21 mayo, 2015

21 de mayo de 2015.

Te quiero. Es en serio.
Y quiero que seas feliz.
Si se puede conmigo, te lo digo.
Que eres importante para mí.

Y si te hago daño, te lo escribo,
nunca fue con un mal fin.
Lo que mereces y no habías visto
es un infinito para ti.

Pero abre los ojos y ve a tu alrededor,
que el infierno será acogedor y el cielo será frío,
y aunque tú decides el cauce del río,
debes confiar en tu decisión.

Hermoso.
Lindo.
Mi amor.
Te extraño.

Lo sé.
Lo siento.
Te entiendo.
Escucha.

Tardé mucho tiempo en darme cuenta.

Hay muchas cosas en mi cabeza en este momento.
Me duelen las palabras que nos hemos dicho.
Y algunas cosas se van con el viento,
pero otras se han quedado conmigo.

Vivimos en el mismo mundo
pero cada uno lo ve diferente
y el cambio a veces es rotundo,
cuando mis pensamientos no concuerdan con tu mente.

Y tardé en darme cuenta del dolor que provocan las palabras,
las ausencias y el no verte de frente,
pero puedo decir con seguridad
que los momentos que estuve contigo,
todos, cada uno de ellos,
valieron la pena.
Por lo bueno, por lo no tan bueno.
En la oscuridad que me permitía mirarte a los ojos.
Caminando por la calle, platicando en el autobús.
Haciendo que el aire detenga al tiempo
y que el tiempo se eleve con saber que estás tú.

Me sentí seguro de estar contigo.
De vivir las cosas que vivimos.
De ser, contigo.
Te quiero por eso.
Me hiciste muy feliz.
Soy feliz por haberte conocido.
Quiero que seas muy, muy feliz,
sea como sea lo que venga en el futuro.

Y llámame si quieres que esté ahí.
Quiéreme si es lo que sientes.
Olvídame si así lo necesitas.
Toma la mejor decisión y permite que el tiempo intervenga,
pero no te arrepientas de nada,
que la vida será corta para los humanos,
pero el tiempo es relativo hasta para los desahuciados,
y valió la pena el que pasé contigo,
con tu presencia y tu alma que sentí para mí.

13 mayo, 2015

Allá.

¿Fue un malentendido? Quizá una serie de malentendidos.
¿Tuvieron sentido las discusiones? Ahora no lo parece, pero puede ser que no lo quiera ver.
¿Me arrepiento? De nada sirve.
Lo quiero. Y sé que me quiere. Lo quiero muchísimo, a pesar de las cosas que nos hemos dicho.
Nunca antes en mi vida me había importado alguien así, aparte de mi familia y de mis amigos más cercanos.
No quiero estar así, pensando en las palabras que me dijo y que siguen lastimándome como puñaladas constantes en la cara, recordando los momentos únicos que pasamos juntos consciente de que no volverá conmigo por el daño que le hice, sintiendo cómo una parte de mi mundo se viene abajo mientras me mantengo con la frente en alto.
Sin engañarnos con otras personas. Sin estar hartos el uno del otro. La distancia y la falta de comunicación pudo más que nuestro cariño.
Soy honesto con él, le permití verme en mis peores momentos, y me dijo que no soy la persona fuerte, madura y preparada que parezco ser.
No seré fuerte, pero estoy en un país extraño rodeado de personas desconocidas, y eso no me mantiene encerrado en una habitación oscura ni me desmorono al recordar cualquier detalle sobre mi hogar.
No tomaré siempre las mejores decisiones, pero trato de encontrar la manera de salir adelante aceptando las consecuencias que conllevan, y sé qué es lo que tengo y lo que no tengo, y sigo a pesar del miedo.
Y sé que la vida no se acaba con ésto, y me permito llorar cuando siento que quiero hacerlo, pero no dejo que esas lágrimas detengan mi vida, y estando en la escuela disfruto dar clases con alumnos que hablan muy rápido y con palabras extrañas, y si voy de viaje aprovecho al máximo todo a pesar de que por dentro me desmorono. Y bromeo, y río, y grito, y escribo, y platico, y leo, y sé que este dolor dejará de lastimar en algún momento. Y no importa si llega en unos días o en unos meses, porque fingir que nada sucede solo empeora las situaciones, pero enfrentar las cosas hace que al menos tengan sentido.
Le agradezco por todos los momentos que pasamos, por los malos y por los buenos, pero lo que más le agradezco es que nunca me pidió que dejara de vivir mi vida. Y le deseo lo mejor. No porque lo quiero o por todo lo que hizo por mí, sino porque lo merece.
Sé que estará bien. Probablemente estará mejor que como estaba conmigo. Y sé que encontrará a alguien que sienta al menos lo mismo que yo sentía por él, pero que lo haga sentir como él hubiera querido.
Estaré bien. Estoy bien, a pesar del dolor. Me siento vivo, y vivir en la realidad a veces implica que las cosas no sucedan como uno lo desea. Y me siento triste, pero no es algo que me impida vivir. Pero, no mentiré, hubiera querido ser esa persona para él.
No le quiero decir adiós, y quiero estar allá para platicar las cosas de frente, y espero que ésto tenga solución, pero si no es así, sé que valió mucho la pena conocerlo y, en el camino, conocerme todavía más.