Creo que acabo de arruinar las cosas. Sí le importo al chico con quien salgo. Sí le importo y me hace sentir muy bien. Puede que lo nuestro esté destinado a terminar en la basura o nos haga sufrir a ambos, pero estoy dispuesto a correr el riesgo. No dejaré que el miedo siga impidiéndome disfrutar mi vida. Si lo nuestro no funciona será por razones que no tengan que ver con el temor que tengo por querer a alguien. A un chico serio le gusta un chico fiestero. En el exterior somos muy diferentes, pero falta descubrir si por dentro somos así de distantes. Puede ser que no sea así.
30 junio, 2013
Juicio.
Siempre digo que no pertenezco a este mundo y en ocasiones me parece que es algo malo, pero no estoy dispuesto a cambiar, me doy cuenta.
Desde ayer en la mañana trato de recordar por qué accedí a que la cirugía para quitarme las muelas del juicio, Parte I (falta todavía que me quiten otras dos) fuera justamente un día después del último examen. Es decir, pasé mi primer día de vacaciones sufriendo en un lugar bastante limpio y cubierto por una delgada tela negra.
Sí, era una tela negra con la que me cubrió el doctor para que no me salpicara la sangre u otras cosas que se verían involucradas en el proceso. Imaginen la idea de ir al dentista, la de pasar por tu primera cirugía --dental, pero aún así es una cirugía--, ser un chico al que hasta las inyecciones de anestesia le duelen, ver cómo el doctor masacra lo que está dentro de mi boca y ser cubierto por una siniestra y delgada tela negra. Agradeceré eternamente al doctor por haber hecho un gran trabajo y por las atenciones que me daba, pero mentiría si dijera que no tengo miedo de volver ahí.
Para animarme, ayer me estaba diciendo a mí mismo "oye, tranquilo. Piénsalo de otra manera, hay pocas personas que se atreven a ir al dentista. Muchos dicen que para ser un hombre tienes que levantar tantos kilogramos de peso, hacerlo con tantas mujeres y hacer muchas cosas que te desagradan, pero en cambio tú pasaste por una cosa que muchos chicos no se atreverían siquiera a pensarlo por miedo, y no derramaste ninguna lágrima por ello". Claro, no podría engañarme por tanto tiempo, aparte de que me sentía como aquel miserable que termina molestando a los demás porque algún día fue víctima de una de esas molestias, aún y fuera mentalmente.
Sé que me estoy comportando demasiado dramático y últimamente cambio de humor fácilmente --en parte por la operación y por sólo haber comido cosas frías y semisólidas últimamente-- pero siento que mi familia no merece sufrirme. Incluso olvidé escribir en mi diario ayer, por primera vez desde marzo.
26 junio, 2013
Todo contra el muro.
Es gracioso y odioso cuando quieres te empieza a gustar alguien, más cuando hay ciertos detalles que son lindos cuando lo piensas un poco (los detalles son lindos por naturaleza). Es muy tonto pero se siente muy lindo que ambos usemos nuestro segundo nombre, que la inicial de su nombre sea la primera letra de mi apellido que la inicial de mi nombre sea la primera letra de su apellido.
No he llegado al punto de hacer dibujos en las esquinas de la primera hoja de papel que se me ponga en frente ni he llegado a hacer cosas locas como vudú o brujerías --cosas en las que ni siquiera creo y no me parecen correctas, la verdad--, pero si algo es cierto es que no dejo de pensar en él. En temporada de exámenes finales estoy sin pensar en nada más que aquel chico que conocí el jueves 20 de junio del presente año, cuando me llamó por teléfono.
Se supone que me considero uno de aquellos que no creen en el destino. Ahora me veo y creo que el destino sí juega un pequeño papel en la manera como conoces a otras personas, pero uno es quien tiene la opción de llevar las cosas más allá o dejarlas ahí; en ocasiones ni siquiera es algo que se pueda decidir.
