15 diciembre, 2014

Vello facial.

Contrario a mis deseos adolescentes de mantener mi rostro lampiño, han pasado alrededor de dos semanas que no me rasuro completamente, nada más un simple retoque por aquí y por allá para no sentirme un hombre lobo en sus veinte-y-pocos.
Mi vello facial dista muchísimo de ser una masculina barba que me aporta seriedad y porte adultos, pero sí he notado un cambio en cómo las personas se dirigen hacia mí. Es como cuando una amiga cuando se pintó el cabello de color rojo: hubo un cambio, aunque las miradas que recibo no son tan lascivas como las que mi amiga recibía, desgraciadamente.
Tener barba es divertido. Quizá el bigote no me lo deje, pero la barba probablemente llegará hasta el 2015. A pesar de que en los camiones me digan "señor".

Pisando fuerte.

Me encantan las ironías. Hacen que mis días descoloridos tengan destellos y matices. En serio me gustan bastante, incluso cuando la ironía es negativa y sobre mí; no lo demuestro, pero aprecio a quien la hace, si es buena.
Pensando en ironías, siempre me vi como un chico deprimido, que moriría a los treinta y siete años, dejando cerca de veintiún novelas como testamento de su vida, algunas publicadas, pero la mayoría en un cajón escondido dentro de mi solitaria casa.
Me imaginaba, incluso, en silla de ruedas, atado al suelo por siempre, pero nunca creí que en serio llegaría a vivir en tal estado, de insensibilidad sural, de añoranzas sobre saltos y carreras que nunca quise realizar previamente. Aún no estoy en silla de ruedas de aquí a la eternidad, pero que descubran un problema en la columna vertebral de un chico de veintiún años, sin que le haya sucedido algún percance o accidente, como por obra mística o del destino, me hace sentir que tengo una silla de ruedas sobre mis hombros.
Estoy cansado de los brazos, estoy harto de mi cabeza que no deja de darme vueltas por tantos fármacos que he ingerido en los últimos días y mis extremidades inferiores están a punto de darse por vencidas, pero ahí sigue todo, intentando funcionar.
Curiosamente, en momentos más nostálgicos, me doy cuenta que en serio amo a mi familia, a mis papás y a mis hermanos. Tanto como para hacer alguna estupidez si fuese necesario. En ocasiones me desespera que el amor de familia sea uno de esos sentimientos en los que no te puedes preguntar "¿y por qué?" sin que surjan repercusiones para terceros, pero en verdad los amo.
Aunque me hagan ir a incómodas comidas familiares o ir a la tienda en momentos de cansancio.
A pesar de que no estén muy complacidos de que mi personalidad y mi forma de ser sea como es.
Sin importar que sea una carga para ellos, me demuestran que ellos me quieren. Y se siente bien ser querido de vez en cuando, aunque mis piernas me hagan retorcerme de dolor.
Las dolencias son más efímeras que las muestras de cariño sinceras.

30 noviembre, 2014

CDHs.

Querido diario de un chico confundido que siente que la cabeza le da vueltas de maneras cada vez más confusas e improbables: aprendí una nueva palabra hoy. Deliciosa nueva palabra que me ha abierto los ojos, en parte.
Gracias a UrbanDictionary.com (gran página), me di cuenta que gran parte del interés de las personas en este mundo vuelve a la interesante y polémica sexualidad. Comprendo la fascinación, sobre todo porque se trata de una combinación de nuestros orígenes con una taza de placer, oscuridad, humedad e intimidad encima.
Mientras más extraño, sucio o improbable sea la historia sobre sexo supongo que es mayor el interés que genera, y en esta ocasión la página, entre sus tendencias, señalaba una palabra interesante:
Demisexualidad

23 noviembre, 2014

Desvaneciéndome en mí.

Querido diario de un chico que no sabe si rendirse por misericordia o si continuar y tratar de encontrarle un propósito a ésto sobre la marcha: en ocasiones la vida me hace subir y bajar de maneras tan inesperadas y precipitadas que, cuando estoy aparentemente estable y en calma, sé que acabo de vivir algo. ¿Algo bueno o malo? Diría que solo algo.
Estoy en un punto de mi vida en el que, cuando sucede algo agradable en mi vida, siento que terminará pronto y tendré que disfrutarlo mientras dure. Sin miedo a sonar deprimente y suicida, no ha sucedido algo que logre probarme lo contrario.
Desde la última entrada que había escrito por aquí, hace más de dos semanas, dejé ya de salir con el chico que mencioné y conocí a otros dos: uno bastante agradable y un tanto nervioso, abierto a la vida como lo estuve hace mucho tiempo y quien me propuso una refrescante amistad desde el primer momento; y otro que no podrá quererme por razones biológicas pero que me escuchó y a quien me gustó escuchar muchísimo más de lo que sabía que era posible con otro chico.
También, me concentré demasiado en la escuela y en el nuevo mundo laboral en el cual me voy introduciendo poco a poco: conseguí un trabajo de maestro de inglés los sábados. Al principio no sabía si sería lo correcto, pero pensé que ganar dinero por dar clases un rato los sábados no me vendría mal, menos si es a unas cuantas cuadras de mi casa. Ahora veo que es bastante agradable despejar mi cabeza de las cosas de diario, a pesar de que siento que ésto atrasará mis "proyectos" de escritura, y es lo que más me disgusta de todo ésto.
A veces parece que la vida no se puede tomar un momento para pausar las cosas por un rato. Y no me agrada tanto eso. En otras ocasiones, es como si no supiera cómo hacer que vuelvan a suceder las cosas, y francamente eso puede resultar aún peor. Estoy en un limbo donde me encuentro en la primera situación por un rato y después vuelvo a la segunda.
Decir que ésto no es lo más agradable del mundo es atenuar la situación, pero es lo que pasa tras ser utilizado por alguien a quien le entregué mi corazón porque llegó con la promesa de que no me iba a lastimar, tras ser escuchado por las personas más inesperadas, y tras sentir cómo mi esencia y mi vida se desliza hacia afuera de mi cuerpo.

05 noviembre, 2014

Hermosos desastres.

Conocí a un chico genial. He estado saliendo con él. Nos enviamos mensajes de texto a diario. Y me gusta mucho. Muchísimo. Sin embargo, mientras más avanzamos al conocernos y saber cómo es el uno y el otro, veo que es más difícil para unas personas soltarse de las riendas de su propia mente.
En ocasiones temo a arruinarlo todo, pensando que el menor comentario o acción que realice será suficiente para que de repente me diga "¿sabes qué? Creo que hasta aquí". Es gracioso que me preocupe por ello, porque siento que, tras mucho tiempo de dudas y problemas en cuanto a mi persona, éste es el momento en el que me siento más auténtico, más único.
Hay cosas que no le gustan de mí, y hay detalles que quizá no sean los mejores en él, pero me ha llevado a sentir tantas cosas que no había sentido o que había olvidado entre mis divergencias mentales y sentimentales.
Así que, sí, en ocasiones puedo dormir y en otras no a pesar de morir de sueño, mis pensamientos ya no divagan tanto en demasiadas cosas, las letras de las canciones adquieren un sentido diferente y me he descubierto haciendo las locuras que debí vivir durante mis años de preparatoria, locuras que hacen las personas cuando les gusta otra persona.
En cierto modo, estoy viviendo la tragedia del primer amor, de conocer a una persona que me hace sentir bien hasta cuando estoy mal, que me tortura con sus besos y que me escarmienta con su presencia. Un chico que me hace tener ganas de conocerlo aún más y que me hace temer que él no quiera lo mismo. Una persona que me hace volver a plantear las razones por las que las relaciones existen y qué espero de estar con alguien, y me destruye todas las ideas que tenía previamente porque simplemente hace que mi mente quede en blanco cuando se acerca a mí, pero siendo una persona cuya mente vive de tratar de estar en todo lugar es increíble que alguien logre calmarla y que, al mismo tiempo, no busque depender emocionalmente de alguien (algo rotundamente importante; esencial, en efecto).
A pesar del estrés que en ocasiones siento que todo ésto me provoca, disfrutaré de todo lo que suceda mientras dure, sin importar que acabe el día de hoy, al final de la semana o tras muchos años compartidos.

26 octubre, 2014

En un vaso de agua.

