04 noviembre, 2012

¿Qué hacer cuando sabes que estás mal...

...pero no estás dispuesto a cambiar?
Esa es la pregunta que me acaba de llegar a la mente. Todo porque ahora se supone que sería una cena porque el cumpleaños de una prima muy cercana es el lunes. Había quedado con mis dos mejores amigas desde antes, así que no asistiría. No es tanto que cambie a mi familia por mis amistades (quienes resultan ser más mi familia en ocasiones), sino que no había visto a esas dos maravillosas personas desde mucho tiempo atrás y no quería perderme la única oportunidad.
Bueno, vinieron a mi casa, platicamos, llegaron mis papás y, cuando me iba a dar la vuelta con ellas dos, mi mamá dijo que pasara con mi prima cuando llegara. Salí y tuve una gran noche de pláticas sinceras y necesarias. A veces pienso que es algo triste que no le permito a mis padres saber nada de mi. Que ellos me oculten su pasado por completo me enoja lo suficiente como para querer utilizar un lenguaje que considero inapropiado, pero no es excusa para que yo pueda hacer lo mismo con ellos. Bueno, nada que yo pueda hacer al respecto.