Tener sexo sin condón implica confiar ciegamente en la otra persona, y eso lo puede hacer una de las más grandes idioteces que se pueden hacer en esta vida.
Lo hice así por primera vez con un chavo al que creí el amor de mi vida durante ese rato que lo conocí. Me dio sífilis por esa situación tan romántica, y resultó en una cura sencilla con muchas explicaciones incómodas de por medio.
Después con un chavo que tenía las nalgas más hermosas que he visto en mi vida. Me valió que proviniera de un lugar entre los límites de Colombia y Venezuela y que me transmitiera las mejores enfermedades de los dos terceros mundos, pero ahí me tuvieron, dándole con todo en el parque de mi fraccionamiento.
No recuerdo si el chico de Culiacán con quien cometí el mismo pecado fue antes o después del nalgoncito, pero también con él sucedió lo mismo. Creo que hasta me terminó orinando en la boca mientras estuvimos encerrados en el baño del antro. Solo recuerdo bien su: "yo estoy seguro de que no tengo nada, no sé tú", y aquí tienen a su pendejo particular, cometiendo fregaderas para que ustedes no las hagan.
No sé si cuente pero un chavo, por esos mismos días, el "activo lechero" como dicta la leyenda que mantienen mis amigos, me dio tan fuerte que el condón se le destrozó dentro de mí. Supongo que el hecho de que uno tenga su pene descubierto dentro del ano del otro ya es suficiente, sean diez segundos o dos horas.
El quinto sería mi novio. Él fue el único con quien la decisión de ir descubiertos fue consensuada de antemano. Tras hacerme estudios de hasta lo que no provoca síntomas y descubrir que de milagro logré esquivar todas las balas posibles (y las que sí me dieron ya estaban curadas de todo mal), cedí ante la decisión de demostrar mi confianza ante el bienestar propio y suyo permitiendo que estemos dentro del otro sin barreras.
A veces me pregunto por qué lo llegué a hacer y por qué chingados seguí haciéndolo. A excepción de con mi novio, me lamenté una y otra vez de esa decisión y del trasfondo que conllevó cada una de ellas.
Es muy fácil estar en riesgo, y aún así seguí en contacto con el precipicio que no sabías si te había dejado caer hasta que ya estando en el aire.
No lo hagas, por favor.
Si estás totalmente seguro de con quien lo haces va a respetar tu salud e integridad al privarse de meterse con más personas supongo que es planteable, pero depositar confianza en alguien más siempre es un riesgo que ni todos merecen ni todos quieren asumir.
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