Es difícil pensar bajo el esquema de funcionamiento de mi cabeza. Estoy bien cuando hago algo, cualquier cosa, hasta que comienzo a preguntar el por qué de cada pequeño suceso.
¿Por qué aquella chica está con aquel chico?
¿Cómo las personas decidimos qué materiales son "comida" y qué cosas no lo son?
¿Por qué Edén (así llamaré al chico en cuestión) continúa enviándome mensajes?
Me encantan sus mensajes y en sí que me sienta bien escribiéndole ha resultado ser algo tan improbable como agradable, pero no dejo de pensar en que puede que llegue el momento en el que diga "ya no quiero platicar con él" y se despida con un simple "adiós".
Será la mayor muestra de inseguridad que ha pasado por mi mente en toda la semana, pero en verdad temo que uno de nuestros silencios entre mensaje y mensaje se vuelva tan largo que dure para toda la vida.
Francamente sé que estaría bien si resulta que no hay nada entre Edén y yo, pero mentiría si dijera que no siento hay ya un vínculo formándose entre ambos. El problema principal es que siento que el vínculo adquiere vida, pero ¿será cierto?
¿También tendrá un pensamiento ocasional sobre mí?
¿Pensará en mí si escucha una de mis canciones favoritas o si lea algo que le recuerde a mi persona?
¿Invertirá un pequeño espacio para pensar en qué escribirme y vivirá los instantes de incertidumbre que vivo antes de que responda porque no sé si estuvo bien o mal lo que envié a pesar de que conteste con una sonrisa y entre en pánico porque quizá la persona que imagina que seré resulta diferente a quien soy en realidad aún y cuando sigo siendo yo mismo a pesar del miedo y de no saber qué sucede?
Muchas personas dirán que me estoy ahogando en un vaso de agua, pero no sabrán que eso siento cuando me comienza a gustar una persona: que me ahogo en un vaso lleno de pura y deliciosa agua, lista para cortar mi respiración mientras revivo mi vida en mis últimos segundos.

24 octubre, 2014

Inocente infancia.

Recuerdo que cuando era un niño de primaria, entré en una crisis cognitiva cuando trataban de explicarnos los tipos de mezclas a partir de un yogurt natural y de un biónico (aunque mi cabeza gritaba erróneamente que se trataba de una escamocha).
Había dos tipos de mezclas: homogénea y heterogénea. Trataron de explicarme, según recuerdo, que las homogéneas eran como los amigos, porque normalmente se juntan niños con niños y niñas con niñas, mientras que las heterogéneas eran como los amores, porque a los niñas les gustan los niños y viceversa.
Aún me encontraba muy lejos de descubrir que me gustaban las personas del mismo sexo, y todavía más lejos de identificar lo homogéneo de lo heterogéneo con tales palabras, pero entré en crisis desde un principio por una sencilla razón: no tenía amigos varones.

23 octubre, 2014

Acróbatas en mi cabeza.

Esta vez sé que las cosas terminan. También que otras cosas pueden comenzar.
Diré que, si resumo lo que sucedió, el chico que describía en la entrada anterior y yo dejamos de contactarnos. No hubo un "adiós", un "hasta luego" ni un "ya no voy a hablarte"; simplemente ninguno volvió a hablar, y siento que no estuvo tan mal.
Una vez diré que, a pesar de que no veo como "correcto" desaparecer de la vida de alguien así como aparezco, creo que también es necesario conocer a alguien lo suficiente como para crear un vínculo emocional. Nada más al mirar hacia atrás, una mala costumbre que suelo ejercer, encuentro a varios "amores" con las personas incorrectas.
¿Algún día llegaré a conocer a la persona correcta? ¿Existirá una persona correcta para la complicada y a la vez simple persona que soy?
Racionalmente, parece que no son preguntas que me corresponde responder, y la respuesta se aleja mientras más intento acercarme. Qué sucio juego es éste, en el que todo viene y va, y no queda más que adaptarse a las circunstancias del presente.
Días han pasado, sin embargo, y todo apunta a que ese presente puede ser mejor que bueno. A pesar de no considerarme como una persona que se deja llevar tanto por las relaciones románticas y de que pienso ser capaz de mantener la compostura en muchas situaciones incómodas, un chico al que recién estoy conociendo me ha hecho volver a plantearme todo eso.
Odio pensarlo, pero es curioso cómo cuando me habla me doy cuenta que vuelvo a sonreír por un mensaje. Cómo sé que trato de evitar pensar en cosas lindas con él para no decepcionarme en caso de que no sucedan, pero sentir el tiempo volar si leo sus textos. Y me frustro de gusto cuando me estrujo los sesos para de ser creativo, gracioso, provocador y adorable, y al final recibo más sonrisas cuando soy yo mismo sin presiones, presiones que suspendo y que me ayuda a olvidar. En menos de una semana conociéndolo, sea malo, incorrecto o estúpido, un chico está logrando que observe a mi alrededor y diga: "hay muchas cosas por las que puedo sentirme bien en este día".

15 octubre, 2014

Desconocidos.

Uno de los más grandes placeres de la vida (si por "placer" uno se refiere a ese delicioso tormento que se alimenta de nerviosismos y desesperación) es conocer a una persona relativamente nueva. Hablar con un extraño en la calle, encontrar sin esperarlo algo en común con la persona que te atiende en la miscelánea, escribir con un extraño en línea. Esos ejemplos son sucesos graciosos, dolorosos, recordables, olvidables, poco importantes o hasta esenciales.
En sí, comunicarse por primera vez con una persona no tiene mucha ciencia. A final de cuentas, se intercambian palabras con tal de crear una conversación y... y ya. Cuando el desconocido se vuelve conocido, y es un recién conocido que promete ser una persona de cierta relevancia con la actualidad, es ahí cuando el problema comienza.
Es como aquella diferencia entre leer un artículo sobre dejar de fumar y leer el ensayo The Smoking Section de David Sedaris (parte de su increíble libro When You Are Engulfed in Flames). El primero va dirigido a cierta población específica, personas a quienes le interese el artículo o fumadores que desean dejar de serlo (o que los obligan a ello).

12 octubre, 2014

Idílico.

A lo largo de este último mes, he corroborado la idea de que el tiempo pasa más rápido cuando son cosas que deberían durar más, pero más lento cuando se trata de algo que desearía que terminaran de inmediato.
Por ejemplo, comencé a practicar dando clases, y he tenido días desagradables que de milagro finalizan de manera agradable, y días increíbles que terminan de la peor manera posible (el viernes incluso comencé a plantearme de nuevo las razones por las que elegí esa carrera durante un momento de debilidad intensa).
También he estado leyendo bastante, más que nada porque tengo tiempo libre y desaparecí de facebook -y aún así el internet se las arregla para arrebatarme el tiempo-, y he estado escribiendo también. Me gusta cuando escribo, sin importar si se trata de la historia patéticamente extraña y curiosa que trato de convertir en una serie de escritos coherentes, o si lo hago en un cuaderno al que no me atrevo a llamarlo "diario" porque no lo escribo a diario.
Me siento bien al hacerlo. Es como si, sin el temor a sonar trillado, al escribir es una de las únicas formas en las que me siento yo mismo, aparte de cuando estoy con un verdadero amigo o cuando leo, aún cuando con éstas es en un grado ligeramente menor.
En ocasiones coloco frente a mí el pedazo de papel y un lapicero de punta fina, mientras pretendo que soy muy bueno escribiendo, y comienzo a trazar garabatos que tienen significado en el momento en el que toman forma.
Me doy cuenta de que es uno de mis únicos escapes que todavía sirven. Con las películas y con algunas series me desconecto, dar mis paseos espontáneos y caminar por ahí dejaron de tener su recompensa armónica y las personas interesantes no siempre están disponibles, aparte de que los chicos a quienes encuentro a través de atroces páginas y aplicaciones son casi por lo general casos de desesperación. Con eso no digo que no he conocido a gente interesante, pero pocos comprenden mi poca resistencia a estar durante mucho tiempo pegado al celular, y la barrera virtual que provocan los textos a medias, las distancias innecesarias y la incertidumbre de que lo que leo corresponde a lo que quieren dar a entender... digamos que ya es una barrera muy grande.
Por ejemplo, he conocido a un par de chicos bastante diferentes el uno del otro. Uno tiene toda su vida resuelta, excepto en cuanto a la parte sentimental, y el otro no tiene miedo de hacer lo que hace, pero teme perder a quien cree que son las personas indicadas para él, aún cuando vea que no lo son. Uno es muy inseguro y lo demuestra de muchas maneras; el otro no lo demuestra porque le teme más a ser inseguro que a ser él mismo.
Ambos tienen miedo a estar solos, a quedar abandonados. Los dos son personas muy buenas, que sé que encontraron en mí algo agradable porque sus textos se fueron haciendo más largos, las caritas felices aparecían con mayor frecuencia y el tiempo para ellos pasaba volando cuando encontraban mis palabras en sus pantallas. Pero no sabían que no puedo ofrecerles una experiencia completa, porque uno vive en otro estado y el otro duerme mientras voy despertando.
Los dos me tomaron cariño, y me duele que haya sucedido con ellos cuando no es recíproco el sentimiento. Sigo cayendo, así como las palabras llenan los espacios en blanco que quedan en mí cabeza y en mi vida, atenuando las cegadoras luces que impedían que viera que eso estaba mal. No me gusta pasar los días ignorando mensajes, olvidando recados y teniendo la noción de que hay alguien que se llevará una gran decepción al saber que no será correspondido por mí.
Soy lo suficientemente cobarde como para dejar que el tiempo les diga la verdad que no me atrevo a pronunciar, mientras me ahogo entre libros y cuadernos que no me hacen olvidar la realidad, sino que me obliga a enfrentarla de una manera diferente. El problema es que, de seguir así, ¿no significa que la vida tendrá que cobrarme todos esos males? ¿O estoy haciendo que víctimas inocentes sufran todo aquello que tuve que sobrellevar algún día.

