Quería que la última publicación de este blog fuera la número 13, porque el número 13 me encanta, tiene esa magia para mí y me identifico con él. Sin embargo, esta entrada siendo la número 12 será posiblemente la última del año, y tal vez puede ser la última de mi historia, pues viajaré en estas vacaciones.
No diré detalles como los lugares precisos que visitaré o con quién (bueno, iré con mi familia para evitar que se hagan especulaciones), pero regresaré hasta el 2013 si es que la de negro no me quiere llevar antes.
Como es la última vez que comparto en el año, quiero hacer un recuento de lo sucedido, pero no enlistaré cada cosa que me pasó, sino que daré mis conclusiones por así escribirlo. Primero quiero decir que estoy orgulloso de muchas cosas que han sucedido. Mis amigos siguen conmigo, logré interiorizar los dramas que aparecen en mi mente y ya no contagio de estrés y de frustración a mi familia (al menos no tanto como antes), en la escuela no me va nada mal y estoy cumpliendo mi sueño de escribir cosas. Como este es uno de los pocos lugares o espacios donde lo hago, trataré de enfocarme en mi, aunque este blog me haga sentir como que si creo que soy el centro del universo, cosa totalmente falsa.