En estos momentos es cuando se siente mayor el peso de las palabras, de los movimientos y de las acciones.
Gente despidiéndose constantemente por el miedo a morir. Personas que se olvidan de los insignificantes detalles y que están en todo su derecho a sentirse agredidos cuando se los recuerdan. Personas que actúan bajo un esquema que siempre ha funcionado sin hacer ningún cambio en él. Hacer las cosas solo porque es la única manera de hacerlas bien. Ser un idiota. Repetir los errores del pasado como si jamás se hubiesen cometido.
Dicen que esta vida es para quienes están dispuestos a dejar los errores atrás, pero ¿qué sucede cuando no se está particularmente dispuesto a dejarlo atrás por el miedo a olvidarlo todo y volver a caer en tales desdichas? ¿No se está cometiendo un error más grande?
No quiero ser víctima de mi cabeza, pero no ser víctima se siente como un constante escape que me permitirá pretender que todo está bien cuando en realidad hay cosas que no lo están. Lo que no me he atrevido a preguntar es si todo esto importa.