30 noviembre, 2014

CDHs.

Querido diario de un chico confundido que siente que la cabeza le da vueltas de maneras cada vez más confusas e improbables: aprendí una nueva palabra hoy. Deliciosa nueva palabra que me ha abierto los ojos, en parte.
Gracias a UrbanDictionary.com (gran página), me di cuenta que gran parte del interés de las personas en este mundo vuelve a la interesante y polémica sexualidad. Comprendo la fascinación, sobre todo porque se trata de una combinación de nuestros orígenes con una taza de placer, oscuridad, humedad e intimidad encima.
Mientras más extraño, sucio o improbable sea la historia sobre sexo supongo que es mayor el interés que genera, y en esta ocasión la página, entre sus tendencias, señalaba una palabra interesante:
Demisexualidad

23 noviembre, 2014

Desvaneciéndome en mí.

Querido diario de un chico que no sabe si rendirse por misericordia o si continuar y tratar de encontrarle un propósito a ésto sobre la marcha: en ocasiones la vida me hace subir y bajar de maneras tan inesperadas y precipitadas que, cuando estoy aparentemente estable y en calma, sé que acabo de vivir algo. ¿Algo bueno o malo? Diría que solo algo.
Estoy en un punto de mi vida en el que, cuando sucede algo agradable en mi vida, siento que terminará pronto y tendré que disfrutarlo mientras dure. Sin miedo a sonar deprimente y suicida, no ha sucedido algo que logre probarme lo contrario.
Desde la última entrada que había escrito por aquí, hace más de dos semanas, dejé ya de salir con el chico que mencioné y conocí a otros dos: uno bastante agradable y un tanto nervioso, abierto a la vida como lo estuve hace mucho tiempo y quien me propuso una refrescante amistad desde el primer momento; y otro que no podrá quererme por razones biológicas pero que me escuchó y a quien me gustó escuchar muchísimo más de lo que sabía que era posible con otro chico.
También, me concentré demasiado en la escuela y en el nuevo mundo laboral en el cual me voy introduciendo poco a poco: conseguí un trabajo de maestro de inglés los sábados. Al principio no sabía si sería lo correcto, pero pensé que ganar dinero por dar clases un rato los sábados no me vendría mal, menos si es a unas cuantas cuadras de mi casa. Ahora veo que es bastante agradable despejar mi cabeza de las cosas de diario, a pesar de que siento que ésto atrasará mis "proyectos" de escritura, y es lo que más me disgusta de todo ésto.
A veces parece que la vida no se puede tomar un momento para pausar las cosas por un rato. Y no me agrada tanto eso. En otras ocasiones, es como si no supiera cómo hacer que vuelvan a suceder las cosas, y francamente eso puede resultar aún peor. Estoy en un limbo donde me encuentro en la primera situación por un rato y después vuelvo a la segunda.
Decir que ésto no es lo más agradable del mundo es atenuar la situación, pero es lo que pasa tras ser utilizado por alguien a quien le entregué mi corazón porque llegó con la promesa de que no me iba a lastimar, tras ser escuchado por las personas más inesperadas, y tras sentir cómo mi esencia y mi vida se desliza hacia afuera de mi cuerpo.

05 noviembre, 2014

Hermosos desastres.

Conocí a un chico genial. He estado saliendo con él. Nos enviamos mensajes de texto a diario. Y me gusta mucho. Muchísimo. Sin embargo, mientras más avanzamos al conocernos y saber cómo es el uno y el otro, veo que es más difícil para unas personas soltarse de las riendas de su propia mente.
En ocasiones temo a arruinarlo todo, pensando que el menor comentario o acción que realice será suficiente para que de repente me diga "¿sabes qué? Creo que hasta aquí". Es gracioso que me preocupe por ello, porque siento que, tras mucho tiempo de dudas y problemas en cuanto a mi persona, éste es el momento en el que me siento más auténtico, más único.
Hay cosas que no le gustan de mí, y hay detalles que quizá no sean los mejores en él, pero me ha llevado a sentir tantas cosas que no había sentido o que había olvidado entre mis divergencias mentales y sentimentales.
Así que, sí, en ocasiones puedo dormir y en otras no a pesar de morir de sueño, mis pensamientos ya no divagan tanto en demasiadas cosas, las letras de las canciones adquieren un sentido diferente y me he descubierto haciendo las locuras que debí vivir durante mis años de preparatoria, locuras que hacen las personas cuando les gusta otra persona.
En cierto modo, estoy viviendo la tragedia del primer amor, de conocer a una persona que me hace sentir bien hasta cuando estoy mal, que me tortura con sus besos y que me escarmienta con su presencia. Un chico que me hace tener ganas de conocerlo aún más y que me hace temer que él no quiera lo mismo. Una persona que me hace volver a plantear las razones por las que las relaciones existen y qué espero de estar con alguien, y me destruye todas las ideas que tenía previamente porque simplemente hace que mi mente quede en blanco cuando se acerca a mí, pero siendo una persona cuya mente vive de tratar de estar en todo lugar es increíble que alguien logre calmarla y que, al mismo tiempo, no busque depender emocionalmente de alguien (algo rotundamente importante; esencial, en efecto).
A pesar del estrés que en ocasiones siento que todo ésto me provoca, disfrutaré de todo lo que suceda mientras dure, sin importar que acabe el día de hoy, al final de la semana o tras muchos años compartidos.