que en verdad está mal eres tú?", y no puedo evitar responderme sarcásticamente: "tú qué crees".

03 junio, 2013

Cambios, cambios, cambios.

No sólo se siente feo haber abandonado el blog desde hace más de cuarenta días, sino que tampoco es muy agradable ver cómo las entradas del diario, el cual escribo en un cuaderno que escondo en uno de los cajones de una cama que no es mía, se van haciendo cada vez más decadentes y cortas. He estado algo ocupado, lo cual puede ser una justificación del por qué dejé de escribir un poco, ya sea por la escuela, por uno que otro proyecto o por otras cuestiones, pero no me agrada sentir que tengo tantas cosas que sacar y al tener el bolígrafo amarillo que uso para escribir en el diario, las cosas se van de mi mente y me quedo solamente con la sensación de no poder más con lo que tengo dentro.
No tienen idea de cuán largos me han parecido estos días. Me he vuelto loco, he notado que las personas me miran o incluso me tratan diferente, he hecho cosas sin pensar previamente en las consecuencias que puedan tener, me he atrevido a hacer cosas que no haría si fuera el yo de antes y me arrepiento de mucho, por qué no; he cambiado.

21 abril, 2013

Arráncame las páginas.

¿Qué creen?
(Espacio para que ustedes divaguen entre ideas locas como que estoy a punto de irme a vivir a otro país o que mis padres al fin saben que soy gay).
He escrito ininterrumpidamente en mi diario. A pesar de estos días de altibajos emocionales, el ver que llevo más de la mitad del cuaderno imprimiendo mi curiosa letra y mis extraños pensamientos me da cierto... orgullo. Estoy feliz por algo que hice personalmente y hace milenios que no me sentía así.
Claro, algunas cosas que escribo las hago después de medianoche y mi subconsciente me dice que debo escribir la fecha según mi celular, pero me gusta cerrar mis días escribiendo algo (y a veces he llegado a escribir por las tardes o en las mañanas).
Stephen King una vez mencionó que para ser un escritor tienes que leer y escribir durante cuatro horas al día para cada actividad (dando un total de ocho horas). Según eso y otras consideraciones de otras personas, nunca llegaré a ser un escritor. De hecho, tomando en cuenta la situación mundial, la economía, el entusiasmo que la población en general le da a la lectura y mi incapacidad recurrente para poder iniciar una historia propia, seré para siempre el tipo que escribe un diario y que ocasionalmente sube entradas a su blog.

09 abril, 2013

Mi corto y gordo diario.

Hace bastante tiempo que no escribo aquí y, como estoy bastante cansado como para escribir en mi diario, mejor haré una muy breve entrada aquí. Sí, tengo un diario y esa es la razón por la que no he escrito tanto como antes. Me he sorprendido a mi mismo porque llevo varios días escribiéndolo...
Qué va, no me engañaré a mi mismo, iré a escribir lo del día en él. Un día menos ocupado vendré aquí a restaurar este lugar.

02 abril, 2013

Mirando a los ojos de los sueños.

Primero mencionaré una mala noticia (para mí) con el fin de aligerar los ánimos un poco. Temo anunciar que no podré escribir hasta el viernes o hasta tal vez el sábado porque, como lo mencioné en la entrada anterior, saldré con mis papás a su casa de vacaciones en Bucerías. Si, de pura casualidad, existe un chico guapo, carismático y divertido (que oscile entre los dieciocho y veintiséis años) que quiera platicar un rato en la playa que esté leyendo esto, no dudes dejar tu número en los comentarios. Sí, claro.
Hoy desperté de un sueño bastante extraño, del cual recuerdo sólo algunas partes como si fueran recortes de una hoja de papel. Hace quince minutos podría haber descrito otros cuantos "recortes" que aún tenía sobre lo que soñé, pero terminé olvidándolos y sólo me quedé con ideas "mordisqueadas" sobre mis sueños, pero un par de ellos fueron algo concretos.
En el primero aparecía una amiga de mi clase actual. No he escrito mucho sobre ella, pues no había tenido la oportunidad de mencionarla, pero considero que es una muy buena persona y una gran amiga. Puede que no haya platicado tanto con ella para conocerla mejor, pero interactuamos mucho y pasamos un buen rato.

01 abril, 2013

Unas series de eventos (tal vez) desafortunados.