05 septiembre, 2014

En la noche.

Me encuentro detestando mi casa. Más que nada durante la noche.
Cualquier palabra que pronuncie se escuchará incluso en mi oscuro clóset, sin importar que todas las puertas estén cerradas y selladas.
Cada puerta de madera, al moverla tan solo un pelo, provoca un estruendo.
Todas las sillas se interponen en mi camino para ser golpeadas, y provocar sonidos que me hacen lamentar el hecho de que siga pateándolas sin querer.
El más mínimo movimiento que realice sé que hará que los objetos se expresen con sus lenguajes particulares.
Sigo aquí, casi cada noche sin poder dormir. Tengo la maldición de ser productivo a altas horas de la noche y no poder avanzar en lo que hago al saber que estoy despertando a los demás habitantes de mi hogar, quiene sufren del más ligero de los sueños.
Detesto comer galletas por el ruido, me limito a escuchar música clásica calmada y en volúmenes imperceptibles, a moverme con más cuidado de lo que acostumbro, a tratar las madera como si se tratara del más fino cristal y a las bolsas de plástico como dinamita.
"Ten cuidado," me susurro a cada momento, mientras frunzo el ceño al pensar en mis aparentes desdichas.
¿Por qué vivo aquí, si así no puedo progresar?
¿Merezco este castigo por todo en lo que he reincidido?
¿Es el karma el que me encuentra vestido?

13 agosto, 2014

Oscuridad.

Que sea éste el principio del mismo yo y el final de mis decadencias.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí de verdad, por iniciativa propia y dejando de lado aquellos momentos de extrema impotencia, donde la escritura funge como una medida extrema de relajación y de catarsis.
Al principio creí que se debía a la pereza que se ha encariñado con mi ser pero, poco a poco, descubro que había algo más que me aprisionaba en un lugar donde tenía que caer hasta el rincón más bajo y oscuro para obligarme a querer buscar un reconfortante bolígrafo amarillo --mis favoritos-- y a ese cuaderno de notas que, según mis cálculos y para estas fechas, ya debería estar lleno de garabatos y dolores, y no tener la mitad de las páginas en blanco.
¿Qué ha sucedido para llevarme hasta ese punto?
Si lo supiera no estaría escribiéndolo.
Lo que sé es que, de un día para otro, las letras se volvían pesadas, los trazos perdían su forma y las palabras cobraban sentido solamente cuando leía las ajenas. Mis ojos se llenaron de imágenes, pero mi cabeza se vació de espíritu, y no tuve más remedio que dejarme caer en ese vacío de dolor y desconocimiento de mí mismo.
Me acercaba a este espacio y parecía que mis manos se las arreglaban para cerrar el portal y alejarme lo más pronto posible. Quería trabajar en proyectos que me emocionan bastante, pero no tuve el valor para tomar una pluma. Mi celular estará lleno de notas con ideas, pero se quedan ahí, entre números de teléfono y mensajes que ya se olvidaron. Cómicamente, ni siquiera me atrevía a tocar las cosas de la escuela y no quería volver a escribir trabajos en letra de doce puntos, con un interlineado de 1.5.
Decidí tomar un libro en el verano y no dejarlo hasta acabarlo como es debido; un libro denso y un poco tedioso, con una maravillosa escritura pero con un énfasis político que me hizo darme cuenta de que tales políticas no son mi prioridad en esta vida. Me gustó bastante, pero a la vez me frustró sentir que estaba leyendo algo por obligación.
Regresé a la vil e inmunda aplicación a la que regreso cada que me siento solo, por más que me cueste admitirlo. Vi caras que conozco en persona, pero no tuve el interés en particular de volver a encontrármelos. Le hablé a caras de apariencia agradable, pero se volteaban y no me regresaban la palabra. Cambié de rostro y muchos me hablaron, pero nadie que se mereciera ver a aquel detrás de la máscara.
Quizá, pensaba, nadie merezca ver la máscara si se tiene que utilizar para ver la realidad, pero hay lugares donde las realidades son vulnerables y peligrosas si son expuestas sin protección. Sin embargo, hay acciones donde la máscara cae, por mucho que la detengas con ambas manos.
En una de esas ocasiones, mi máscara se cayó ante un ser que seguramente sería de color gris oscuro. No hay blanco ni negro atrás de esas máscaras. Quizá lo percibí oscuro por la oscuridad, o quizá ahora lo veo oscuro porque me arrebató la máscara y eso duele, pero no puedo culparlo por completo cuando trabajaba para otros entes.
Me perdí a mí mismo cuando creí que ya me había encontrado, y sentí que estaba hundido de nuevo entre las sombras de la oscuridad, pero quizá necesitaba abrir los ojos para alcanzar a notar el débil brillo fosforescente del interruptor que le daba luz a la habitación.
Mis ojos no quieren abrirse porque la luz les puede lastimar, pero sé que puedo abrirlos. Sé que puedo. Sé que...

28 julio, 2014

Me encanta.

Me encanta cómo mi familia tiene la necesidad de hacer sentir mal a los demás cuando no se sienten bien consigo mismos. Cómo una risa por algo simple puede significar una burla en sus caras si hay algo que los acongoja (algo que por supuesto jamás compartirán). Cómo deben aclararle a todo mundo que lo malo apenas comienza para uno si ven que no estás con la cabeza baja y la guardia en alto. Cómo me estoy convirtiendo así poco a poco. Me encanta.

Sé que mi familia no es así de horrible. Ésto fue escrito en un momento de suma debilidad y sintiéndome con una total impotencia sobre mí.

19 julio, 2014

Ya sé así como tú.

Aquí estoy con vida
Con la cabeza toda frita
Y, aunque mi mente esté ida
Mi boca siempre grita

Pese a quien le pese
Es probable que no rece
Y aunque te digan "¿quén es ese?"
Es bello lo que me acontece

Me alejé de ti
Evité contactarte así
No puedes verme a mí
Cuando estás tú aquí

Estoy también pensando
En que debí haberte visto
Otro día caminando
Con tu triste paso listo

O pensando en tu tabú
Te recordé en un menú
Tan real como el bambú
Y de ensueño como sólo sabes tú

10 julio, 2014

Es correcto.

En ocasiones me siento patéticamente patético.
Estoy libre por las noches y prefiero ver una serie sobre un grupo de adolescentes atormentadas por otra adolescente.
Voy por la calle y observo a las personas interactuando, riendo y platicando, pero me conformo con observarlos, analizarlos y quedarme en la parte de atrás, sin participar en lo que hacen, aún cuando tengo la oportunidad de hacerlo.
Prefiero leer sobre personas dañadas que toman malas decisiones en la vida, pero no me atrevo a tomar tales decisiones en persona.
Me desespero porque en días como éste quiero escuchar quinientas veces seguidas la música de la película más deprimente que he visto en mucho tiempo, en lugar de escuchar mis canciones favoritas una y otra vez.
Sé que que divierto con mis amigos, pero también estoy consciente de que es una diversión similar a la que obtengo cuando me lavo los dientes, cuando deambulo por mi casa, cuando no me despierto tan temprano.
Un chico dice que me quiere, pero creo que no lo quiero. Sí, estoy casi seguro de que no me gusta tanto como dice que le gusto a él. Siempre dicen que lo más doloroso que se puede sufrir en esta vida es querer sin ser correspondido, pero no saben lo que se siente cuando no le puedes corresponder a alguien.

30 junio, 2014

Pensamientos y reflexiones.

