29 mayo, 2014

Amigo.

Querido diario de un chico que no sabe desde qué momento su mente dejó de pertenecer exclusivamente a las series de televisión, a la escuela, a los libros y a un número reducido de seres humanos: siendo breves, ¿qué significa cuando alguien te dice "me caes muy bien, eres un excelente amigo"? ¿Significa que en realidad tiene miedo a salir conmigo debido a prejuicios y presiones sociales? ¿Que en verdad le agrado y no sabe cómo dar el primer paso? ¿Que lo más que podría querer conmigo sería una amistad? ¿Que estoy dándole demasiadas vueltas a un asunto simple y que no debería preocuparme?
Por el momento, me siento en la friendzone.

27 mayo, 2014

Así es.

Es interesante cómo podemos adjudicarle muchos sentimientos, emociones, recuerdos e ilusiones a un solo nombre. Un nombre propio, diferente a otros nombres que traen a la mente diferentes sentires, o que son recordados por otras personas.
Es un solo nombre el que estoy pensando en este momento, me trae a la mente muchas imágenes. La mayoría están en mi imaginación, donde nacieron y esperan a ser recreados.
Es extraño porque, en lugar de vivencias, ese nombre me trae a la mente una voz. Diciendo cómo estuvo su día, preguntándome alguna cosa, riéndose conmigo sobre algo mencionado.
Es curioso cómo esa voz me ha traído calma, a costa de perturbarme cuando intento darme cuenta de qué me hace sentir cuando lo escucho y cuando parece que no lo escucharé de nuevo.
Es abrumador cómo quisiera de una vez por todas descubrir de qué se trata todo ésto. ¿El dueño de la voz está igual de interesado en conocerme así como yo estoy de emocionado, intrigado e interesado por conocerlo?
Es desesperante pensar casi con fundamentos que él no está intrigado.
Es desconcertante cuando, con un mensaje, me hace pensar lo contrario.
Es confuso comenzar a sentir algo por alguien a quien conozco sólo de voz y no en persona.
Es emocionante pensar que él puede estar pensando en mí.
Es embarazoso imaginarlo leyendo ésto, creyendo que soy un tipo acosador y muy intenso, cuando en realidad soy un chico que parece haber encontrado a una persona igual de dañada que él.
Es mentira escribir que no he dejado mi mente volando, pensando en que quizá él pueda ser... no lo sé.
Es verdad que me estoy ilusionando un poco con un chico interesante, divertido, inteligente y atento, pero también es verdad que él puede tener miedo. O no sabe cómo decirme que no quiere seguir con ésto. O quiere esperar un poco más. O no siente lo mismo, eso que estoy tratando de descifrar qué significa. Pero quizá sí siente lo mismo.

25 mayo, 2014

Nada más.

En estos últimos días me comienzo a dar cuenta del significado de este espacio. Aquí escribo todo lo concerniente a los detalles más privados e íntimos de mi vida: mi sexualidad y lo que ello ha conllevado, lo que siento respecto a ciertas cosas y situaciones, lo que he vivido con otras personas y conmigo mismo.
Me doy cuenta del valor de cada una de las palabras que he tecleado en este pequeño blog y es abrumador saber que, aunque es una página bastante impopular, alguien podría destruirme con toda la información que está aquí.
Quizá la amiga con quien más convivo en mi actual grupo no sabe sobre mi debilidad por las canciones de rock/pop de las décadas de los ochentas y los noventas, pero algún desconocido que haya llegado a mi página puede enterarse qué siento cada vez que me enamoro de alguien.
He estado tentado a eliminar cada rastro de este espacio, desaparecerlo para siempre. Sin embargo, no puedo. No tengo el alma como para borrar del espacio virtual mis pensamientos más oscuros. Claro, tengo un diario (que escribo muy esporádicamente) donde en verdad están los pensamientos oscuros, pero no porque un blanco sea más blanco que otro los dos no son blancos.
Este espacio seguirá. Oculto entre las sombras y actualizado irregularmente. Quizá con el tiempo lo tenga que dejar, aunque es mucho más probable que vaya quedando en el olvido poco a poco. Aún así, tendré la esperanza de que alguien ría, llore, piense o sienta algo mientras lo lea, así como río, lloro, pienso y siento cuando lo escribo.

22 mayo, 2014

Sobre querer y ser querido.

He leído miles de veces que para querer a alguien primero es necesario quererse a uno mismo. Encuentro a eso como una vil y retorcida mentira. He querido aún sin quererme, pero lo que no dicen es que querer sin quererse es doloroso. Habrán chispas que queman al hacer contacto con la piel. Las caricias dejan un rastro, como cortes que no terminan de cicatrizar. El fuego de los besos se ciñe sobre la húmeda leña, dejando una cortina de humo y de deseos que no se cumplieron.
Puedo querer a alguien más sin quererme a mí mismo. Pienso nada más en esa persona, mi cabeza da vueltas sin casar y mis ojos ven la luz de lo que tengo frente a mí. Pero los ojos son ciegos, las palabras se van y el tacto se olvida.
Lejano y cercano, efímero e inmediato, se acercan y se alejan, observando la oportunidad y viendo el rechazo. Quizá siga queriendo sin quererme, tal vez ese sea mi destino. ¿Cómo quererme cuando no puedo ver lo que hay dentro de mí, cuando el sol duele y la luna entristece?

Disparidad.

