30 junio, 2014

Pensamientos y reflexiones.

-Me desespera estar enfermo. No puedo caminar rápido, no me concentro tan fácilmente (y eso que no es sencillo en ociasiones, aún bajo un estado de salud bueno), me duele todo el cuerpo menos los dedos y tengo que estar en reposo. Me agrada descansar de vez en cuando... bastante, siendo sincero; pero es desesperante estar en exámenes semestrales y no poder estudiar dos minutos sin marearme.

-Si voy a contestar una llamada durante la noche, debo encerrarme en el baño del piso inferior de mi casa, o incluso salir de ella, porque al parecer mi hogar está diseñado específicamente para que, si hay algún minúsculo ruido en cualquier parte de la casa, se escuche en todo el maldito lugar. Eso se complica cuando la llamada es de un chico en estado de ebriedad preguntándome si en verdad lo quiero o no. Creo que malinterpretó las cosas.

-Las series de televisión son mi vida en estos momentos, hasta que llega el episodio final o hasta que tengo que esperar una semana para que se estrene el nuevo. Gracias a ellas he descubierto el punto de vista que algunas personas tienen sobre un caníbal, cuatro chicas amenazadas, una adolescente incómoda, vampiros que tienen sexo con otras criaturas extrañas, zombies que quieren reincorporarse a la sociedad, chicas con sobrepeso que aman la música, defensoras de los derechos ambientales que no se preocupan por acomodar sus enredadas vidas y objetos inanimados que pueden decir cosas más acertadas que la mayor parte de la población. Sin embargo, ¿no estaré dando mi vida a cambio de esos acercamientos?

-Aún no es socialmente aceptado ir al cine sin compañía. Cuando fui a ver una película romántica este viernes, acompañado solamente por mi soledad y por una bolsa que contenía frituras más baratas que las que me venderían en el cine, tres veces me vieron con lástima cuando indiqué que iría a ver la película yo solo. Sí parece ser un poco triste, pero al menos veo que, si me quedo solo hasta la eternidad, podré sobrevivir con momentos esporádicos de felicidad. Si puedo rescatar algo de este año es que al menos sé que me aguanto, y es algo que no muchas personas tienen o buscan en este mundo.

-No diré que estoy orgulloso de que junio haya terminado al fin. Sí, han sucedido cosas monumentalmente desagradables, pero se compensaron con viajes, momentos de diversión, charlas con personas que solían ser desconocidas, comidas deliciosas y corajes que me regalaron historias graciosas. Además, que termine un mes no tiene mucho significado para este chico: pude viajar en otros meses, he hecho corajes similares durante otras estaciones y me he divertido en otras épocas.

-La principal razón por la que quiero vacaciones es por poder tener el tiempo para leer. Sí, mis queridos veintiuno han traído más sorpresas de las que esperaba (para algunas de ellas, no estaba preparado en lo más mínimo), pero después de coquetear con sujetos extraños por chat, luego de conocerme mucho mejor que en otras épocas y tras vivir irresponsables aventuras, leer un buen libro sin presiones y en un lugar que no sea un vehículo es mi plan perfecto para este verano.

-Estoy consciente de que mis planes nunca salen como lo espero.

24 junio, 2014

Espiral de lado.

No estoy enamorado. Quizá esté conociendo a alguien poco a poco, muy poco a poco, lo cual encuentro bastante bueno; pero no contraeré matrimonio pronto (quizá nunca lo haga), ni me siento perdidamente ido por esa persona todavía.
Creo que eso se debe a que apenas me doy cuenta, abro los ojos, de todas las barbaridades que han sucedido desde que comenzó el 2014. Cómo he sentido más de seis veces que el mundo se me viene abajo desde enero, y ahora sigo aquí respirando, con un ligero dolor de cabeza y comiendo unas galletas que dejaron solitarias.
Aún no llega ni la mitad del año y ya sé que he cometido muchísimos errores imperdonables, hacia mí y hacia terceros. Veo que he arruinado cosas en las que no debí haberme siquiera metido. He cometido dos errores al tratar de enmendar uno. Me he equivocado bastante, lo acepto, y quizá me afecte más que en el pasado porque ahora me doy cuenta de la magnitud de los eventos.
Vaya, puede que sean cosas que hubieran sucedido de cualquier manera, pero eso no hace que el dolor desaparezca cuando suceden. Como aquella plática con mi mamá, los mensajes con el chico de enero, los amores no correspondidos, salir con los chicos equivocados, lo que pasó por mi cabeza hace unos días cuando sospechaba que me gustaba una amiga y pensé que tendría que redefinir todo lo sucedido en mi vida gracias a eso... el saber que la única persona desmoronando mi vida soy yo.
En ocasiones subo, pero al correr vuelvo a bajar. Al menos estoy dispuesto a subir porque, aunque es probable de que vuelva a bajar, no sé cuánto me falta para lograr una estabilidad, y si me detengo no me daré cuenta.

21 junio, 2014

Quizá.