-Me desespera estar enfermo. No puedo caminar rápido, no me concentro tan fácilmente (y eso que no es sencillo en ociasiones, aún bajo un estado de salud bueno), me duele todo el cuerpo menos los dedos y tengo que estar en reposo. Me agrada descansar de vez en cuando... bastante, siendo sincero; pero es desesperante estar en exámenes semestrales y no poder estudiar dos minutos sin marearme.

-Si voy a contestar una llamada durante la noche, debo encerrarme en el baño del piso inferior de mi casa, o incluso salir de ella, porque al parecer mi hogar está diseñado específicamente para que, si hay algún minúsculo ruido en cualquier parte de la casa, se escuche en todo el maldito lugar. Eso se complica cuando la llamada es de un chico en estado de ebriedad preguntándome si en verdad lo quiero o no. Creo que malinterpretó las cosas.

-Las series de televisión son mi vida en estos momentos, hasta que llega el episodio final o hasta que tengo que esperar una semana para que se estrene el nuevo. Gracias a ellas he descubierto el punto de vista que algunas personas tienen sobre un caníbal, cuatro chicas amenazadas, una adolescente incómoda, vampiros que tienen sexo con otras criaturas extrañas, zombies que quieren reincorporarse a la sociedad, chicas con sobrepeso que aman la música, defensoras de los derechos ambientales que no se preocupan por acomodar sus enredadas vidas y objetos inanimados que pueden decir cosas más acertadas que la mayor parte de la población. Sin embargo, ¿no estaré dando mi vida a cambio de esos acercamientos?

-Aún no es socialmente aceptado ir al cine sin compañía. Cuando fui a ver una película romántica este viernes, acompañado solamente por mi soledad y por una bolsa que contenía frituras más baratas que las que me venderían en el cine, tres veces me vieron con lástima cuando indiqué que iría a ver la película yo solo. Sí parece ser un poco triste, pero al menos veo que, si me quedo solo hasta la eternidad, podré sobrevivir con momentos esporádicos de felicidad. Si puedo rescatar algo de este año es que al menos sé que me aguanto, y es algo que no muchas personas tienen o buscan en este mundo.

-No diré que estoy orgulloso de que junio haya terminado al fin. Sí, han sucedido cosas monumentalmente desagradables, pero se compensaron con viajes, momentos de diversión, charlas con personas que solían ser desconocidas, comidas deliciosas y corajes que me regalaron historias graciosas. Además, que termine un mes no tiene mucho significado para este chico: pude viajar en otros meses, he hecho corajes similares durante otras estaciones y me he divertido en otras épocas.

-La principal razón por la que quiero vacaciones es por poder tener el tiempo para leer. Sí, mis queridos veintiuno han traído más sorpresas de las que esperaba (para algunas de ellas, no estaba preparado en lo más mínimo), pero después de coquetear con sujetos extraños por chat, luego de conocerme mucho mejor que en otras épocas y tras vivir irresponsables aventuras, leer un buen libro sin presiones y en un lugar que no sea un vehículo es mi plan perfecto para este verano.

-Estoy consciente de que mis planes nunca salen como lo espero.

24 junio, 2014

Espiral de lado.

No estoy enamorado. Quizá esté conociendo a alguien poco a poco, muy poco a poco, lo cual encuentro bastante bueno; pero no contraeré matrimonio pronto (quizá nunca lo haga), ni me siento perdidamente ido por esa persona todavía.
Creo que eso se debe a que apenas me doy cuenta, abro los ojos, de todas las barbaridades que han sucedido desde que comenzó el 2014. Cómo he sentido más de seis veces que el mundo se me viene abajo desde enero, y ahora sigo aquí respirando, con un ligero dolor de cabeza y comiendo unas galletas que dejaron solitarias.
Aún no llega ni la mitad del año y ya sé que he cometido muchísimos errores imperdonables, hacia mí y hacia terceros. Veo que he arruinado cosas en las que no debí haberme siquiera metido. He cometido dos errores al tratar de enmendar uno. Me he equivocado bastante, lo acepto, y quizá me afecte más que en el pasado porque ahora me doy cuenta de la magnitud de los eventos.
Vaya, puede que sean cosas que hubieran sucedido de cualquier manera, pero eso no hace que el dolor desaparezca cuando suceden. Como aquella plática con mi mamá, los mensajes con el chico de enero, los amores no correspondidos, salir con los chicos equivocados, lo que pasó por mi cabeza hace unos días cuando sospechaba que me gustaba una amiga y pensé que tendría que redefinir todo lo sucedido en mi vida gracias a eso... el saber que la única persona desmoronando mi vida soy yo.
En ocasiones subo, pero al correr vuelvo a bajar. Al menos estoy dispuesto a subir porque, aunque es probable de que vuelva a bajar, no sé cuánto me falta para lograr una estabilidad, y si me detengo no me daré cuenta.

21 junio, 2014

Quizá.

Pienso en ti mucho y no sé
Si eso sea lo correcto, no sé
Si tú pienses en mí, quizá,
Y puede que ésto esté bien o esté mal.

Te miro y entonces pregunto "¿por qué?
"¿Dejé encantarme por ti? No sé
Si ésto sea algo que viene y que va,
O si es algo que quieres decirme, quizá".

La culpa es de esa sonrisa, puede ser,
Aquella que no quiero volver a ver,
Pues de tantos nervios podría explotar,
Y frente a ti no me quiero sonrojar.

Y, si soy valiente, todo ésto te diré,
Y, frente a frente, una respuesta esperaré,
Y aunque siento que nada aquí va a pasar,
Espero que un beso tú me puedas dar.

Eres una luz brillante en el cielo,
Y que seas feliz es como un deseo,
Y no sé si puede que estés junto a mí,
Pero eres muy libre de decir que sí.

19 junio, 2014

Perspectiva.

La vida es cuestión de perspectivas. Puedo pensar lo peor de una persona, pero cómo sabré si hace todas sus fechorías porque ésta prefiere ser odiada por los demás antes de por sí misma. Puedo pensar lo mejor de una persona, aún cuando quizá nunca sepa que esa persona no piensa lo mismo de mí.
La interpretación que le doy a algunas señales me ha provocado bastantes desventuras que se convierten en comedia cuando las analizo en mi mente. He pasado horas sin dormir cuando me doy cuenta de alguna simpleza que dije en el día, si ésta pudo haber sido vista de manera diferente. A diario me sorprendo porque las cosas que hago parecen ser bastante diferentes a las que esperé estar haciendo años atrás, incluso en meses anteriores.
Veo que lo interesante de interactuar con las personas es cómo sus perspectivas se van amoldando de acuerdo a las cosas que observan, que escuchan y que captan. Y estas perspectivas son cambiantes, pueden estar en lados opuestos en cuestión de minutos.

10 junio, 2014

Siendo un fantasma.

Últimamente me sucede un fenómeno muy curioso: desaparezco ante las personas. No me refiero a que literalmente desaparezco, ni que puedo volar o traspasar paredes cual espectro, pero me sucede que estoy saludando a una persona que está frente a mí, a menos de un metro de distancia, con el rostro hacia donde estoy yo, y al hacerle gestos con las manos o rostro o al hablarle solamente se voltea hacia otro lado o se queda viendo hacia donde estaba viendo previamente.
"Oye", estuve a punto de decirle a una compañera, "¿puedes verme?", pero pensé que no tendría sentido preguntárselo si resultara que no me ve en realidad.
Siempre, por necesidad, por buscar la tranquilidad o como pasatiempo, había intentado desaparecer así. Intentaba adoptar ese camino de las sombras como el sendero que quería tomar.
Aún me gusta la tranquila soledad que puedo encontrar por ese camino. Sin embargo, ya no puedo salir de ahí. Se supone que no debe importarme, pero en verdad no existo para muchas personas y voy desapareciendo para algunas otras, y se siente que la oscuridad, que algún día me creé, está apoderándose de cada parte de mí, convirtiendo mi cuerpo en sombra, y mi alma en aire.

08 junio, 2014

Fuera de casa.