Siento que tengo milenios sin escribir. Las ironías de la vida.
Hoy me siento complacido por anunciar que hoy me siento bastante feliz. Tal vez no sea una felicidad que considere "plena", pues proviene más que nada de una serie de televisión que comencé a ver ahora y no puedo esperar para terminar de ver cada capítulo dos veces. Da igual, si soy feliz al menos por un momento, disfrutaré de las cosas.
Desde ayer he gastado mi valioso tiempo viendo series sobre adolescentes o sobre tipos homosexuales. Una, Hunting Season, me perturbó demasiado y no fue por mostrar mínimo una toa de penes en cada episodio de diez minutos (lo cual no me molesta para nada en realidad), pero ¿por qué el protagonista tiene que parecerse tanto a mi ex-casi novio? Me gustó, pero no al punto de querer verla de nuevo. No estoy seguro si fue por el actor principal o por mostrar un retrato demasiado promiscuo de la juventud gay.
Puede ser que sí seamos unas criaturas con hambre de carne hasta cuando dormimos, me preocupa mi estado mental por la cantidad de pensamientos así que suelo tener en un día normal, pero me molestó un poquito que los personajes no tuvieran aunque sea una pizca de pudor. Sé que es una comedia, y las comedias suelen exagerar las situaciones y los personajes para lograr mínimo un par de risas (Girls, por ejemplo, no suele hacerlo tanto y lo considero como drama la mayor parte del tiempo por lo mismo), pero lo que hacía Alex era demasiado. Tal vez la serie necesite de una segunda temporada que le permita al personaje crecer, no lo sé. Creo que lo que sucedió en realidad fue que no me pude identificar con la serie porque mostraba a alguien seguro de sí mismo, con su cuerpo y con su persona.

31 marzo, 2013

Después del atardecer.

Entrando a mi casa, lo primero que hice después de entrar fue dirigirme hacia el espejo que está en la sala y observarme por unos instantes. Mi cabello estaba horrible, como siempre cuando no lo peino; mi boca seguía igual, un poco seca pero era la misma; mis dientes seguían con el ligero pigmento amarillento de siempre, mi lengua no lucía diferente y mis ojos estaban un poco rojos, pero probablemente se debía a estar escribiendo en la oscuridad o a estar en la computadora gran parte del día.
Acabo de llegar del campo, donde conocí a un chico olvidado y probé mi primer cigarro. En realidad sólo le di una pequeña probada y no mantuve el humo dentro de mi boca por más de dos segundos, pero me quedó un pequeño sabor a café sin azúcar. En realidad no es tan bueno ni tan relajante; tal vez lo diga porque ni siquiera lo inhalé, qué se yo, pero no quiero volverlo a hacer.
Es divertido verme en retrospectiva cómo sucedieron las cosas desde hace una hora. Al principio me encontré a una gran amiga y a su novio. Los vi a lo lejos, cada uno con una paleta helada de un color diferente, y me acerqué a ellos aunque supuse que habían llegado hasta ahí para compartir un rato juntos. Por lo mismo no duré mucho tiempo, siempre es agradable platicar con esa amiga (es una de mis mejores amigas) y con su novio (a quien también lo considero un gran amigo), pero decidí darles un tiempo a solas y aprovechar la luz del día para escribir, pues para eso había ido al campo.

Desviándome hacia las redes sociales.

En ocasiones siento que mi vida es desperdiciada. Que podría estar haciendo miles de cosas más importantes o al menos dormir un rato más para mejorar mi humor de diario y estar en paz conmigo mismo y con los demás.
Hace rato escribí una reseña de un episodio de Glee y fue mucho más difícil de lo que esperaba. Más que nada porque hubo un momento en el que de la nada me desesperé y no quise continuar. No tengo la más mínima idea de cómo terminé sintiendo eso, siendo que personalmente decidí hacer dicha reseña.
Hoy volví a hacer ejercicio. Me preocupa un poco que sea el tercer día seguido que hago una rutina. Bueno, no me preocupa realmente, pero temo que entrando a la escuela deje de ejercitarme.
Últimamente me he esforzado bastante por estar escribiendo. No digo que se me hayan acabado las ideas o que sufra un bloqueo de escritor, pues lo que hago en realidad es escribir sobre las cosas que hago o que veo, pero siento que últimamente estoy viendo todavía menos que antes. Tal vez sí sea una especie de bloqueo, la "ceguera del escritor de blogs".
Siento que me odio cada vez que entro al facebook. Me parece poco relevante entrar ahí y esperar a que alguien comente algo para ser feliz. Es divertido enterarte de lo que hacen las personas por ahí en ocasiones y puede llegar a ser bastante útil saber cuándo la gente cumple años, pero le he dedicado muchísimo tiempo a esa unidad virtual. Ya sea para acomodar una foto de perfil o de portada o para configurar las opciones de privacidad, no tengo tiempo para eso, no más.

