11 septiembre, 2024

así van las cosas últimamente.

 Me hace bastante gracia que no perciba ningún cambio en mi persona cuando estoy escribiendo.

Tal vez otra persona sí lo note, si se da a la tarea de leerme (cosa que ni siquiera yo hago, hablando con sinceridad), pero siempre que estoy escribiendo textos, relatando mi vida de manera narrativa, termino sintiéndome como ese sujeto adolescente que no tiene mucha idea de lo que está haciendo con su vida.

Solo que hoy tengo treinta y un años.

Y creo que ya me puedo considerar como un músico, tal cual. Incluso como un artista. O al menos así veo que me perciben muchas personas.

Agradezco muchísimo esa parte, al final es algo que siempre esperé vivir. No deja de sentirse extraño, pero estoy viviendo una verdadera fantasía.

Claro, siento muchísima presión de diferentes lados, y a veces siento que no avanzo, o que estoy perdiendo el tiempo, o que no tiene sentido lo que hago, pero son más las veces que disfruto del momento, y eso es algo que jamás sentí antes.

No estaba acostumbrado a vivir en el presente. Bueno, creo que nunca lo he estado. Pero antes me alejaba de todo ello por miedo a no saber lidiar con algo tan complejo.

Hoy ya me aviento al ruedo y en el camino me cuestiono si hice lo correcto o no.

Y me gusta esa nueva parte de mí.

Ya no es tanto un "qué miedo", sino un "órale".

Ambiguo.

A veces cariñoso, otras irritante.

Siempre abierto a lo que la vida me depare.

De repente me convertí en "rulo de mar" y no me arrepiento de nada.

Órale.