Querido diario de un chico que se sorprende porque la vida lo sorprende al presentarle sorpresas que no deberían sorprenderle porque no son sorprendentemente inesperadas aún causando sorpresas: en ocasiones, las cosas sí salen como esperas, sin importar que no haya sucedido como esperabas.
La semana pasada, de lunes a viernes, estuve de viaje por el centro del país con algunos compañeros de mi escuela, en un viaje de vinculación de Escuelas Normales. A pesar de que iba allí con el propósito de intercambiar experiencias con otros normalistas que me permitieran analizar áreas de oportunidad para avanzar académicamente y para mejora de mi escuela, sabía que mis objetivos eran otros. Esperaba conocer personas, deseaba adquirir experiencias y anhelaba tener grandes conversaciones, y todo ello sucedió, aunque las personas que esperaba conocer estaban más cerca de lo que creí, las experiencias que adquirí quizá tengan un impacto más fuerte del esperado y las conversaciones fueron increíbles, aún y cuando puede ser que no se repitan pronto.
Esperaba con ansias conocer cómo es la vida de jóvenes de mi edad y que estudian la misma carrera que yo, pero que viven en otra parte de la república. ¿Me ayudaría para obtener experiencias para escribir mejor? Quizá. ¿Para tener más amigos en facebook? Como si eso en realidad me importara tanto. ¿Encontraría el amor? No creo querer volver a vivir otro amor platónico con un chico a larga distancia. El por qué de querer conocer personas es algo que aún me tiene dando vueltas en mi cabeza; quizá por eso me gusta inventar personas.
En la tarde del martes, estando afuera de la primera escuela de visita, lo primero que quería era entrar a un aula de clases o toparme con algún alumno para platicar. Al entrar al edificio, pensé que los alumnos debían estar en sus aulas o que habían tirado desechos nucleares en el área.

29 mayo, 2014

Amigo.

Querido diario de un chico que no sabe desde qué momento su mente dejó de pertenecer exclusivamente a las series de televisión, a la escuela, a los libros y a un número reducido de seres humanos: siendo breves, ¿qué significa cuando alguien te dice "me caes muy bien, eres un excelente amigo"? ¿Significa que en realidad tiene miedo a salir conmigo debido a prejuicios y presiones sociales? ¿Que en verdad le agrado y no sabe cómo dar el primer paso? ¿Que lo más que podría querer conmigo sería una amistad? ¿Que estoy dándole demasiadas vueltas a un asunto simple y que no debería preocuparme?
Por el momento, me siento en la friendzone.

27 mayo, 2014

Así es.

Es interesante cómo podemos adjudicarle muchos sentimientos, emociones, recuerdos e ilusiones a un solo nombre. Un nombre propio, diferente a otros nombres que traen a la mente diferentes sentires, o que son recordados por otras personas.
Es un solo nombre el que estoy pensando en este momento, me trae a la mente muchas imágenes. La mayoría están en mi imaginación, donde nacieron y esperan a ser recreados.
Es extraño porque, en lugar de vivencias, ese nombre me trae a la mente una voz. Diciendo cómo estuvo su día, preguntándome alguna cosa, riéndose conmigo sobre algo mencionado.
Es curioso cómo esa voz me ha traído calma, a costa de perturbarme cuando intento darme cuenta de qué me hace sentir cuando lo escucho y cuando parece que no lo escucharé de nuevo.
Es abrumador cómo quisiera de una vez por todas descubrir de qué se trata todo ésto. ¿El dueño de la voz está igual de interesado en conocerme así como yo estoy de emocionado, intrigado e interesado por conocerlo?
Es desesperante pensar casi con fundamentos que él no está intrigado.
Es desconcertante cuando, con un mensaje, me hace pensar lo contrario.
Es confuso comenzar a sentir algo por alguien a quien conozco sólo de voz y no en persona.
Es emocionante pensar que él puede estar pensando en mí.
Es embarazoso imaginarlo leyendo ésto, creyendo que soy un tipo acosador y muy intenso, cuando en realidad soy un chico que parece haber encontrado a una persona igual de dañada que él.
Es mentira escribir que no he dejado mi mente volando, pensando en que quizá él pueda ser... no lo sé.
Es verdad que me estoy ilusionando un poco con un chico interesante, divertido, inteligente y atento, pero también es verdad que él puede tener miedo. O no sabe cómo decirme que no quiere seguir con ésto. O quiere esperar un poco más. O no siente lo mismo, eso que estoy tratando de descifrar qué significa. Pero quizá sí siente lo mismo.

25 mayo, 2014

Nada más.

En estos últimos días me comienzo a dar cuenta del significado de este espacio. Aquí escribo todo lo concerniente a los detalles más privados e íntimos de mi vida: mi sexualidad y lo que ello ha conllevado, lo que siento respecto a ciertas cosas y situaciones, lo que he vivido con otras personas y conmigo mismo.
Me doy cuenta del valor de cada una de las palabras que he tecleado en este pequeño blog y es abrumador saber que, aunque es una página bastante impopular, alguien podría destruirme con toda la información que está aquí.
Quizá la amiga con quien más convivo en mi actual grupo no sabe sobre mi debilidad por las canciones de rock/pop de las décadas de los ochentas y los noventas, pero algún desconocido que haya llegado a mi página puede enterarse qué siento cada vez que me enamoro de alguien.
He estado tentado a eliminar cada rastro de este espacio, desaparecerlo para siempre. Sin embargo, no puedo. No tengo el alma como para borrar del espacio virtual mis pensamientos más oscuros. Claro, tengo un diario (que escribo muy esporádicamente) donde en verdad están los pensamientos oscuros, pero no porque un blanco sea más blanco que otro los dos no son blancos.
Este espacio seguirá. Oculto entre las sombras y actualizado irregularmente. Quizá con el tiempo lo tenga que dejar, aunque es mucho más probable que vaya quedando en el olvido poco a poco. Aún así, tendré la esperanza de que alguien ría, llore, piense o sienta algo mientras lo lea, así como río, lloro, pienso y siento cuando lo escribo.

22 mayo, 2014

Sobre querer y ser querido.

He leído miles de veces que para querer a alguien primero es necesario quererse a uno mismo. Encuentro a eso como una vil y retorcida mentira. He querido aún sin quererme, pero lo que no dicen es que querer sin quererse es doloroso. Habrán chispas que queman al hacer contacto con la piel. Las caricias dejan un rastro, como cortes que no terminan de cicatrizar. El fuego de los besos se ciñe sobre la húmeda leña, dejando una cortina de humo y de deseos que no se cumplieron.
Puedo querer a alguien más sin quererme a mí mismo. Pienso nada más en esa persona, mi cabeza da vueltas sin casar y mis ojos ven la luz de lo que tengo frente a mí. Pero los ojos son ciegos, las palabras se van y el tacto se olvida.
Lejano y cercano, efímero e inmediato, se acercan y se alejan, observando la oportunidad y viendo el rechazo. Quizá siga queriendo sin quererme, tal vez ese sea mi destino. ¿Cómo quererme cuando no puedo ver lo que hay dentro de mí, cuando el sol duele y la luna entristece?

Disparidad.

Me encuentro saltando la mayoría de las canciones cuando estoy escuchando música. Las únicas que no hablan exclusivamente de amor son una canción a la que en realidad no le entiendo pero habla de las alas de una polilla, una que encontré en el celular de una tía (en la época en que los teléfonos nuevos venían precargados con música independiente) y canciones de musicales que no hablen directamente sobre amar a una persona, a una pareja, evitando sobre todo aquellas que siquiera mencionen extrañar a alguien.
Francamente estoy cansado de voces altamente entrenadas, de letras sencillas enmascaradas con música que quedó atorada hace más de diez años y de no comprender la letra de lo que estoy escuchando. Extraño poder colocarme los audífonos y de disfrutar de lo primero que salga sin recordar conversaciones, ni pensar "qué lástima, esa pudo haber sido nuestra canción", o "quizá me equivoqué y ya no puedo remediarlo".
Vaya, añoro imaginar personajes conversando en mi cabeza sin que sienta lo dolorosas que pueden resultar sus palabras.
Antes podía imaginar a un chico fallando al invitar a salir a otro chico que conoció en línea. Ahora sé cómo se sentirá tal chico cuando no obtenga ni una respuesta negativa al menos. No dolía imaginarlo esperando un mensaje que llegaría después de unas horas, una vez olvidada la espera por una respuesta; pero es diferente pensar que esa respuesta quizá no llegue.
Estoy revisando constantemente mi celular, aún cuando antes pasaba dos días sin él y hasta resultaba mejor para mí. La pregunta que más hago en mi cabeza dejó de ser, por el momento, "¿quién soy en realidad?", y ahora es "¿en verdad sí son muestras de interés y es igual de distraído que yo con la tecnología, o me está queriendo dar a entender que lo deje en paz?".
Me duele darme cuenta de eso, porque en realidad significa que necesitaba una persona más de lo que en verdad creía. Y no me gusta necesitar de alguien así. Veo cómo una amiga no termina con el idiota de su novio de cuatro años, aún sabiendo que él no la merece; cómo chicas renuncian a sus identidades para mantener a sus chicos felices; cómo siempre me enfurecía cuando observaba eso.
Y ahora me veo, cambiado de humor cada cinco minutos porque escuché su voz y porque no me ha hablado, esperando con ansias que esté al menos un rato disponible para conocerlo en persona y preguntándome por qué cuando siento que él no quiere lo mismo, viendo lo fácil que puedo caer en una trampa en la que no suelo caer de manera tan sencilla. Eso creía, al menos.