30 marzo, 2013

Mirándome al espejo.

Creo que soy una persona con la que es difícil convivir. Un día puedo estar feliz y ser una "gran persona" para los que están a mi alrededor, pero en cuanto me pongo de malas, nadie parece soportarme y creo que prefieren arrojarse de un puente antes de pasar otros cinco minutos conmigo.
Me gusta estar triste o tener problemas, es la verdad. Eso fue prácticamente la base en la que se han fundado mis relaciones amorosas. Con el chico que considero más oficial compartía todos mis problemas, pero en el momento en el que se acabaron, lo nuestro se quebró. Con el otro que mencionaré, el único momento que pasé con él sin que me sintiera fuera de lugar fue cuando lo hicimos.
Nunca termino algo o lo que termino no es favorable para mi crecimiento personal. El otro día intenté esquematizar una idea que tengo sobre un libro. Iba todo bien, hasta que me di cuenta que no sabía hacia donde llevaría a los personajes, quienes son personas que existen en mi vida. Como protagonista de la historia, no sabía hacia dónde dirigirme ni qué camino tomar, así que me quedé sentado sobre el verde sendero esperando que llegara una idea o inspiración.
No me gusta como me expreso ante las personas o, en ocasiones, como escribo. Veo bastante pornografía y me siento mal después de hacerlo. Como mucho a pesar de saber que me culparé eternamente por cada bocado. Suelo ver lo mejor en las personas, cuando lo único bueno que he visto en mi es que me gusta escribir (aunque no me considero bueno y no escribo esto para que me digan que lo soy, pues seguiré sin creerlo).
Parece que me gusta mi propio sufrimiento y no creo que cambie pronto. Por mientras, trataré de dormir, esperando que entre sueños y descansos la vida traiga algo para mi...
Espera, estoy harto de esperar. Si la vida tiene algo para mi, bien por ello. Sin embargo, no me detendré a esperar otra vez. Si hay algo para mi, espero que pueda correr a la misma velocidad a la que me muevo.

Posdata: Considero que las relaciones que tuve estuvieron llenas de momentos hermosos y no se limitaron a incomodidades o malas interacciones. Todo fue increíble para mi, desde mi primer beso en el cine, hasta aquella plática con molletes en un café.

29 marzo, 2013

El acompañante girs, parte II.

Quiero escribir que estoy feliz de estar escribiendo diario durante estas vacaciones. No importa si es en esta página, en las notas de mi celular (que en paz descansen después de un pequeño accidente que tuve con el aparato, las extrañaré) o si es en un cuaderno que tengo en una mochila gris, estoy escribiendo con constancia, y si mi vida se tambalea emocionalmente, al menos lo que pasa por mi cabeza queda plasmado en algún lugar.
Suficiente hablar de eso, pues a veces siento que tengo el "síndrome del blogger", el cual le sucede a muchos bloggers y videobloggers cuando terminan hablando del blog y de cómo tienen muchos seguidores en lugar de expresar sus ideas. Sin embargo, debido a mi falta de seguidores o de popularidad (gracias), me concentraré hablando de lo que me sucede y de lo que pienso, comenzando con la mención de que me encanta el olor a tierra mojada.
Lo acabo de recordar hace cinco segundos al utilizar el viejo baño de mi casa, el que nadie utiliza. Al abrir la llave el lavabo, que tenía una gruesa capa de polvo, se llenó de agua y se desprendió por un instante ese bello olor. Con esa simple sensación, mi mente se transportó hacia un jardín distante, a miles de kilómetros de distancia del mundo real. Una ligera brisa caía del cielo y se posaba sobre mi rostro y sobre el inmenso suelo, cubierto de suave tierra oscura, de césped y de las raíces de un par de árboles.

26 marzo, 2013

Homofobia interna.

