Es interesante cómo podemos adjudicarle muchos sentimientos, emociones, recuerdos e ilusiones a un solo nombre. Un nombre propio, diferente a otros nombres que traen a la mente diferentes sentires, o que son recordados por otras personas.
Es un solo nombre el que estoy pensando en este momento, me trae a la mente muchas imágenes. La mayoría están en mi imaginación, donde nacieron y esperan a ser recreados.
Es extraño porque, en lugar de vivencias, ese nombre me trae a la mente una voz. Diciendo cómo estuvo su día, preguntándome alguna cosa, riéndose conmigo sobre algo mencionado.
Es curioso cómo esa voz me ha traído calma, a costa de perturbarme cuando intento darme cuenta de qué me hace sentir cuando lo escucho y cuando parece que no lo escucharé de nuevo.
Es abrumador cómo quisiera de una vez por todas descubrir de qué se trata todo ésto. ¿El dueño de la voz está igual de interesado en conocerme así como yo estoy de emocionado, intrigado e interesado por conocerlo?
Es desesperante pensar casi con fundamentos que él no está intrigado.
Es desconcertante cuando, con un mensaje, me hace pensar lo contrario.
Es confuso comenzar a sentir algo por alguien a quien conozco sólo de voz y no en persona.
Es emocionante pensar que él puede estar pensando en mí.
Es embarazoso imaginarlo leyendo ésto, creyendo que soy un tipo acosador y muy intenso, cuando en realidad soy un chico que parece haber encontrado a una persona igual de dañada que él.
Es mentira escribir que no he dejado mi mente volando, pensando en que quizá él pueda ser... no lo sé.
Es verdad que me estoy ilusionando un poco con un chico interesante, divertido, inteligente y atento, pero también es verdad que él puede tener miedo. O no sabe cómo decirme que no quiere seguir con ésto. O quiere esperar un poco más. O no siente lo mismo, eso que estoy tratando de descifrar qué significa. Pero quizá sí siente lo mismo.