19 mayo, 2014

Su voz.

La parte más extraña de cuando me gusta alguien, es cuando me doy cuenta de que mi humor no depende de mí. Estoy feliz por cinco minutos porque me contestó. Me desespero un buen rato por creer que le contesté algo inapropiado. Me enojo porque siento que me ignora. Vuelvo a ser inexplicablemente feliz cada que escucho su voz.
No me agrada que me guste tan rápido. No lo conozco en persona todavía, a pesar de llevar desde el cuatro de mayo del presente año enviándonos mensajes y notas de voz.
En ocasiones siento que no le gusto. En ocasiones me digo "eres un tonto por pensar eso", sobre todo cuando responde con algo sutilmente lindo.
No lo conozco todavía lo suficiente como para dar un verdadero veredicto, pero vaya que me comienza a gustar.

11 mayo, 2014

Él.

En ocasiones, cuando me pongo a pensar en mi vida, y como no puedo saber qué sucederá después, me encuentro rebuscando en el pasado.
A veces estoy intentando recordar lo que pensaba o decía cuando era niño. He intentado descifrar en mi mente quién dijo aquella cosa o cuáles fueron las palabras exactas. Recuerdo un evento, terminando por idear miles de cosas que pudieron haber convertido esa ocasión en algo todavía más memorable. Incluso he llegado a arrepentirme durante cinco minutos de algo que pude haber hecho el día anterior.
En este pasado inmediato, hice muchas cosas que no me parecen correctas y muchas que resultaron mejor de lo esperado, en ocasiones. Quizá ha sucedido demasiado en un periodo muy corto de tiempo, pero quizá también era el momento de que sucediera: me ilusioné con un chico que no me merecía, desaparecí de la vida de otro tan rápido como lo encontré, tuve una cita con una persona que evidentemente no sentía atracción hacia mí, me he dado cuenta de que algunas cosas no requieren explicaciones aún cuando te las estén pidiendo, que una parte de mí no equivale a todo el conjunto, y aprendí que existen personas que te hacen sentir bien de la nada.
No sé cómo me sienta al escribir sobre ésto cuando en realidad no tengo ninguna certeza, pero diré que, entre todo este gigantesco torbellino de locura y desolación, cuando sentí que estaba ya cayendo desde este precipicio que era mi vida, conocí a una persona muy agradable.
Aún no lo he visto en persona, pero cada día sé que me emocionaré de la nada porque recibiré una nota de voz suya. Me emocionaré al escucharlo, su rasposa y lírica voz. Sonreiré mientras lo escucho, y le responderé de inmediato. Esperaré un rato y recibiré su voz de nuevo, en ocasiones su risa. La escucho y sonrío.
Puede que no lo merezca, y él merece a una persona grandiosa para que estén a su altura. Un pasado oscuro me precede y me persigue. Sé que es bastante probable de que él también tenga su pasado, pero me siento inseguro de que alguien así se preocupe por enviarme mensajes cada noche, o por responder mis mensajes a pesar de que sean cosas mundanas o sin sentido.
Debo decir que he tomado las peores decisiones de mi vida en estos últimos días, pero si al corregir mis acciones no hubiese dado con el chico que acabo de conocer, entonces prefiero dejar las cosas intactas, con las cosas horribles y no tan terribles.

24 abril, 2014

Estrellas.

Querido diario de un chico que regresó a escribir en su diario físico, pero recordó que tenía un blog en coma: no quiero escribir la historia otra vez, pero he escrito muchas estupideces en conversaciones dirigidas hacia un chico que pudo ser un potencial interés amoroso, pero lo arruiné lo suficiente como para evitarlo a toda costa. Para no perdernos en descripciones (no lo conozco en persona), llamémosle el chico Caótico.
Lo conocí en grindr, la aplicación donde conoces a otros chicos, y resumiré mencionado que tuvimos una conversación explosiva y sensual, hablando de masturbación, fotografías de penes y chistes de doble sentido.
Me sentí increíble, a pesar de las temáticas tratadas, pues me respondía con un ingenio y un humor único, utilizando un vocabulario más extenso que la mayoría de las personas de grindr o de mi grupo en la escuela. Ya con eso se había convertido en alguien especial. Y me doy cuenta, con ello de lo inseguro que puedo llegar a ser.
Para empezar, ni siquiera sabía si sería capaz de volver a escribir en mi vida porque eso implicaba volver a tratar conmigo mismo. Todavía soy un caos por el momento, y no estoy seguro de estar listo aún de relatar lo sucedido, así que comenzaré mencionando que anoche quería escribir sobre el cielo.

16 abril, 2014

Sin mirar atrás.

De alguna manera extraña, me estoy dando cuenta de que en realidad estoy creándome excusas para no escribir.
Comencé ayer con mi hermano, diciéndole que viéramos un par de episodios de una serie de televisión, luego vimos una película, después vi solo un episodio de otra serie, cené, vi otra película con mi hermano y, aunque ya era casi la una de la mañana, terminé viendo un capítulo de una serie.
Estaba tratando de gastar el tiempo, no pensar, y es que en estos últimos días no he hecho más que estar en silencio con mi mente.

10 abril, 2014

A una amiga.

Cada día me siento más falso que el anterior. Me doy cuenta de que hablo mal de una amiga a sus espaldas, y cuando llego con ella me encuentro hablando mal de las personas con quienes la estaba criticando antes.
Hay una chica en mi grupo que es despreciada por una buena parte de los integrantes de dicho grupo. Puede no ser la más bonita y tampoco la más dedicada, pero es muy inteligente y creativa, al igual que defiende sus ideales a toda costa.
Recuerdo que le hablé desde el principio. Era para mí la chica que provenía de un colegio, la hija de papi, una de las pocas que podían pagar la colegiatura a tiempo cada semestre.
Me agradó desde un inicio. Hablaba con ella y parecía interesante. Leía y compartíamos opiniones sobre lo que ambos habíamos leído. Cuando nos organizaban en equipos y estaba con ella, trabajaba cómodamente y me gustaba el ritmo.

08 abril, 2014

En bicicleta.

"Las oportunidades son una vez en la vida, amiguito", me dijo una amiguita, y temo que eso comience a ser verdad.
Querido diario de un chico que pasa más tiempo preocupado por los errores que cometió en el pasado en lugar de ocuparse por no equivocarse en el presente: pude haber conocido al amor de mi vida, al chico inesperadamente esperado, mi oportunidad de oro... pero mejor les doy la historia completa primero.
Por primera vez en los veintiún años que llevo de vida, decidí que esta vez le regalaría algo a mis hermanos en sus cumpleaños. ¿Por qué? Sencillamente porque mi hermano cumplirá diecinueve en unos días y mi hermana será de catorce en unos meses, y diecinueve y catorce son edades poco memorables, así que era mi oportunidad para que mínimo recuerden esa edad como "el año en el que mi hermano mayor me regaló algo".

03 abril, 2014

Idiotas.

Querido diario de un chico harto de aparentemente ser incapaz de callar las voces que viven en su cabeza y que le impiden enfocarse en lograr un crecimiento interno: hoy me siento orgulloso de lo que hice, a pesar de que ya se notan las repercusiones negativas.
Jamás pensé que llegaría a vivir una situación tan ridícula, infantil e improbable en mi queridísima escuela (sarcasmo), siendo una institución de educación superior -es decir, para adultos-, y todo a partir de la elección de los detalles para la fotografía grupal de graduación, siendo que mi generación se gradúa en más de un año, y eso si lo logramos.
Llegó el encargado de las fotografías a nuestro numeroso grupo que, de tener que proponerle un nombre, el más adecuado sería "las cincuenta personas que menos tienen en común en todo el planeta, para bien y para mal".

22 marzo, 2014

Feo.

Últimamente me siento feo.
Ahora, mientras trabajaba con cuatro compañeros en un trabajo de la escuela (fuera del trabajo los considero mis amigos, pero descubrí que es contraproducente tratar de desdibujar los límites entre los amigos y la escuela), hubo un momento en el que todos rebosábamos de estrés.
Mirabas a uno de nosotros y todos estaban ocupados haciendo algo, sin importar que estuvieran concentrándose o no en ello. Para relajar los ánimos del pequeño grupo de trabajo, abrí la cámara web de mi computadora para comenzar a tomar fotografías.
Mi computadora no es particularmente lenta, pero ese programa tarda bastante en arrancar, así que me acomodé en mi asiento y observé fijamente a la pantalla de mi computadora.