Luna llena, una perfecta compañía para escribir un poco. Estoy feliz porque el fin de semana terminó. Eso no quiere decir que me arrepiente de haber ido a la excursión religiosa que hago con mi familia paterna cada año (a excepción de un par de veces que no fui), pero siendo un joven veinteañero homosexual que lucha diariamente con sus dilemas personales en silencio, ir a Talpa, la capital católica de la región, no consiste precisamente en un lugar ideal para comenzar el descanso vacacional de primavera.
No tengo mucho por qué quejarme, pues estas vacaciones se originan en parte por la religión que tanto suelo despreciar, pero este fin de semana fue la razón por la que desperté esta tarde (sí, esta tarde) de mal humor y con un dolor de cabeza que aún no se ha ido. Y es que mi paciencia fue llevada al límite aún más este fin de semana.
Pasarla con mis parientes, sobre todo con mis primos, estuvo bien, generalmente. Me preocupa el hecho de que me llevo mucho mejor con los menores, a quienes les llevo con mínimo ocho años de ventaja, que con los que son casi de mi edad. Puede que sea porque no tomo y no me gusta bailar banda por periodos de tiempo mayores a una hora o porque nunca conviví con ellos el tiempo necesario.

20 marzo, 2013

Drama ("ain't nobody got time for that").

El título lo explica todo. En esta corta entrada quiero expresar un par de cosas. La primera es que al parecer el proyecto que comenzó como una broma, luego como una buena idea, después como algo imposible y ahora se ha convertido en un sueño con pocas probabilidades de salir a la luz está tomando forma. Sí, estoy planeando una especie de serie de televisión que, de compararla con series existentes, sería una combinación de Skins con My So-Called Life, con una gran ración de Girls y una ligera pizca de muchas de mis series favoritas. Más que nada, imaginen esas tres series combinadas pero tratando sobre mí y mis dos mejores amigas.
El segundo tema, como siento que llevo años sin escribir sobre ello, es el desenvolvimiento de mi sexualidad, como era de esperarse. Voy haciendo progreso, pues ya mis padres y hermanos los veo poco a poco haciéndose la idea de vivir con un homosexual y con el hecho de que eso no cambia absolutamente nada. Sin embargo, hoy sufrí un gran retroceso.

18 marzo, 2013

Increíble.

Como es natural y de acuerdo a mis ideas extrañas, tenía la idea desde hace un par de días de comenzar mi cumpleaños escribiendo, así como le hice hace unos ayeres con la venida del 2012. Sobra decir que ese no fue precisamente mi año, pero al menos comenzó bien y terminó de una manera diferente a los demás años, por lo que quise intentarlo ahora con este día. Sin embargo, me distraje, bajé a la cocina, subí un cargador, fui al baño y ahí me di cuenta que ya era la medianoche.
Ahora tengo veinte. 20 años de vida. Como pensé hace rato, he durado veinte años sobreviviendo a los peligros que el mundo tiene para mi y los que yo mismo creo. Aún no me creo que haya llegado a otra década, pero aún sostengo que cumplir años no significa que de repente algo cambie en mí o que sea más maduro de un minuto a otro; si eso no ha sucedido a lo largo de dos décadas, creo que tengo todavía un largo camino por recorrer.
Trataré de ser breve en esta entrada, sólo diré los detalles y los puntos altos que hubo en el día. De manera sorprendente, no hubo alguna cosa que me hizo sentir mal acerca de esta noche. Fue increíble de hecho, hasta podría decir que fue el mejor cumpleaños que he tenido. Bueno, uno de los mejores.
Conviví un poco por aquí y por allá, platiqué, me reí bastante, tomé casi un vaso de alcohol y me sentí un ebrio pero me gustó en el momento sentirme así, estuve con mis amigos y con mi familia e incluso al soplar las velas y el ritual del pastel, no me sentí incómodo como solía hacerlo. Shock horror.
No sé ni qué pensar sobre este día. ¿Será una señal de dios, el destino o del karma que al fin este año será mi año? Tal vez sería más adecuado afirmar que las cosas cambian dependiendo del ojo del espectador. Espero mantener ese ojo por el resto de mi vida y que siga funcionando así.

17 marzo, 2013

Casi veinte velas.

