25 octubre, 2015

Estoy preparándolo todo para ser infeliz.

En estos momentos es cuando se siente mayor el peso de las palabras, de los movimientos y de las acciones.
Gente despidiéndose constantemente por el miedo a morir. Personas que se olvidan de los insignificantes detalles y que están en todo su derecho a sentirse agredidos cuando se los recuerdan. Personas que actúan bajo un esquema que siempre ha funcionado sin hacer ningún cambio en él. Hacer las cosas solo porque es la única manera de hacerlas bien. Ser un idiota. Repetir los errores del pasado como si jamás se hubiesen cometido.
Dicen que esta vida es para quienes están dispuestos a dejar los errores atrás, pero ¿qué sucede cuando no se está particularmente dispuesto a dejarlo atrás por el miedo a olvidarlo todo y volver a caer en tales desdichas? ¿No se está cometiendo un error más grande?
No quiero ser víctima de mi cabeza, pero no ser víctima se siente como un constante escape que me permitirá pretender que todo está bien cuando en realidad hay cosas que no lo están. Lo que no me he atrevido a preguntar es si todo esto importa.

21 octubre, 2015

Tú sabes.

Descubrir que estaba a punto de morir para que la vida me diga que siempre no, retomar una vida que había cambiado de curso por completo porque ya no tenía sentido para olvidarlo todo por completo para disfrutar la inexistencia del ser y tener que viajar a otro continente para darme cuenta de todo lo que iba mal, regresar y encontrar todo incompleto y destrozado en pedazos, intentar reconstruir lo que necesitaba quedarse destruido y volver a empezar desde cero en otro lugar diferente al que solía llamar casa, porque ahora mi casa es diferente, y cuando visito la anterior tengo la sensación de que en realidad ya dejé de pertenecer ahí.
Esto es la versión resumida del 2015, hasta la fecha, omitiendo detalles como interesantes personas que tuvieron que decir "adiós", otras tantas que llegaron con el nuevo comienzo y una gran cantidad de ellas que dieron un giro completo en mi vida. Es un puto caos que me deja con la sensación de que, a partir de varios momentos atrás, las cosas no se detendrán hasta que me muera, explote o ambas.
Ya no soy el chico inseguro y desgraciado que era antes, porque, para empezar, nunca fui desgraciado y lo de inseguro pude no serlo y estar bien (aunque no me di cuenta de ello antes). Ahora soy la persona indecisa que las personas observan bajo una etiqueta de incomprensión, lo cual es no tan desagradable como para ser insoportable, francamente.
Estoy bien, por más raro que sea admitirlo, pero se siente como si no supiera hacia dónde voy, y como si el camino que estoy tomando en este momento fuera un piloto automático que anda por un camino hacia ningún lugar.