Este blog no fue creado con estos motivos. Digo, en un principio lo creé como un lugar que le pudiera demostrar a los lectores (si es que existiera algún curioso que se haya equivocado de página) que cada quien puede tener su punto de vista ante ciertas cosas. Esencialmente, lo hice porque estaba enojado con la mente cerrada de las personas de mi comunidad. Y para desahogar mis abatimientos. Sobre todo para eso.
Y ahora estoy tan abatido y desesperado por sacar esto de mi sistema que recordé que tenía un pequeño blog olvidado y con un fondo que antes se veía muy poco acorde a mi personalidad. El nuevo está todavía pasable.
Bueno, al grano, sonará más cliché que la descripción de esta página, pero la reforma laboral me mantuvo consternado mientras sabía cada vez más detalles sobre la misma. Todo comenzó durante la clase de historia el día de hoy. Unos compañeros y yo hicimos un trabajo en equipo y teníamos que exponerlo ante el grupo y ante el profesor. Al parecer nos fue muy bien, pero bueno, dejaré de divagar.
El tema era la educación en México en los tiempos post-revolucionarios y hablábamos sobre cómo surgió la Secretaría de Educación Pública. Para no aburrirlos, un señor que ascendió al poder (el Benedict Arnold mexicano) decidió que sería buena idea eliminar la secretaría que se encargaba de la instrucción y joder al pueblo mucho antes de salirse del poder, no sin antes dejar las escuelas a cargo de los ayuntamientos, es decir, los que no tienen ni para mantener limpias las calles. Después llegó Vasconcelos, surge la SEP y el problema se convierte en una gran oportunidad de crecimiento, surgen también los sindicatos y bien, de una manera u otra, había cierta estabilidad.
Menos de mil años después (es decir, desde hace unos días hasta ahora), resulta que uno de los presidentes con la finta más aburrida e inexpresiva que he visto en cualquier persona que he conocido en mi vida, es aún peor que el mencionado Benedict Arnold. Es como en Mean Girls, Regina George era una perra. Todos lo sabían, incluso ella y era eso lo que le daba al menos un poco de simpatía. En cambio, personas que llenan los puestos de nuestros actuales partidos políticos denominados "de derecha" (la verdad necesito que alguien me aclare a qué se refieren con eso), quieren lucir como buenas personas mientras se joden al universo entero. Ni siquiera tienen el valor de reconocer lo que están haciendo.
Acabo de leer un artículo donde un gordo diputado (no tengo nada contra el sobrepeso, pero ese señor se merece el calificativo por su destacada contribución para el progreso del país) menciona que el pueblo está celoso de su sueldo. Claro que está celoso del suelo, pero tiene razones para estarlo. No cualquiera gana miles de veces más por hacer una millonésima de lo que los demás hacen.
Y ahogué mis lágrimas cuando lo único que leía en las noticias que rondaban en internet era que ya no quedaba nada más que esperar. Esperar a que todas las personas que conozco terminen desempleadas. A que personas que estimo y que quiero observen como todo lo que les rodea da un giro total y que no podrán hacer nada para evitarlo. La mitad de mi familia trabaja en el magisterio. Mis padres son maestros, ambos. ¿Qué pasará si no son contratados?
Lo que quiere esa reforma a la ley es poder despedir a la gente sin que se pueda amparar de un sindicato que les ayude. La única ventaja que puedo verle a ello es que ahora sí trabajarán para salvar su trabajo, pero ni siquiera esa razón compensa a las condiciones por las que todos los trabajadores sufrirán. Una reducción estratosférica del salario mínimo, una división del país, pérdida de recursos y, sobre todo, desvalorización del trabajo.
Ya no podré esperar a aquel momento en el que me gradúe de la carrera y me aplique a centros de trabajo con el mismo anhelo que antes. Estaré introduciéndome en una vida en la que viviré para trabajar y para mantener mi trabajo. Estaré deshumanizándome cada día más al igual que cada persona afectada.
Creo ser lo suficiente sensato como para no soltar estas palabras sólo porque cabe la posibilidad de que tenga que vivir la otra cara de la moneda, porque siendo realistas, he llevado una vida que muchas personas anhelarían. A mi edad no he tenido que trabajar. Creo que soy el único de por aquí que no lo hace. Lo he hecho, pero no tengo la necesidad de. Tal vez pronto diré "no tenía la necesidad de hacerlo".
Sonaré algo apocalíptico, pero estoy comenzando a valorar todo lo que me ha pasado y he llegado a la conclusión de que mis padres no me merecen. Merecen a un mejor hijo, un hijo heterosexual que estudie medicina y que se convierta en una figura pública ejemplar. No a uno que quiso ser maestro cuando tenía el potencial de ser algo mejor. No a un eterno adolescente que trata de encontrar al amor de su vida en una figura masculina mientras es lo suficiente cobarde como para seguirlo escondiendo. No alguien que le guste ver Glee y cantar todo el día sus covers. No a mí. No necesitan que les jodan la vida más.
Pienso en todas las personas como ellos, como mis padres. Tal vez también tengan hijos o una pareja. También puede que tengan otra familia a la que sustenten o puede que tengan diversas deudas que esperen pagar con la llegada del cheque que viene y que tal vez sea el último porque tratarán de aplicarse para un trabajo en un puesto por el que tuvieron que pasar hace más de veinte años. Un puesto para el cual no sean considerados como aptos y sean condenados al limbo del desempleo.
No quiero ver a mis padres así. No se lo merecen después de casi treinta años de estar partiéndose la vida por educar a generaciones y generaciones de niños, llegando a incluso preocuparse más por la educación de un desconocido que por la de sus propios hijos (no los culpo de nada). Tanto tiempo tratando de mejorar su situación para que unos pendejos decidan destruir todo el camino que han hecho con tantos esfuerzos.
Si esa ley la van a aplicar al pueblo, que comiencen aplicandola a ellos mismos. No durarían ni cinco minutos con los lujos de los que ya son dependientes. Ni siquiera los indigentes les tendrían lástima, porque en lugar de preocuparse de las personas a las que representan, se preocupan por alimentar su ego y su cuenta bancaria.
Que me quiten de la mente mis dilemas sentimentales, las ganas de ver porno, la preocupación por hacer tareas y mis traumas con mi homosexualidad es todo un logro. Un logro de mierda que me obliga a terminar esta entrada con la siguiente frase:
Este mundo es así de asqueroso por personas como esas.
Estaría mintiendo si dijera que a partir de mañana o del fin de semana comenzaré a escribir periódicamente, así que me despediré diciendo un indefinido hasta luego. Nos vemos cuando necesite de este lugar para desahogarme... en otra ocasión.
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