23 septiembre, 2018

Señor.

una vez conocí a un barbudo
       era un viejo rancio y peludo
   que había estado en prisión
     en la cárcel de amor donde bailan danzón
      saltándose pasos en la melodía
        dejando el baile hasta el mediodía
  pobre señor, grande y cejudo
    le habían roto su corazón

clavado en una estaca
llorando sin retorno
riendo estaba su alma
ya se había vuelto loco
          cien años dormido
          pasó el viejo asustado
          ya ni sintió el frío
          por pasársela acostado
     hasta cuando despertó
     sin besos de las doncellas
     fue un hueso que le tronó
     lo que despertó sus señas

     y el viejito cascarrabias
  solitario y sin carrera
        sin más nada despertó
      cargándose unas ojeras

pero nada le importó
porque ya estaba despierto
pobre viejo sin calzón
poco sabe del adviento

18 septiembre, 2018

31 de agosto, 2018 / 18 de septiembre, 2018.


se hace pequeño
diario más chico
desaparece
ya no respira
tomas mi aire
me desvanezco
dejo de existir


hoy no estoy aquí
entre recuerdos
sin punto final
cierro mis ojos
nunca observaron
señales muertas
tú en divergente
yo sin respirar
divago en el sol
ardor sin dolor
llamas de aire
humo de piedra
tomas mi sangre
¿qué haces con ella?
noche, llega ya