19 marzo, 2014

Un día no tan malo.

Querido diario de un chico que extrañaba teclear "querido diario" al inicio de una entrada de blog con tal de encontrar la inspiración necesaria para comenzar a relatar brevemente una historia (o serie de historias): disfruté de mi día.
Por supuesto que una amiga hizo una mueca cuando respondí su "que cumplas muchos más" con un "pero no tantos", otra amiga se extrañó cuando mencioné que no quería que gritaran al mundo que hoy cumplí años y noté la expresión de alarma que dijo una tercera amiga cuando comenté brevemente que comí solo.
Logré el propósito de tener un cumpleaños discreto. Quien me felicitó fue por que lo recordó, porque alguien le acordó o porque les pareció extraño que las demás personas me estuvieran abrazando sin razón aparente.
Fue un extraño experimento el de pasar desapercibido, a comparación de años anteriores en los que parecía que alguien me había puesto durante veinticuatro horas un cartel en la frente que decía "ES MI CUMPLEAÑOS, FELICÍTAME".

17 marzo, 2014

Lo último que sabrán de mí.

Ésta no es la última vez que escribiré en este bello y pequeño espacio que ha sabido de primera mano sobre mis desamores, mis miedos y mis pensamientos. Sin embargo, si digo que es "lo último que sabrán de mí" es porque, hasta cierto punto será lo último que sabrán de mí, escrito por mi persona de veinte años.
Mañana es mi cumpleaños número veintiuno, y no puedo estar menos emocionado porque llegue el día.
Muchas personas, en mi lugar, se sentirían ansiosos de la emoción porque llegue tal fecha. Imagino qué estarán pensando y encuentro abrazos, felicitaciones, seres queridos tratando de alegrar tu día (lo estés o no pasando muy bien), regalos, felicidad.

10 marzo, 2014

Heridas.

"Tienes que estar bien, feliz", estuve pensando a lo largo del día, "o al menos trata de aparentar que lo estás".
Recordaba con dureza las palabras que dijo mi mamá aquel día que le dije mi pequeño secreto.
Me miró con ojos firmes, tratando de mantener un ritmo de respiración.
"Veo que no eres feliz", dijo.

08 marzo, 2014

Desaparecido: una breve conversación.

“Hola”, decía el mensaje que había escrito E.E.
Si me había desconcertado el hecho de que me aceptara tan rápido, al ver ese mensaje suyo ya estaba un poco confundido.
“Hola”, escribí, dándome cuenta de la poco interesante dirección hacia la cual llevé la conversación hasta el momento.
Estuve unos minutos observando el ordenador, en busca de señales que me indicaran qué escribir, esperando a que él tuviera suficiente sentido común como para discretamente eliminarme de su lista de amigos, o al menos para iniciar una conversación breve.
Me sentí aún más fuera de lugar cuando noté que la página me indicaba que estaba escribiendo algo y, luego de un rato, el mensaje desapareció, pero no recibía mensaje alguno.

07 marzo, 2014

Desaparecido: la historia de E.E.

Ahora, mientras tenía que hacer algo más importante que divagar en mi mente mientras observaba detenidamente hacia el techo, recordé una historia graciosa que me sucedió hace mucho tiempo atrás (entre ocho meses y dos años atrás). Es una historia con un final trágico, y fue así porque pudo ser algo interesante, pero terminó como todo lo efímero de esta vida.
Hoy no contaré la historia completa, será más que nada un adelanto de ella, pero puedo decir al menos cómo llegué a conocer una parte de la vida de E.E. (así son las iniciales de su nombre), a pesar de que no llegué a conocerlo en persona.
Todo comenzó una idílica tarde calurosa, en la que perdía tiempo usando la computadora mientras prolongaba la realización del quehacer del hogar. Deambulaba por Facebook, buscando algo en qué perder el tiempo mientras estaba solo en casa. Quería ver una película, pero la fuerza que las redes sociales ejercían en mí era más poderosa que el deseo de hacer otra cosa.

06 marzo, 2014

Esos pequeños detalles.

Querido diario de un chico que está recibiendo más miradas de las esperadas: debo tener algo horripilante en mi rostro como para llamar la atención así.
No quiero decir que todos me miren al entrar a un lugar, como en las películas adolescentes que adoro, y tampoco he sido un completo fantasma en el pasado que pueda estar entre la gente y sólo ser notado por un vidente. Sin embargo, al menos antes podía controlar lo que llamo "el arte de pasar desapercibido", y ahora creo que ese control se ha desvanecido. O quizá apenas me doy cuenta que en realidad nunca pasé desapercibido, aunque honestamente no creo que sea el caso.
Está, por ejemplo, el chico que me saludó hace un par de semanas. Gracioso, gracioso evento. Si me conocen (o si han leído lo que he escrito por aquí) son capaces de intuir acertadamente que mi siguiente movimiento con el chico consiste en tratar de encontrármelo casualmente, de una manera fría y calculadoramente planificada.
Todo era perfecto: su aula se encuentra a un costado de la cafetería, justo al lado del chico de los dulces (porque las personas, sobre todo cuando existe o hubo una atracción mínima, no desaparecen repentinamente de la faz de la tierra), y me puedo considerar un consumidor constante de sus productos. Sólo necesitaba hacerle notar mi presencia y sencillamente lo saludaría. Suena como un plan formidable, incluso infalible, pero al parecer hubo problemas en su ejecución.

05 marzo, 2014

Sin cables.

Querido diario de ese espécimen que supuestamente está en un periodo de autodescubrimiento: aunque se supone que no debo utilizar esa aplicación ni otras redes sociales (a excepción de twitter), anoche abrí WhatsApp durante cinco segundos. Me siento bien estando sin la preocupación creciente de recibir algún mensaje (sin hacerme el importante), pero en ocasiones pienso: ¿y si alguien trata de contactarme por ese medio?
No me refiero a preguntas sobre tarea ni cosas por el estilo; más bien me refiero a recibir algún mensaje del chico que conocí en octubre mientras venía a visitar mi escuela, o un texto del chico con quien salí a principios de este año. Algo similar sucede en Facebook al pensar "¿y si me busca por ahí un chico agradable, lindo y con potencial de convertirse en mi primer novio estable?", pero es ligeramente diferente por la simplicidad y accesibilidad que brinda la aplicación de los mensajes.
Mientras trataba de reducir mis expectativas, encontré un mensaje de un amigo, una imagen muy linda que me envió una gran amiga, y más mensajes sobre la tarea de los que imaginaba.

04 marzo, 2014

Juicio.

Es curioso cómo hoy estuve todo el día queriendo no estar en el lugar donde encontraba, deseando estar solo en un rincón, viendo My Mad Fat Diary en soledad, cuando al mismo tiempo trataba de mostrar mi mejor sonrisa cuando veía a un chico agradable.
Querido diario de ese chico que desea desaparecer solamente para algunas personas: ¿qué demonios está sucediendo conmigo? Hoy tuve pensamientos lascivos con cinco diferentes personas. Cinco. Incluso para mí eso ya no es normal.

03 marzo, 2014

Las ramas de los árboles.

Querido diario de un chico que cree que está en más aprietos de los que en verdad está, y siente que el mundo se aprovechará de esta vulnerabilidad para en verdad meterlo en problemas: mis padres son dos de las personas más inteligentes y admirables que conozco.
Los sábados siempre han sido días de estar sin papás, debido a cuestiones del trabajo. Es normal despertar un sábado en la mañana, tarde, y bajar a la cocina, encender la televisión y calentar la comida que me dejaron para desayunar, o idear algún intento de comestible culinario creativo con lo que esté a mi disposición en el refrigerador.
En ocasiones, el sábado resulta ser un día ocupado, en el que, por una razón u otra, termino con la necesidad de ir a la ciudad. Este sábado que acaba de pasar fue un día así, por lo que desperté un poco más temprano que otro fin de semana y partí un poco tarde a mi encargo y con solamente media taza de yogurt de frutas en mi estómago.

20 febrero, 2014

Oda a las sonrisas de los extraños conocidos.

