20 septiembre, 2013

Color rosa.

Como siempre, mis períodos filosóficos, llenos de preguntas que van desde la metafísica hasta el orden del universo, suelen suceder en la madrugada y/o mientras intento concentrarme en la realización de alguna tarea escolar. No pienso desenvolverme tanto, pues planeo dormir esta noche madrugada y descansar un rato para mañana evitar tener una expresión hostil en mi rostro, pero tengo que desahogarme.
Poco a poco he notado que en realidad soy un chico que es al mismo tiempo homosexual y homofóbico. Interesante, ¿no? No. Bueno, sí es algo interesante o quizá hasta fascinante, pero no es agradable despreciar lo que es una gran parte de mi vida, sobre todo cuando cada día lo hago algo más y más importante para mí, a pesar de que no todo en este mundo sea definido por mi sexualidad.
Lentamente he cambiado el segundo aspecto que suele definirme, pues es algo que tenía que hacer si quería seguir viviendo o al menos hacer de mis días una serie de eventos tolerables. Sin embargo, si algo he dejado algo fuera de mis ejercicios de tolerancia es a los chicos que tienen maneras algo femeninas. ¿Cómo una chica que tiene más testosterona en su cuerpo que la que tengo yo en el mío no me intimida o afecta tanto como un chico que habla con un tono de voz más agudo de lo que es "socialmente aceptable"? (Por cierto, a la mierda con los estándares de la sociedad).

12 septiembre, 2013

Autodesprecio.

Desprecio cómo andamos por la vida buscando a aquella persona ideal, cuando ni siquiera tenemos certeza de que exista.
Es horrible ver cómo nos despreciamos a nosotros mismos por muchas razones y, cuando tratamos de ver el lado bueno de las cosas, nos concentramos en señalar los defectos y no las virtudes.
No me gusta que todo sea tan incierto, que tengas que actuar desesperado para saber si las cosas son reales o nada más están en tu cabeza.
Detesto cuando escucho que culpan a los demás para todo, pero no es fácil aceptar mis errores cuando la culpa es mía.
Me odio porque puedo ser la razón por la que no me responden, pero es aún más grande el desprecio porque sigo esperando una respuesta.
Deseo con todas las ansias del mundo que alguien me ponga atención, pero no la quiero cuando viene de otra persona.
Me doy cuenta que hay demasiadas cosas justo ahora de las que puedo estar al menos agradecido, pero no dejo de pensar en aquellas que me hacen miserable sin razón alguna.
Es desesperante pensar en esto día a día. Sin embargo, la mayor decepción llega cuando sé que mañana seguiré la misma rutina.

11 septiembre, 2013

Ni siquiera lo conozco (y ya no sé qué pensar de mí).

Hace rato estaba discutiendo con un amigo por chat mi eterno trauma que tengo con el chico que conocí por chat y a los cinco minutos ya estaba más confundido que el perro de Pavlov. Tras una serie de comentarios, consejos, risas y demás, mi amigo decidió concluir la conversación escribiendo de manera irónica "tu crush", dándome a entender que en realidad se trataba de un enamoramiento.
—Me entristezco porque me intereso tan de la nada —respondí cómicamente.
—¿Lo conoces en persona?
—Eso es lo perturbador de la situación.
—Ya veo.
"¿Qué demonios?", me dije a mí mismo, "¿por qué no puedes ser una persona un poco menos fuera de lo común y apuntar hacia objetivos que mínimo he visto en persona al menos una vez en mi vida?". Por primera vez en la vida sentí que tenía razón en un pensamiento, pues mi cabeza puede ser tan normal como un capítulo de una telenovela mexicana o tan bizarra como cualquier programa dirigido a niños menores a seis años.

08 septiembre, 2013

El chico que no existe.

A continuación les dejo un texto que escribí la mañana del 15 de febrero de este año. Fue para un concurso de la página de facebook de la Librería Porrúa; lo que no me di cuenta fue que era para ganar un libro de autoayuda para mujeres, pero fueron increíblemente considerados al darme un segundo lugar y enviarme un libro bastante agradable, los aprecio aún más de lo que ya lo hacía antes. Aquí dejo el texto porque me siento algo orgulloso de él y porque relata brevemente algunos eventos que tuvieron lugar en mayo del 2012 y que me han hecho crecer interiormente, por así decirlo. El concurso se llamaba "Enganchados", así que ya se imaginan de qué trata lo siguiente.
A lo largo de mis casi veinte años de vida me he "enganchado" de muchas personas. Recuerdo que a los catorce años me enamoré de una compañera de mi secundaria y siempre estuve ahí para ella, aconsejándola sobre cómo estar mejor con su novio y ella ayudándome a salir de mi caparazón, pues siempre he sido un chico bastante tímido.
Muchos enganches son interesantes, muchos son divertidos y muchos son dolorosos. A pesar de no haber estado en una relación completamente estable, he tenido varias citas y muchos más encuentros espontáneos. Tengo historias y relatos, sin embargo, si me llegaran a preguntar cuál fue el primer enganche para mi, les contaría la historia de cómo me enamoré hace apenas un año de un chico de mi salón.