Siendo oficialmente el último día en que vivo mis "late teens", antes de entrar a mi década de los veintes, siento que aún sigo siendo todo un adolescente. Peor, siento que apenas estoy pasando por esa etapa.
No lo sé, no me gusta como soy, especialmente ahora. Siendo mañana mi cumpleaños, mis papás decidieron hacerme una pequeña cena con la familia ahora y no pude hacer nada para evitarla. Si fuera por mi todo lo que haría fuera ver una película con mis amigas y hacer tarea, sin embargo, según las tradiciones familiares con las que me crié, es una norma ir a la casa del cumpleañero a cenar en su día especial, por lo que es esencial que dicho festejado tenga preparada la cena como mínimo.
Nada de eso me molesta en realidad. Es verdad que se siente lindo recibir abrazos, ver gente feliz y también recibir unos cuantos regalos (por qué mentir), pero eso no es para mi. Me contradigo constantemente (vaya revelación): me gusta que venga gente a felicitarme pero cuando están aquí no sé que hacer con ellos.

15 marzo, 2013

El mensaje de mi ex.

Blog: tendrás que disculparme porque ese título hace referencia directamente a una canción de música grupera bastante popular entre las personas que conozco y que saben apreciar de manera extraña ese tipo de música tan querida y amada en estos rumbos tan escondidos del mundo exterior, pero me pareció un título adecuado que describe los eventos de los últimos días.

Intento recordar qué es lo que hice los días once y doce de este mes y he llegado a tener la singular impresión de que pasé esos días en un estado donde mi cuerpo hace el trabajo de mi mente, pero entre ideas vagas que quise escribir y que ya olvidé y cosas que puede que no sean potencialmente útiles para mis historias en estos momentos (como cuando escribí la fecha el once y recordé la canción “Jueves”), recuerdo que me dije a mí mismo: “mira, mañana es trece del año trece de tu mes favorito porque es el mes de la primavera y de la naturaleza y no porque cumples años en este mes porque odias tus cumpleaños, y tengo el presentimiento de que mañana sabrás quién es el amor de tu vida, a pesar de que tienes el firme propósito de vivir tu independencia espiritual con libertad”.

09 marzo, 2013

Miedo.

Mirando hacia la ventana de la cocina estaba una camisa colgada. Mi mirada despreocupada de repente lo que vio fue el viento moviendo a la camisa y me hizo creer que había alguien mirándome desde afuera. Claro, hizo darme cuenta que todavía no he perdido mi pobre capacidad de imaginar y que no he terminado de lavar los trastes, pero me asustó bastante el hecho de que alguien esté afuera de pie sin moverse.

03 marzo, 2013

Análisis de comportamiento frente a otros individuos de la misma especie a la hora de la alimentación.

Como la mayoría de veces que escribo en esta página, estoy tratando de terminar mi tarea. Escribo porque es la forma más efectiva que he encontrado para distraerme un poco de los quehaceres cotidianos y para sentir que no estoy desperdiciando la noche de sábado, mientras que miles de personas tienen sexo o están dormidos.
Aparte, estoy decidido a cumplir un propósito que me hice hace unos días de hacer todas mis tareas los sábados para tener los domingos libres. Eso puede ofrecerme una gran gama de posibilidades para los días dominicales, como tiempo para que me obliguen a ir a misa o a comidas familiares.
Hablando de comidas, me gustaría tocar un tema curioso en esta entrada. He notado cada vez más que evito comer con otras personas. Puede que se deba al hecho de comer solo desde que estoy en la preparatoria (a excepción de los fines de semana y uno que otro día), o puede que me esté convirtiendo en una persona ermitaña, pero evito a toda costa comer con otras personas.

21 febrero, 2013

Decir cosas malas (cuando debes callarlas).

Tengo unas cuantas cosas que contar. San Valentín pasó como un día cualquiera, con la gran excepción de que pasé un gran pequeño momento con mis dos mejores amigas y con el hecho de que un primo murió de cáncer ese mismo día.
Cuando me enteré de ello quedé un poco en shock. Al principio fue porque mi mamá estaba en mi casa alrededor de las nueve de la mañana y eso siempre es un augurio de malas noticias. Acababa de despertar (como usualmente lo hago), sólo que me sentía más como basura porque la noche anterior la pasé haciendo tareas.
Vi a mi madre y, con mis ojos abriéndose poco a poco, alcancé a notar que tenía una cara de malas noticias. Me dijo que había muerto y no recuerdo qué respondí, pero me sentí mal porque ese día iría a comer con ellas (inserte una carita feliz). Ahí fue cuando llegó el segundo shock, pues no estaba dispuesto a cancelar esa comida porque un primo relativamente cercano acababa de pasar a mejor vida. Sé que se supone que cuando alguien muere se debe adoptar una posición donde se rechace la felicidad y la luz del día para entrar en un estado de luto y de respeto hacia quien parte de este mundo, pero algo dentro de mí me decía "serás mala persona, pero te urge pasar un rato con personas a quienes en realidad aprecias".