Nota. Prometo algún día terminar la entrada anterior. Aún no me siento listo como para hablar de ello abiertamente (léase, en este espacio), pero lo haré algún día. Mientras tanto los dejo con algo gracioso para aligerar el ánimo.
“Tal vez algún día quede ciego. Por eso tengo que aprovechar de mi vista”.
Es una frase que suelo repetirle a mis amigos cuando me descubren disfrutando del pequeño placer de la vida que implica deleitar la pupila con algún chico que es agradable a mis ojos.
Está el chico de los dulces y su despampanante sonrisa, el brillo en sus ojos que aparece cuando consumo dulces, personalidades del cine y la televisión que viven de ser el deleite de las personas, y desconocidos o extraños que se van tan rápido como aparecen.
En ocasiones, sin embargo, están los desconocidos o extraños que resultan ser recurrentes. Aparecen y se van, pero de la nada aparecen de nuevo, y es extraño porque los veo y pienso que no tienen otro propósito en mi historia más que ser uno de esos pequeños detalles encantadores.
Probablemente tenga una historia, pero no me he dedicado a contarla. Y siempre me parecen increíbles tales historias de mis personajes que no son escritos ni retorcidos por mi perspectiva. Permanecen puros, limpios, sean sólidos o no.

13 febrero, 2014

No puedo escribirlo por aquí.

Supe desde el momento en que se quedó esperando a que le diera la cara que había algo ahí que no cuadraba en la imagen.
Observé detenidamente al horno que apenas había encendido. Hacía un molesto ruido como de un reloj que tiene una carga excesiva de batería. Un ritmo acelerado y desigual que me ponía los nervios de punta.
Dentro del horno podía notar la comida que había introducido previamente, iluminada por unos rayos cálidos y brillantes.
Me fijé en la base del mismo y noté que había restos de comida de un tono muy oscuro, aunque algunos alimentos parecían querer incendiarse en llamas.
"El horno puede explotar", pensé en el momento.
Escuchaba la respiración de mi mamá atrás de mí. Le daba la espalda porque sabía que estaba esperando a que le diera respuesta a su pregunta.

09 febrero, 2014

A tiempo.

Si tengo algo muy importante que decir, pero lo debo guardar por ciertas razones, dejo atrás algunas cosas. Cuando no puedo aceptar que no tengo ni la más mínima idea de lo que me preguntan en un examen escolar, pierdo cabello. Cuando trato de ocultar ante mis padres el hecho de que me gustan los chicos, olvido que debo reducir mi consumo comida chatarra. Si tengo algún pendiente escolar, no concilio el sueño hasta que me encuentro trementamente agotado.
En el caso del chico con el que salía, ser incapaz de sincerarme con él, me quitaba, entre otras cosas, el poder estar tranquilo. No creo llegar a la tranquilidad dentro de muy poco tiempo, pero al menos ya dije lo que pude y tenía que decir.
Parecía que hoy íbamos a tener una de esas conversaciones escritas donde él pretende que todo está bien, mientras finjo no darme cuenta de que es todo lo contrario.
Un pequeño "hola", seguido de un "¿cómo estás?" que va acompañado siempre de un "bien, ¿y tú?".
Llega el silencio después. No es necesario que ninguno diga algo para que exista el silencio; puede darse aunque ambos escribamos ensayos de larga extensión dirigidos al otro.

28 enero, 2014

Sucesores.

Querido diario de un chico que lleva demasiado tiempo confundido y ya no sabe cómo es sentirse no-confundido: no sé si quiero tener hijos algún día.
La pregunta ha surgido bastante, como un tema de emergencia para evitar el silencio en una reunión entre amigos, con mis familiares a la hora de la comida, o en una cita con un interés amoroso en potencia. Siempre está presente la incógnita de cómo te imaginas tu vida como padre (o madre, ya sea el caso).
Cuando era más joven (léase en la preparatoria), decía que quería tener un par de hijos gemelos, o lo típico: un hijo y una hija.
Tras descubrir mi sexualidad, la respuesta tuvo que adaptarse y contestaba que adoptaría hijos "porque no me agradaba pensar en la gran cantidad de niños que viven en la calle o en condiciones de vida deplorables".
Luego de desarrollar un poco de sentido del humor, la respuesta hasta hora ha sido que quiero un hijo de raza negra y una niña oriental, o una niña de raza negra y un niño oriental, y la seriedad con la que respondo depende de cómo esté el clima.
Sin embargo, hasta principios de este año, precisamente cuando me di cuenta que ya estaba en una relación con el chico con quien se supone que salgo en este momento, fue cuando me di cuenta de que en realidad no me había planteado en serio eso de tener hijos en un futuro.

26 enero, 2014

Silencio.

Mi papá lo sabe, casi estoy seguro.
Durante todo el día, desde que llegó hoy con mi mamá, no me ha dirigido la mirada. Se limita a observarme con desaprobación, atacándome con la vista, y sé que evita aún más que yo el momento en el que se tengan que jugar todas las cartas al frente.
Casi puedo jurar que en efecto leyó el contenido de los escritos que mantenía dentro de un cajón.
No me preocupo por el hecho de la vasta información poco útil que contienen, pero la página en la que estaba abierta la libreta cuando la encontré es la única de todo el compendio de hojas que querría ocultar. Al menos ahora esta bajó mi colchón, mientras encuentro un mejor lugar para ocultar eso.

25 enero, 2014

Los fuegos de Pompeya.

No es secreto que guardo escritos por doquier. Mis cuadernos están llenos de ideas que tengo sobre historias, entradas de blog y hasta poemas o dibujos, y a veces tengo que borrarlos para que mis maestros no los vean. La aplicación que más utilizo en mi celular es "Notas". Escondo papeles entre libros, cajones y roperos, todos con algo pequeño que anoté para que no quede en el olvido. Tengo unos cuantos cuadernos dedicados específicamente para ello, aunque normalmente comiencen siendo libretas de notas escolares.
Había perdido hace tiempo uno de esos cuadernos. No me dio importancia porque recordaba que su contenido no era revelador ni delatador. No me preocupé.
Esta mañana, cumpleaños de mi mamá, me sentí mal porque no alcancé a mi progenitora para darle un abrazo antes de que fuera con mi papá a un curso sabatino, así que me dediqué a limpiar, comer, ir a la tienda en pijama por unos encargos de mi hermana y ver Doctor Who con mi hermano.

21 enero, 2014

Música clásica.

Escucho música de Tchaikovsky. Como galletas de canela con yogur de durazno, aunque hubiese preferido que éste fuera de frutas y cereales. Bebo agua y, al mirar a mi alrededor, me siento como todo un psicópata consumado, observando fijamente a mi próxima víctima, mientras ésta danza alrededor mío, sin estar consciente de que pronto dejará de tener vida.
Cierro los ojos y al abrirlos han pasado cinco minutos. Es extraño, dormí bastante bien la noche anterior, no me debería sentir así.
Cansado. No, agotado.
En lugar de estar postergando las miles de lecturas que debo realizar, pierdo el tiempo como siempre, mientras anhelo estar viendo una película, una serie de televisión.
Me pregunto qué estará haciendo aquel chico. Dormido, a juzgar por la hora.
¿Seguirá pensando en mí con el mismo afán?

19 enero, 2014

Ilusiones.

En ocasiones como ésta, en las que trato sin éxito de terminar los problemas de trigonometría que mis compañeros me pedirán y tardarán máximo media hora en copiar mi esfuerzo de dos días, son únicas. Estoy harto de todo, quiero golpear a mis vecinos por tener la música a todo volumen, y comienzo a divagar entre las esquinas de mi mente.
De manera muy extraña, momentos como éste, para mí, son ideales para reflexionar. Mientras mi mano trabaja en modo automático, trazando garabatos incomprensibles y apresurados, mi cabeza escoge un tema y da vueltas alrededor de él.
Estoy gratamente sorprendido porque no he pensado tanto en películas, en comida o en el hecho de que no he limpiado mi cuarto, pero mi mente no deja de pensar en una sola cosa: ¿en verdad quiero tener una relación?

03 enero, 2014

Y aún me cuesta creerlo.

Querido diario de un chico homosexual que trata de no arruinar su primera relación que parece que va en serio: los gays somos personas que tendemos a mentir compulsivamente. Estamos duramente entrenados y capacitados para ello.
Tras años de negación interior, de debates profundos y tumultuosos, de sueños imposibles que se ven destruidos día a día por el miedo de que alguien te juzgue por una pequeñísima parte de sí mismos (y que a la vez paradógicamente consume la mayoría de los pensamientos del individuo una vez que existe la duda), terminamos convirtiéndonos en máquinas preparadas para salir de cualquier apuro con una pequeña mentira.
Lo que comienza con una situación en la que pones de excusa a una amiga para poder salir con un individuo al cual uno siente cierto grado de atracción, puede llegar a terminar en la creación de una historia mucho más compleja con tal de poder pasar la noche en casa de un sujeto.
Aprendes a amar la mentira, a hacerla parte de tu vida y a darte cuenta de que, mientras esas pequeñas invenciones te sacan de tantos apuros con tan solo abrir la boca y dejar salir unas cuantas palabras arregladas, terminan convirtiéndose en un hábito, en una droga.