La diferencia entre acosar y ser acosado.

Hace solamente un par de días comencé una nueva aventura falsa, en paralelo con los mencionados proyectos que intento sacar adelante. Creo que mencioné que gracias a ese proyecto tuve que perderme un rato entre páginas de desconocidos y así fue como di con un chico extraño que me intrigó un poco; si fue así, disculpen la pequeña mentira, pues comencé a tener curiosidad por aquel tipo a partir de un comentario que publicó en una fotografía de un chico con el que salí tiempo atrás. Un comentario sin sentido, pero una fotografía que encajaba perfectamente con la imagen que tenía con... cosas relacionadas con el proyecto.
Pasaron los días, unas cuantas conversaciones cortas (y algo incómodas en ocasiones) y llegó la sensación de que estaba convirtiéndome en un acosador de tal persona, a pesar de no conocerla en persona. No puedo dejar de preguntarme "¿por qué?".
Veamos, me pareció un chico interesante, sus fotografías son agradables y publica ciertas canciones que me gustan, pero cuando llegué a leer ciertas publicaciones decidí agregarlo inmediatamente. Ya hablé de ésto. ¿Por qué lo repito, entonces? A raíz de ésto y de otras cosas que comentaré a continuación, me he comenzado a preguntar: ¿no se molestará por mi insistencia, aunque no es mucha?

05 septiembre, 2013

Conversaciones de septiembre.

"No tengo a alguien especial para [el día de San Valentín]. En verdad deseo que no fuera así, pero este sentimiento solitario se acabará. Un ía, alguien increíble llegará. Seremos mejores amigos y el sexo será fantástico. Esta persona hará que todo el rechazo, soledad y vergüenza valgan la pena. No tendré que esforzarme tanto. (I don't have anyone special for [Valentine's Day].  I really wish that this wasn't so, but this lonely feeling will come to pass.  One day, someone amazing will come.  We'll be best friends and the sex will be fantastic.  This person will make all of the rejection, loneliness, and shame feel worth it.  I won't have to try so hard anymore.)" -AncientFairyDragon.
En contra de mis pensamientos pro-"no necesitas de alguien para ser feliz", es duro aceptar que, aunque ese sea algo así como mi credo, no lo practico en verdad. Me gustaría decir que soy feliz estando solo y en verdad suelo estarlo, pero hay momentos, recaídas, cuando me doy cuenta de que eso puede no ser toda la verdad, pues llega la ilusión de que alguien puede ser aquella persona y la imaginación viaja más rápido y más lejos que la realidad. ¿Por qué otra razón me siento como un "hombreriego"?
Nada más observemos los datos sólo de este año: salí con un chico durante dos semanas; luego me involucré con otro por más o menos el mismo periodo de tiempo y, aunque se supone que ya no somos algo, el chico evidentemente sigue insistiendo. Después, me dejé llevar un poco y me interesé por otro chico diferente, aunque no hubo más que conversaciones "espontáneas" por chat. Ahora, por circunstancias extrañas que involucran la escritura de un proyecto que espero ver realizado pronto, me aventuro en un territorio muy extraño y desconocido. Concentrémonos en ésto último.

02 septiembre, 2013

Como un tonto.

Tras un fin de semana con gripe, hay cosas que dejas de lado y hay otras que aparecen en mi mente. Dejando de lado aquellas cosas que he dejado de lado, lo que más aparece justo ahora es un pequeño número de eventos que sucedieron en el pasado que me hicieron sentir como la pura mierda. Da igual, puede que tengan repercusiones en el presente y lo mas probable es que hayan quedado olvidados y sinsentido aquellos momentos, como aquel día cuando entré accidentalmente al baño de damas en la escuela. Lo que quiero recalcar es que esas memorias aún siguen ahí y sólo están para patearme el trasero de vez en cuando, figurativamente.
Recuerdo aquella vez que estaba en la preparatoria y tenía que reunir con mi grupo algunos productos de acopio porque había un huracán o algo así. Cuando recuerdo a mi grupo de la preparatoria pienso en personas agradables, en risas y en bromas, pero a veces trato de no pensar demasiado en mis compañeros, pues entonces comienzo a recordar las cosas oscuras. Aquel día fue un día oscuro para mí.