-Me desespera estar enfermo. No puedo caminar rápido, no me concentro tan fácilmente (y eso que no es sencillo en ociasiones, aún bajo un estado de salud bueno), me duele todo el cuerpo menos los dedos y tengo que estar en reposo. Me agrada descansar de vez en cuando... bastante, siendo sincero; pero es desesperante estar en exámenes semestrales y no poder estudiar dos minutos sin marearme.
-Si voy a contestar una llamada durante la noche, debo encerrarme en el baño del piso inferior de mi casa, o incluso salir de ella, porque al parecer mi hogar está diseñado específicamente para que, si hay algún minúsculo ruido en cualquier parte de la casa, se escuche en todo el maldito lugar. Eso se complica cuando la llamada es de un chico en estado de ebriedad preguntándome si en verdad lo quiero o no. Creo que malinterpretó las cosas.
-Las series de televisión son mi vida en estos momentos, hasta que llega el episodio final o hasta que tengo que esperar una semana para que se estrene el nuevo. Gracias a ellas he descubierto el punto de vista que algunas personas tienen sobre un caníbal, cuatro chicas amenazadas, una adolescente incómoda, vampiros que tienen sexo con otras criaturas extrañas, zombies que quieren reincorporarse a la sociedad, chicas con sobrepeso que aman la música, defensoras de los derechos ambientales que no se preocupan por acomodar sus enredadas vidas y objetos inanimados que pueden decir cosas más acertadas que la mayor parte de la población. Sin embargo, ¿no estaré dando mi vida a cambio de esos acercamientos?
-Aún no es socialmente aceptado ir al cine sin compañía. Cuando fui a ver una película romántica este viernes, acompañado solamente por mi soledad y por una bolsa que contenía frituras más baratas que las que me venderían en el cine, tres veces me vieron con lástima cuando indiqué que iría a ver la película yo solo. Sí parece ser un poco triste, pero al menos veo que, si me quedo solo hasta la eternidad, podré sobrevivir con momentos esporádicos de felicidad. Si puedo rescatar algo de este año es que al menos sé que me aguanto, y es algo que no muchas personas tienen o buscan en este mundo.
-No diré que estoy orgulloso de que junio haya terminado al fin. Sí, han sucedido cosas monumentalmente desagradables, pero se compensaron con viajes, momentos de diversión, charlas con personas que solían ser desconocidas, comidas deliciosas y corajes que me regalaron historias graciosas. Además, que termine un mes no tiene mucho significado para este chico: pude viajar en otros meses, he hecho corajes similares durante otras estaciones y me he divertido en otras épocas.
-La principal razón por la que quiero vacaciones es por poder tener el tiempo para leer. Sí, mis queridos veintiuno han traído más sorpresas de las que esperaba (para algunas de ellas, no estaba preparado en lo más mínimo), pero después de coquetear con sujetos extraños por chat, luego de conocerme mucho mejor que en otras épocas y tras vivir irresponsables aventuras, leer un buen libro sin presiones y en un lugar que no sea un vehículo es mi plan perfecto para este verano.
-Estoy consciente de que mis planes nunca salen como lo espero.