03 octubre, 2012

Juegos de poder.

Bien, llevo tiempo queriendo escribir sobre un montón de cosas y aunque tal vez haya muchas muy interesantes, hoy quiero hablar de religión. Bueno, le haré como los buenos escritores y uniré las historias de alguna forma, no como los que comienzan escribiendo algo y al parecer terminan escribiendo otra cosa totalmente incoherente (sí Stephenie Meyer, te hablo a ti perra).
Religión, ese sagrado tema el cual sólo puedo debatir con muy pocas personas (en ocasiones reservo el tema de mis mejores amigos), entre ellas el maestro de historia. ¿Por qué es tan complicado que la gente vea que no creo en absolutamente nada? En ocasiones hasta parece ser más difícil el asunto religioso que el de mi sexualidad, y eso es mucho decir. Tal vez hasta pueda experimentar con el aspecto clerical para observar los resultados que debo esperar cuando sepan de cómo me siento con respecto a otros chicos.
Claro, el niño se aguanta porque durante toda su vida fue visto como una cucaracha de la iglesia. Imaginen a un chico que va a los retiros religiosos, canta las canciones con toda su alma, convive con un montón de personas que aparentemente "lo aceptan por ser como es" y hasta se divierte aguantando una hora en una ceremonia donde no entiende el por qué de la mayoría de cosas que suceden ahí y que sigue realizando todas esas cosas y más aunque tenga verdaderos argumentos para saber que nada de lo que dicen es real.
Ahora me burlo de esas personas, pero no lo hago abiertamente. Los respeto y no trataré de hacer manifestaciones en contra de lo que hacen, sólo bromeo de ello y si bromeo es porque lo viví.
Tal vez se preguntarán de dónde proviene todo ese rencor en contra de la religión (católica sobre todo), tal vez no, pero de todas formas les contaré. Todo comenzó cuando estaba viendo una simpática película por millonésima vez. Easy A, se las recomiendo, audiencia imaginaria. Los que sepan de qué trata la película se cuestionarán mis facultades mentales y se comenzarán a preguntar cómo diablos pude odiar a una empresa a partir de una película hollywoodense. Pues sí, es la comedia romántica "made in Hollywood" pero mejor y se burla demasiado de la religión, hasta el punto de que la protagonista hace un simple comentario que dejó una huella en mí. No iré a buscar la película para ver cómo era exactamente la frase, pero decía que todas las guerras comenzaron con la religión. No sé la veracidad de eso pero al menos tiene demasiado sentido ver las cosas de esa manera.
Entonces comenzaron los cuestionamientos, abrí los ojos, pude sentirme como Adán y Eva cuando los desterraron del paraíso por abrir los ojos (referencias bíblicas en un post anti-religión, soy genial) y, viéndolo de otra manera, hasta eso que le sucedió a éstos dos personajes se puede interpretar como "no abras los ojos, sigue con tu religión o sino verás que todo el mundo es feo y cruel y no te querremos jamás".
Sin embargo, yo sí quería abrir los ojos. Lo necesitaba. No importa que ya nadie me dijera que importo, que nadie me dijera que estaría ahí para mí o que me acompañaría hasta el fin de mis días si me comportaba de ciertas maneras. Era pura puta hipocresía y cuando descubrí que yo podría ser hipócrita conmigo mismo sin hacerle favores inútiles a los demás pude darme cuenta de todo el tiempo que había perdido en ello y de que ya no necesitaba perder lo que me quedaba.
No puedo decir que todo fue malo, porque sería mentira. Puedo decir que conozco gente y es agradable tener a uno que otro conocido por aquí y por allá, pero cuando pienso que casi todas esas personas serán aún más hipócritas cuando sepan que soy homosexual, no hago más que enojarme. No serán las únicas personas que actuarán hipócritamente, hasta siento que yo llegué a actuar así cuando una de mis amigas cercanas me dijo que estaba embarazada.
Eso fue bastante, bastante inesperado. Jamás lo creí de ella, siempre pensé que las otras dos mujeres que conforman el cuarteto con el que paso el rato mientras estoy en la escuela saldrían embarazadas mucho antes que ella, incluso se los dije a las tres. No voy a decir "pobre de ella" pero tampoco seré duro, porque no hay necesidad de serlo. Claro, la amiga se lo buscó al tener sexo sin condones y no tiene derecho a culparme que está embarazada. Sí le dije lo que me dijo una amiga que estudia medicina (a quien amo con todo corazón, pues ella es una de las dos personas a quienes de verdad puedo decirles "amiga" y sentirlo hasta con el alma) que calculando las fechas del periodo puedes evitar un embarazo, pero eso no es razón absoluta como para no usar un estúpido y barato condón.
Si fuera mujer y si tuviera novio me aseguraría que el sujeto protegiera a su sujeto o tendría la mínima decencia de usar una pastilla un día después. Como mínimo. De nuevo, lo siento amiga, pero ahí estuviste mal y ahora tendrás que pagar el precio. La verdad le deseo sólo lo mejor. Se podría decir que a los diecinueve años ya viviste muchas cosas en tu vida y ella aprovechó cada momento que pudo, pero es muy difícil estudiar una carrera, cuidar a un niño y aliviarte de un embarazo al mismo tiempo.
Aparte, no le ha dicho a sus padres y está por cumplir unas diez u once semanas de embarazo. No se le nota, es lo bueno, pero siento que aquí sí la comprendo. A pesar de que recibe apoyo total por parte de su novio, sé lo difícil que es el tener que enfrentarte a tus padres ante algo que sabes que los decepcionará.
El deseo eterno de mis padres (los amo) fue ver a sus hijos teniendo una vida normal. Creo que si yo estuviera en la situación de mi amiga se sentirían hasta contentos, pues aquí que dejes a tu novia embarazada es uno de los tantos caminos para tener una vida normal. Así de enferma es la lógica de las personas de por aquí. Preferirían mil veces que a los catorce tenga nietos a verme teniendo una relación estable con un chico lindo, cariñoso y respetable (mi sueño).
¿Por qué quieren eso de mi? ¿Por qué no pueden esperar a verme feliz de la forma que pueda que no sea un crimen o que no dañe a terceros? Porque la homosexualidad es un crimen para ellos y daña a terceros. ¿A quienes daña? A la santa sociedad que le impone reglas poco éticas. Es crimen que dos hombres se quieran porque no está bien visto, y si no está bien visto va a provocarle ceguera a los santos de por aquí. ¿Quieren saber si me importa su vida? ¿QUE SI ME IMPORTA CADA PUTA COSA QUE PIENSEN? ¡NO! Entonces, ¿por qué no somos respetuosos aunque sea hipócritamente Y ME DEJAN HACER MI PUTA VIDA COMO ME DE LA PUTA GANA?
Todo es un juego de poder. Lo sé. Nunca lograré estar hasta arriba, pero si me dejan en paz sería todo diferente. Para empezar, sería prácticamente una utopía. Bueno, sería la utopía cuando pudiera distinguir bien con quién se puede tener una oportunidad y con quién no. Ahí sí se acabaría el mundo.

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