Como cuando descubres, ocho días atrás, la oportunidad de tu vida y decides cambiar todos tus planes, todas tus procrastinaciones, todas tus ideas sobre la vida y sobre lo que quieres de ella y lo que le puedes ofrecer para darlo todo por tener la más mínima chance de lograr eso.
Eso.
Debo prepararme también para el rechazo, pero de verdad es algo que quiero, algo que escribo en mi diario y en mis entrañas que quiero intentar, aunque no lo logre y aunque me terminen escupiendo en la cara y en mi alma.
Si me voy a morir, quiero haber probado los sinsabores de la experiencia primero.
Dieciocho días para el cierre.
Doce días para terminar todo.
Llevo ocho días dando todo lo que puedo y arriesgando provocar problemas irreversibles en mi vida laboral del día a día, y voy a seguir así hasta llegar al doceavo día. Luego me preocupo por lo que sucede después de mayo.
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