Conocí a un chico genial. He estado saliendo con él. Nos enviamos mensajes de texto a diario. Y me gusta mucho. Muchísimo. Sin embargo, mientras más avanzamos al conocernos y saber cómo es el uno y el otro, veo que es más difícil para unas personas soltarse de las riendas de su propia mente.
En ocasiones temo a arruinarlo todo, pensando que el menor comentario o acción que realice será suficiente para que de repente me diga "¿sabes qué? Creo que hasta aquí". Es gracioso que me preocupe por ello, porque siento que, tras mucho tiempo de dudas y problemas en cuanto a mi persona, éste es el momento en el que me siento más auténtico, más único.
Hay cosas que no le gustan de mí, y hay detalles que quizá no sean los mejores en él, pero me ha llevado a sentir tantas cosas que no había sentido o que había olvidado entre mis divergencias mentales y sentimentales.
Así que, sí, en ocasiones puedo dormir y en otras no a pesar de morir de sueño, mis pensamientos ya no divagan tanto en demasiadas cosas, las letras de las canciones adquieren un sentido diferente y me he descubierto haciendo las locuras que debí vivir durante mis años de preparatoria, locuras que hacen las personas cuando les gusta otra persona.
En cierto modo, estoy viviendo la tragedia del primer amor, de conocer a una persona que me hace sentir bien hasta cuando estoy mal, que me tortura con sus besos y que me escarmienta con su presencia. Un chico que me hace tener ganas de conocerlo aún más y que me hace temer que él no quiera lo mismo. Una persona que me hace volver a plantear las razones por las que las relaciones existen y qué espero de estar con alguien, y me destruye todas las ideas que tenía previamente porque simplemente hace que mi mente quede en blanco cuando se acerca a mí, pero siendo una persona cuya mente vive de tratar de estar en todo lugar es increíble que alguien logre calmarla y que, al mismo tiempo, no busque depender emocionalmente de alguien (algo rotundamente importante; esencial, en efecto).
A pesar del estrés que en ocasiones siento que todo ésto me provoca, disfrutaré de todo lo que suceda mientras dure, sin importar que acabe el día de hoy, al final de la semana o tras muchos años compartidos.