Pienso en ti mucho y no sé
Si eso sea lo correcto, no sé
Si tú pienses en mí, quizá,
Y puede que ésto esté bien o esté mal.

Te miro y entonces pregunto "¿por qué?
"¿Dejé encantarme por ti? No sé
Si ésto sea algo que viene y que va,
O si es algo que quieres decirme, quizá".

La culpa es de esa sonrisa, puede ser,
Aquella que no quiero volver a ver,
Pues de tantos nervios podría explotar,
Y frente a ti no me quiero sonrojar.

Y, si soy valiente, todo ésto te diré,
Y, frente a frente, una respuesta esperaré,
Y aunque siento que nada aquí va a pasar,
Espero que un beso tú me puedas dar.

Eres una luz brillante en el cielo,
Y que seas feliz es como un deseo,
Y no sé si puede que estés junto a mí,
Pero eres muy libre de decir que sí.

19 junio, 2014

Perspectiva.

La vida es cuestión de perspectivas. Puedo pensar lo peor de una persona, pero cómo sabré si hace todas sus fechorías porque ésta prefiere ser odiada por los demás antes de por sí misma. Puedo pensar lo mejor de una persona, aún cuando quizá nunca sepa que esa persona no piensa lo mismo de mí.
La interpretación que le doy a algunas señales me ha provocado bastantes desventuras que se convierten en comedia cuando las analizo en mi mente. He pasado horas sin dormir cuando me doy cuenta de alguna simpleza que dije en el día, si ésta pudo haber sido vista de manera diferente. A diario me sorprendo porque las cosas que hago parecen ser bastante diferentes a las que esperé estar haciendo años atrás, incluso en meses anteriores.
Veo que lo interesante de interactuar con las personas es cómo sus perspectivas se van amoldando de acuerdo a las cosas que observan, que escuchan y que captan. Y estas perspectivas son cambiantes, pueden estar en lados opuestos en cuestión de minutos.

10 junio, 2014

Siendo un fantasma.

Últimamente me sucede un fenómeno muy curioso: desaparezco ante las personas. No me refiero a que literalmente desaparezco, ni que puedo volar o traspasar paredes cual espectro, pero me sucede que estoy saludando a una persona que está frente a mí, a menos de un metro de distancia, con el rostro hacia donde estoy yo, y al hacerle gestos con las manos o rostro o al hablarle solamente se voltea hacia otro lado o se queda viendo hacia donde estaba viendo previamente.
"Oye", estuve a punto de decirle a una compañera, "¿puedes verme?", pero pensé que no tendría sentido preguntárselo si resultara que no me ve en realidad.
Siempre, por necesidad, por buscar la tranquilidad o como pasatiempo, había intentado desaparecer así. Intentaba adoptar ese camino de las sombras como el sendero que quería tomar.
Aún me gusta la tranquila soledad que puedo encontrar por ese camino. Sin embargo, ya no puedo salir de ahí. Se supone que no debe importarme, pero en verdad no existo para muchas personas y voy desapareciendo para algunas otras, y se siente que la oscuridad, que algún día me creé, está apoderándose de cada parte de mí, convirtiendo mi cuerpo en sombra, y mi alma en aire.

08 junio, 2014

Fuera de casa.

Querido diario de un chico que se sorprende porque la vida lo sorprende al presentarle sorpresas que no deberían sorprenderle porque no son sorprendentemente inesperadas aún causando sorpresas: en ocasiones, las cosas sí salen como esperas, sin importar que no haya sucedido como esperabas.
La semana pasada, de lunes a viernes, estuve de viaje por el centro del país con algunos compañeros de mi escuela, en un viaje de vinculación de Escuelas Normales. A pesar de que iba allí con el propósito de intercambiar experiencias con otros normalistas que me permitieran analizar áreas de oportunidad para avanzar académicamente y para mejora de mi escuela, sabía que mis objetivos eran otros. Esperaba conocer personas, deseaba adquirir experiencias y anhelaba tener grandes conversaciones, y todo ello sucedió, aunque las personas que esperaba conocer estaban más cerca de lo que creí, las experiencias que adquirí quizá tengan un impacto más fuerte del esperado y las conversaciones fueron increíbles, aún y cuando puede ser que no se repitan pronto.
Esperaba con ansias conocer cómo es la vida de jóvenes de mi edad y que estudian la misma carrera que yo, pero que viven en otra parte de la república. ¿Me ayudaría para obtener experiencias para escribir mejor? Quizá. ¿Para tener más amigos en facebook? Como si eso en realidad me importara tanto. ¿Encontraría el amor? No creo querer volver a vivir otro amor platónico con un chico a larga distancia. El por qué de querer conocer personas es algo que aún me tiene dando vueltas en mi cabeza; quizá por eso me gusta inventar personas.
En la tarde del martes, estando afuera de la primera escuela de visita, lo primero que quería era entrar a un aula de clases o toparme con algún alumno para platicar. Al entrar al edificio, pensé que los alumnos debían estar en sus aulas o que habían tirado desechos nucleares en el área.