13 febrero, 2013

El chico de mis sueños.

Aquí estoy, veintiún días después de mi primera entrada. Aún vivo. Este bello día, mientras la neblina cubre las calles que se aprecian desde mi ventana, me dedicaré a escribir algo diferente. Haré la transcripción de un manuscrito que hice hace exactamente diez días, mientras estaba tratando de desaparecer en aquella casa que tiene mi padre cerca de la playa. El escrito lo hice en tiempo real, es decir que, desde cierto párrafo del mismo, lo que relato estaba sucediendo en el momento y antes de comenzar sólo quiero añadir que fui obligado a ir a ese lugar, que era el día del Super Bowl (no me pudo importar más, que la entrada presente será muy larga y que no tengo esperanzas para que vuelva a suceder lo que relataré a continuación:

3 de Febrero del 2013

Hace rato me di cuenta que no serviría como videoblogger, de por sí mi autenticidad como blogger se ve difusa. Estaba solo, columpiándome como si no hubiera un mañana y, al ver mi celular en mi mano, me dije "¿por qué no?"
El video es tan penosamene difícil de ver para mi que no lo he eliminado para recordar la vergüenza de haberlo hecho. ¿De qué hablé en el video? De lo incómodo que estaba al hacerlo. Estar frente a cámaras no es lo mío.
Esta vez no me la pasaré escribiendo de lo amarga que es la vida, de los inconvenientes de ser homosexual ni de las cosas de siempre. Hablaré de un tema del que puede que ya haya hablado antes, pero no me importa. Escribiré sobre las relaciones humanas y mi incapacidad para empezar una o mantenerla.

28 enero, 2013

Momentos.

Las once con once, es hora de un deseo y ya sé que deseo es, aunque no se los diré. Puedo decir que no es salud, felicidad, bajar los kilos que siempre quiero bajar, llevármela bien con mi familia (a pesar de ser un deseo infinitamente mejor) ni que mis papás estén bien conmigo siendo yo mismo (otro deseo aún mejor).
"¿Cuándo será el momento indicado?"

El otro día, el sábado para ser exacto, me cautivó el hecho de que fuera luna llena. No porque se dice que en luna llena se conciben, nacen o mueren las cosas, que significa un cambio, no. Me gustan las lunas llenas porque son las pocas ocasiones en las que puedes ver a través de la oscuridad.
Bueno, a lo que voy. Llegando a mi casa después de haber ido con una amiga, decidí que debía hacer contacto con la humanidad. Buscar un chico pues, para que miento. Me dije a mi mismo "¿por qué no sales a la calle y haces una locura como besar al primer tipo decente que se me ponga en el camino?", pero como me podrían arrestar por ello y ya eran como las once de la noche, decidí que no sería apropiado.
Terminé subiendo unas fotografías a mi facebook que había tomado con unos amigos de la preparatoria cuando hicimos nuestra aventura de subir un cerro y hacer spaghetti con salchichas. Fue muy divertido aquel día, porque cuando llegué a mi casa vi una película con mi círculo cercano y tratamos de descifrar el sabor de unas gomitas extranjeras.
Entre las fotos que subí, una me llamó la atención como para convertirse en mi nueva fotografía de perfil. Era yo, sentado con la ciudad como fondo. Sin embargo, era una gran foto para mi porque en ella estoy vestido completamente de gris, estoy sentado sobre mi chamarra verde y traigo puesto el gorro que me gusta (sólo hay que ignorar el hecho de que puede parecer que tengo una erección, no tenía una erección cuando se tomó eso).

24 enero, 2013

Algún día sabré.

Irónicamente me vienen las ideas cuando necesito estudiar o hacer tareas, por lo que en estos días me estoy convirtiendo en un inspirado poeta/escritor/genio (o al menos así me trato de ver). O es eso o es la alergia y los poco más de dos litros de agua que estoy tomando a causa de ella lo que me hace reflexionar un poco más las cosas. Creo que es mi mente tratando de poner excusas para no estudiar.
En fin, cada día me siento de forma diferente. Es como si mi cerebro al despertar dijera "¿ayer fue el día de la tristeza? Ahora será el día de la hipocresía", cada día cambiando cada cosa. Me odié demasiado el día de la depresión, al menos no ha aparecido el chico de gris.