I know we are trouble.
"Nadie está en tu vida por casualidad". Entonces el chico con el que salí antes tenía el propósito de hacerme ver que llevo las cosas rápido o estuvo ahí para que lo destrozara, supongo. Ya pues, dejaré de exagerar. Me alegro de haberlo conocido (y de que todo ya terminó), fue un capítulo que terminó en mi vida y que dio paso a que otro comenzara. Con ésto me refiero al chico con el que salgo actualmente.
Ayer estuvimos platicando durante unas horas y me sentí muy feliz. Al fin había dejado de lado aquella presión horrible que se siente con la incertidumbre de si él querría conmigo o si ya lo estaba hartando. Olvidé todo eso por un momento y la cosa funcionó demasiado.
Puede que nuestra conversación no haya sido la más interesante del universo y tal vez sigo sin conocerlo tanto como quisiera, pero me gustaría repetir lo que pasó anoche más de una vez.
Tras un rato de quedarme como estúpido viendo sus fotografías y de tratar de recordar lo que había comenzado a escribir, me pongo a pensar que en realidad no sé si quiero enamorarme de él. Es fiestero, le encanta tomar, me oculta muchas cosas (considerando el poco tiempo que llevamos saliendo), siento que lo desespero, es olvidadizo, tierno, divertido, da unos besos peculiares --y agradables--, le encanta ver películas y tiene una voz que me hace que me quede como tonto durante horas.
24 junio, 2013
Y la vida.
A veces me sucede que no encajo en cierto lugar o en alguna situación en la que estoy. Por ejemplo (aunque deteste darle tanta importancia al drama de ser gay), ser homosexual me ha hecho sentirme fuera de lugar hasta en el entorno gay. De hecho, apenas estoy adaptándome al hecho de que mis amigos conozcan esa parte de mí y se siente raro, más cuando me doy cuenta que sólo me siento totalmente bien estando con dos mujeres increíbles.
Tener una relación con alguien o comenzar a salir se ha vuelto en algo horrendamente tormentoso, sobre todo en las últimas cinco semanas. No hay momento en estos días en los que no me sienta como un idiota o, disculpen la expresión, como una puta.
Muchas personas lo pondrían de distinta manera: conociste a dos maravillosos chicos con los que tuviste cosas que hacen personas que llevan saliendo mínimo tres meses. No suena tan bien, de hecho, pero es la verdad. Hace unas semanas viví una trágica historia de amor y desamor que duró menos de tres semanas con un chico que nunca había visto antes en mi vida y anoche me entregué totalmente en cuerpo a otro chico que conozco desde el jueves, llegando al punto de dormir en su misma cama. Aquí es donde me pregunto: "¿y si el que en verdad está mal eres tú?", y no puedo evitar responderme sarcásticamente: "tú qué crees".
03 junio, 2013
Cambios, cambios, cambios.
No sólo se siente feo haber abandonado el blog desde hace más de cuarenta días, sino que tampoco es muy agradable ver cómo las entradas del diario, el cual escribo en un cuaderno que escondo en uno de los cajones de una cama que no es mía, se van haciendo cada vez más decadentes y cortas. He estado algo ocupado, lo cual puede ser una justificación del por qué dejé de escribir un poco, ya sea por la escuela, por uno que otro proyecto o por otras cuestiones, pero no me agrada sentir que tengo tantas cosas que sacar y al tener el bolígrafo amarillo que uso para escribir en el diario, las cosas se van de mi mente y me quedo solamente con la sensación de no poder más con lo que tengo dentro.
No tienen idea de cuán largos me han parecido estos días. Me he vuelto loco, he notado que las personas me miran o incluso me tratan diferente, he hecho cosas sin pensar previamente en las consecuencias que puedan tener, me he atrevido a hacer cosas que no haría si fuera el yo de antes y me arrepiento de mucho, por qué no; he cambiado.
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