25 enero, 2018

Estabilidad: diario de la perdición, parte VII (final, espero).

En el centro de todo el caos y desmadre que se volvió mi vida en estos últimos meses, las cosas se han ido calmando a partir de que dejo de luchar por cambiar cosas que no está en mi poder modificarlas, a partir de que aprendo a dejar los intentos por obtener el control a toda costa.
El recorrido ha sido como escalar una montaña. Creí en un punto que ya había llegado al punto más alto, pero en realidad no había querido asumir que aun me faltaba un buen tramo para llegar a la cima.
Quizá no haya cúspide.
Entre ascensos y descensos, he tenido la oportunidad de observar, de adquirir una perspectiva.
No se trata de ver un futuro que no deja de estar cambiando de forma de maneras impredecibles a cada rato, sino de estar en contacto con el pasado sin que me impida disfrutar del presente.

Enfrente no existe.
Atrás ya quedó.
Hoy es donde estoy.

Fuera del sueño y del cansancio físico por mis desorganizadas rutinas de descanso, me siento bien. No, me siento muy bien con el estado de muchas cosas. Y eso es agradable.
Hoy, por primera vez en mucho tiempo, me doy cuenta de que me empiezo a sentir a gusto con mi compañía.

17 enero, 2018

Asleep.

On lonely nights I cry (in my sleep)


and the rivers I cry wake me up (they get deep)


I'm still wondering why (am I feeling like this)


if my bed is not wide (when no reason exists)


I still get to cry (until I fall asleep)

07 enero, 2018

Día 62 (aunque ya es el 63): diario de la perdición, parte VI.

Imagino que estoy acostado de espaldas a él.

No entiendo cómo me dejé llevar por lo que entendí que me demostró, cuando siempre fue firme con sus palabras.

Quizá sí lo entiendo.

Me apendejé.

Puta vida de ingenuidad.



No quería que él fuera una parada más en mi camino.

¿Lo fue?
Me demuestra que, para él, solo fui un número de tantos; uno entre treinta y uno, uno entre veinte.
Entiendo las razones y los motivos, pero no deja de doler.

Siento que me detestaría si leyera esto.
Con justas razones.
No me corresponde ventilar mis problemas ante el mundo.
Menos los suyos.

Ya no hablaré de él.

Para mí, y lo escribí hasta el final de mi lista con esperanzas de que fuera el último, al menos en esta etapa de mi vida, lo escribí por su nombre, no como un número nada más.

Creces, y entiendes que no siempre tienes que darlo todo.
¿O sí?

Creces y entiendes que el mundo es un lugar no apto para los débiles de razón. Está hecho para los tiburones, para los que no se detienen y aprenden a comerse a los indefensos para seguir con vida.


Yo fui quien llevó todo a la chingada, pero fueron 31 días que disfruté como nunca había disfrutado los días. Y fueron 31 llenos de inseguridades que iban carcomiendo rápido, sin piedad, todo aquello que habíamos tenido el mes anterior.

Lo vi más veces en las primeras dos semanas, que en el segundo mes entero.

Lo quise.
¿Lo quiero? Tal vez.
La verdad es que sí.
Pero no así.
El presente está lleno de silencios incómodos, reclamos no correspondidos y de espaldas cuando se busca ver el rostro.


Eso no es vida. Eso no es amor.

Tanto cariño que se va porque de un lado no se entendió qué se tenía y del otro porque fue más grande el pasado.





Valoro, de todas maneras, lo que me hizo sentir.

Lo que he aprendido de él.

Aprecio mucho todos los momentos que me dio en su momento. Puedo tomar una postura en la que pierdan su valor porque fueron situaciones en las que ambos, de cierta manera, aunque a diferente grado, nos dejamos llevar. Pero no dejan de ser momentos que se vivieron a una manera que se dio sola.
Me quedo con todo.
Añoro lo bueno.
Algún día me servirá lo demás.

04 enero, 2018

Diario de la perdición, parte V: Perfect places.

Si nos guiamos por convenciones, el año que se acaba de ir puedo resumirlo con la siguiente canción, con el significado de su letra:


Every night, I live and die
Feel the party to my bones
Watch the wasters blow the speakers
Spill my guts beneath the outdoor light
It's just another graceless night

I hate the headlines and the weather
I'm nineteen and I'm on fire
But when we're dancing I'm alright
It's just another graceless night
Are you lost enough?
Have another drink, get lost in us
This is how we get notorious, oh
'Cause I don't know
If they keep tellin' me where to go
I'll blow my brains out to the radio, oh
All of the things we're taking
'Cause we are young and we're ashamed
Send us to perfect places
All of our heroes fading
Now I can't stand to be alone
Let's go to perfect places
Every night, I live and die
Meet somebody, take 'em home
Let's kiss and then take off our clothes
It's just another graceless night, 'cause
All of the things we're taking
'Cause we are young and we're ashamed
Send us to perfect places
All of our heroes fading
Now I can't stand to be alone
Let's go to perfect places
All the nights spent off our faces
Trying to find these perfect places
What the fuck are perfect places anyway?


All the nights spent off our faces
Trying to find these perfect places
What the fuck are perfect places anyway?


All the nights spent off our faces
Trying to find these perfect places
What the fuck are perfect places anyway?
Compositores: Ella Yelich-O'connor / Jack Antonoff
Letra de Perfect Places © Sony/ATV Music Publishing LLC, Songs Music Publishing

Tengo veinticuatro años y me siento cuestionando la utilidad, el significado de esos lugares perfectos.
¿Para qué sirven?
¿Para distraerme de maneras efímeras que al final me golpearán la frente contra la pared cuando los efectos de la ilusión pasen?
Duran nada.
Se disfrutan, pero son vacíos.
No tienen significado. Y me doy cuenta de que me pesa porque en realidad sí se los estoy buscando. Malamente.

02 enero, 2018

Callar.

En el último par de meses, he conocido más de mi persona que en el año que le precedió.
"¿Por qué?" es una pregunta con una respuesta simple.
"¿Cómo?".
Intentar encontrar el cómo tiene muchas implicaciones.
Una respuesta posible a esa pregunta es: cagándola.

¿Qué significa "cagarla" para mí, en el contexto que estamos tratando?
Interpretar cosas diferentes a las que se dejan en claro desde el principio (a pesar de que las señales sean contradictorias).
No saber cuándo dejar de hablar sobre ciertas cosas (a pesar de que se da apertura para el diálogo).
Guardar silencio en cosas que se tienen que expresar en el momento (a pesar de que se me pide silencio en muchos otros y ya no sé distinguir cuándo puedo intervenir).
Aceptar cosas que no me parecen.

Aceptar cosas que no me parecen. Que no me gustan. Que no me agradan. Que me convierten en alguien diferente a quien soy en realidad.

Hay cosas que se deben callar, pero otras se deben decir al momento.
No sé decir las cosas al momento, me doy cuenta.

(a pesar de...
(a pesar de...
(a pesar de...
(a pesar de...

(a pesar de...

No es que no esté listo, sino que no he demostrado quién soy en realidad y qué es lo que de verdad quiero.

¿Quién soy?
¿Qué quiero?

¿Alguien lo sabe con precisión?

¿Alguien?

¿Nadie?