21 enero, 2013

I'm still standing (better than I ever did).

Hace unos días hice una entrada escribiendo que no iba a tener propósitos este año, no recuerdo si en realidad la hice o fue otro de mis sueños lúcidos que suelo tener. En caso de que fuera verdad (la gripe me elimina las defensas, así que revisar entrada por entrada es un esfuerzo infrahumano para mi en estos momentos), mentí. Bueno, no del todo.
Siempre creí que era un poco absurdo hacer propósitos, en mi opinión. Es bueno establecerse metas y darse un plazo de tiempo, es de las cosas más saludables que traen las tradiciones de este retorcido mundo, pero no me parece tan excelente que esas metas se establezcan apresuradamente mientras tratas de engullir una docena de uvas. No puedo pensar con cosas en la boca, así que cada año el espectáculo consiste en no atragantarse y de pensar rápidamente lo que quiero del año.
Sin embargo, esta meta me vino a la mente mientras estaba comiendo, hace unos minutos solamente. Mi papá estaba cocinando (tiene demasiado buen gusto en la cocina, puede que en su vida anterior haya sido un chef) y mientras estaba haciendo eso, su servidor estaba sentado tomando agua porque se supone que es bueno tomar agua cuando tienes gripe. Hoy fue una de esas ocasiones maravillosas en las que no estoy de mal humor y mi padre tampoco, así que disfruté de un par de momentos de padre e hijo con los que siempre añoro tener. Si tuviéramos una mejor comunicación sería tan perfecto que no sería absolutamente posible. He perdido la esperanza en este mundo.

20 enero, 2013

Café.

Puede que esta sea la mas corta o idiota o corta e idiota entrada que he escrito, pero quiero decir que, después de casi llegar a la mitad de mi tarea, me doy cuenta que tomar café caliente no es tan placentero como se dice.
Al menos aún no sé por qué la gente quiere jugar con el destino y con la física al tratar de beber un líquido que unos segundos atrás estaba en su punto de ebullición. Sé que es delicioso y que no se aprecia tanto su sabor al estar frío, pero es incómodo de beber.
Si no fuera por eso y porque tengo tanta tarea como para pasar la noche en vela, diría que estoy pasando un gran rato bebiendo café, comiendo galletas oreo y escuchando canciones de Crowded House sin que llegue mi acompañante.

19 enero, 2013

El acompañante gris, parte I.

¿Por qué me quiebro?
Hace veinte minutos estaba disfrutando cómodamente Community con mi hermano. Fue bastante divertido y todo, así que me dije "vaya, al fin podré conciliar el sueño". Sin embargo, decidí entrar a facebook y vagar por ahí un rato, encontrándome con la oleada de emociones que empecé a sentir ayer. Le llamo la llegada de mi acompañante de gris.
Así le digo porque se siente como cuando alguien toca tu puerta y sabes que es alguien a quien le temes. Como aquella historia del charro negro que se cuenta por ahí. Se supone que si ves por la carretera al charro negro, esa noche irá a buscarte y te llevará con él, a menos que lo invites una copa o unos cigarros y lo entretengas hasta que llegue el amanecer. Así es mi acompañante, sólo que estoy seguro que no es un charro y en lugar de vestir de negro está usando ropa gris.
Es igual a mí y cuando llega siempre me mira a los ojos y me empieza a hablar. Trato de poner algo de música y olvidar su presencia, pero cuando lo ignoro él comienza a gritar y bien sabe que no soy bueno ignorando a las personas.
Sin embargo, llega el momento cuando logra callarse en el que se sienta a mi lado y me mira continuar. Me mira fijamente, sin despegar sus ojos de mi ni un segundo y no sé qué pensar ni qué hacer. Está mirándome y temo regresarle la mirada, pero quisiera saber algún día si es una mirada de compasión, de dolor o de locura.
Lo que más me impacta es que se queda allí. Llega el punto en el que estamos los dos solos y la verdad su presencia se torna real. Por un instante me siento completo, pero es como decir que soy un pequeño niño que se va con un secuestrador. Sin embargo, prosigo y acepto su dulce e inexistente compañía, hasta que me hace ver por qué está ahí.