Me encuentro saltando la mayoría de las canciones cuando estoy escuchando música. Las únicas que no hablan exclusivamente de amor son una canción a la que en realidad no le entiendo pero habla de las alas de una polilla, una que encontré en el celular de una tía (en la época en que los teléfonos nuevos venían precargados con música independiente) y canciones de musicales que no hablen directamente sobre amar a una persona, a una pareja, evitando sobre todo aquellas que siquiera mencionen extrañar a alguien.
Francamente estoy cansado de voces altamente entrenadas, de letras sencillas enmascaradas con música que quedó atorada hace más de diez años y de no comprender la letra de lo que estoy escuchando. Extraño poder colocarme los audífonos y de disfrutar de lo primero que salga sin recordar conversaciones, ni pensar "qué lástima, esa pudo haber sido nuestra canción", o "quizá me equivoqué y ya no puedo remediarlo".
Vaya, añoro imaginar personajes conversando en mi cabeza sin que sienta lo dolorosas que pueden resultar sus palabras.
Antes podía imaginar a un chico fallando al invitar a salir a otro chico que conoció en línea. Ahora sé cómo se sentirá tal chico cuando no obtenga ni una respuesta negativa al menos. No dolía imaginarlo esperando un mensaje que llegaría después de unas horas, una vez olvidada la espera por una respuesta; pero es diferente pensar que esa respuesta quizá no llegue.
Estoy revisando constantemente mi celular, aún cuando antes pasaba dos días sin él y hasta resultaba mejor para mí. La pregunta que más hago en mi cabeza dejó de ser, por el momento, "¿quién soy en realidad?", y ahora es "¿en verdad sí son muestras de interés y es igual de distraído que yo con la tecnología, o me está queriendo dar a entender que lo deje en paz?".
Me duele darme cuenta de eso, porque en realidad significa que necesitaba una persona más de lo que en verdad creía. Y no me gusta necesitar de alguien así. Veo cómo una amiga no termina con el idiota de su novio de cuatro años, aún sabiendo que él no la merece; cómo chicas renuncian a sus identidades para mantener a sus chicos felices; cómo siempre me enfurecía cuando observaba eso.
Y ahora me veo, cambiado de humor cada cinco minutos porque escuché su voz y porque no me ha hablado, esperando con ansias que esté al menos un rato disponible para conocerlo en persona y preguntándome por qué cuando siento que él no quiere lo mismo, viendo lo fácil que puedo caer en una trampa en la que no suelo caer de manera tan sencilla. Eso creía, al menos.

19 mayo, 2014

Su voz.

La parte más extraña de cuando me gusta alguien, es cuando me doy cuenta de que mi humor no depende de mí. Estoy feliz por cinco minutos porque me contestó. Me desespero un buen rato por creer que le contesté algo inapropiado. Me enojo porque siento que me ignora. Vuelvo a ser inexplicablemente feliz cada que escucho su voz.
No me agrada que me guste tan rápido. No lo conozco en persona todavía, a pesar de llevar desde el cuatro de mayo del presente año enviándonos mensajes y notas de voz.
En ocasiones siento que no le gusto. En ocasiones me digo "eres un tonto por pensar eso", sobre todo cuando responde con algo sutilmente lindo.
No lo conozco todavía lo suficiente como para dar un verdadero veredicto, pero vaya que me comienza a gustar.

11 mayo, 2014

Él.

En ocasiones, cuando me pongo a pensar en mi vida, y como no puedo saber qué sucederá después, me encuentro rebuscando en el pasado.
A veces estoy intentando recordar lo que pensaba o decía cuando era niño. He intentado descifrar en mi mente quién dijo aquella cosa o cuáles fueron las palabras exactas. Recuerdo un evento, terminando por idear miles de cosas que pudieron haber convertido esa ocasión en algo todavía más memorable. Incluso he llegado a arrepentirme durante cinco minutos de algo que pude haber hecho el día anterior.
En este pasado inmediato, hice muchas cosas que no me parecen correctas y muchas que resultaron mejor de lo esperado, en ocasiones. Quizá ha sucedido demasiado en un periodo muy corto de tiempo, pero quizá también era el momento de que sucediera: me ilusioné con un chico que no me merecía, desaparecí de la vida de otro tan rápido como lo encontré, tuve una cita con una persona que evidentemente no sentía atracción hacia mí, me he dado cuenta de que algunas cosas no requieren explicaciones aún cuando te las estén pidiendo, que una parte de mí no equivale a todo el conjunto, y aprendí que existen personas que te hacen sentir bien de la nada.
No sé cómo me sienta al escribir sobre ésto cuando en realidad no tengo ninguna certeza, pero diré que, entre todo este gigantesco torbellino de locura y desolación, cuando sentí que estaba ya cayendo desde este precipicio que era mi vida, conocí a una persona muy agradable.
Aún no lo he visto en persona, pero cada día sé que me emocionaré de la nada porque recibiré una nota de voz suya. Me emocionaré al escucharlo, su rasposa y lírica voz. Sonreiré mientras lo escucho, y le responderé de inmediato. Esperaré un rato y recibiré su voz de nuevo, en ocasiones su risa. La escucho y sonrío.
Puede que no lo merezca, y él merece a una persona grandiosa para que estén a su altura. Un pasado oscuro me precede y me persigue. Sé que es bastante probable de que él también tenga su pasado, pero me siento inseguro de que alguien así se preocupe por enviarme mensajes cada noche, o por responder mis mensajes a pesar de que sean cosas mundanas o sin sentido.
Debo decir que he tomado las peores decisiones de mi vida en estos últimos días, pero si al corregir mis acciones no hubiese dado con el chico que acabo de conocer, entonces prefiero dejar las cosas intactas, con las cosas horribles y no tan terribles.