18 enero, 2013

Comeback (volví).

Es intrigante cómo algunos eventos en mi vida suceden de forma episódica. Por ejemplo, lo de ayer. No sé si esté en negación o sólo necesitaba un poco de compañía, pero toda la mañana me seguí sintiendo como la mierda y en el instante que platiqué con una de mis mejores amigas el dolor desapareció súbitamente.
Sigo vivo y creo que seguiré viviendo a menos que una fuerza sobrenatural decida que no es cierto o me ocurra algo inesperado, lo cual no estaría mal pero a la vez no está bien porque nunca sabría quién es A en Pretty Little Liars ni quién mató a Alison DiLaurentis. O qué más canciones van a hacer en Glee y cómo terminará o si la siguiente temporada de Awkward. me encantará igual que las dos pasadas. O si las películas de mi lista son tan buenas como se dice, igual con los libros.
Saber con quién se casará una amiga y cómo estarán los hijos de la otra. Si tendré sobrinos y si serán igual que mis hermanos. Cómo serán mis padres en el rol de abuelos y qué dirán cuando llegue a la casa con un hijo adoptado asiático o si llegaré algún día a tener un esposo o algo similar. Si llegaré a amar a alguien algún día o si el campo seguirá manteniendo su encanto cuando vuelva a él después de que se haya publicado mínimo uno de mis libros y recuerde que la felicidad no es el fin, sino el camino.

Triste alternativo.

Me siento mal al escribir lo que puse la entrada anterior. Sin embargo, me siento aún más mal por el hecho de que no he cambiado. Tal vez sea el hecho de que estoy en exámenes semestrales o tal vez porque me la paso escuchando música de ochentera y noventera indie en lugar a las canciones pegajosas y poperas que solía amar. Sin embargo, después de desertar en mi milésimo intento de continuar con la tarea, también estoy haciendo un gran esfuerzo por continuar escribiendo.
Ya no pienso que si muriera todo mejoraría, pero sigo con las ansiedades y con el estrés de en verdad no encontrar mi lugar en este mundo (amiga, disculpa si estás leyendo ésto, la verdad me siento muy mal por hacerte leerlo).
Imaginen, acabo de hacer como cinco tests sobre depresión. Nunca confío en los test porque considero que puedes "oler" cuál será tu respuesta final según lo que vayas contestando. Sin embargo, la respuesta más favorable que obtuve fue "Presencia de depresión (en grado medio a moderado)".

15 enero, 2013

Ahora no.

Antes de que lo olvide: Nunca me di cuenta de que la entrada anterior era la número trece. Me encanta el número trece, su simplicidad, su miedo, su presencia, no lo sé, tiene algo. Me hace sentirme mal porque la entrada anterior debió ser edición especial o algo así, pero considerando la frecuencia con la que escribo, cada entrada es una edición especial de mi vida. Es como una parte no-destacada de mi vida que quiere ser inmortalizada en la red.
Esta vez escribo no porque siento que estoy en la parte profunda del hoyo de la depresión, sino porque siento que estoy balanceándome en la orilla del mismo. Hubo algo ahora que al despertar me dijo que sería un día no tan bueno como los demás.

05 enero, 2013

Y la historia fue así: las probabilidades de que este año sea el mejor son bastante buenas.

Es interesante como ser aceptado es una cuestión que importa demasiado, aparentemente. Sólamente de los tres y medio libros que he leído en estas vacaciones, cada uno de ellos trata sobre la aceptación, pero de formas diferentes, claro.
Si tuviera que darle un nombre al año que pasó, sería tal vez "El año en el que decidí (al fin) comenzar a aceptarme". Fue como si hubiera querido esconder todos mis pensamientos sobre todo en una caja hasta que la caja en cuestión no pudo soportar más y se abrió por debajo.
Es un proceso bastante curioso. Lleno de nerviosismo, aún más de los que puedo soportar, en ciertas ocasiones. Sin embargo, también es curioso cómo interactuamos con otras personas, cómo tienes una cara para cada una de ellas.
Hace rato decidí ir a dar una vuelta a la fría calle. Me encanta el frío y sentí la necesidad de estirarme un poco porque no he dormido y las hermosas tareas (bello sarcasmo, qué haría sin ti, hermoso), que aunque están apoderándose de mi tiempo libre, siempre encuentro formas de ejercer la procrastinación en mi vida.