Algunos versos, como los que se muestran a continuación, fueron escritos antes del mes de febrero del año 2018, casi todos girando en torno hacia un mismo dilema. Los presentes aparecen sometidos para un concurso local de poesía. Los público a continuación debido a que en la administración original ignoraron la petición de quitarlos del portal:
La noche sin estrellas
Por tu brazo con arena,
y las bocas en los vientres
de desconocidos entes
empezamos la condena
de un deseo sin razones,
de alcanzar más que tu rostro
escondido en la distancia,
prometiendo entre oraciones
libertad a costa de otro.
Presente
Estamos de frente a nuestro pasado,
lo dicen tus manos en su trayecto,
se ve a través de tu roce calmado,
que a su fin dan con un camino recto.
Entre tu ser va mi toque imperfecto,
miel de un pecado que no se ha olvidado,
que en sordos aullidos muestra su efecto,
Atrévete a perderme en el presente,
llega más lejos y dame tu calor,
atrapa mi alma que va hacia ti.
Consume de un trago lo que un día perdí,
quemaré tu dolor entre mi candor,
ven y cómete mi mirada ausente.
Inestable
Acercarme a ti es un dulce peligro,
pero intento, disipando el deseo,
amortiguar y calmar este dolor,
no sé por qué no aguanto mi silencio,
por qué tan pronto adopté ese, tu aliento,
me creí pleno y no en un vacío.
Me ocultaste del mundo en un vacío,
hiciste sentir ajeno el peligro,
me diste un reflejo fiel de tu aliento,
que avivó cada día más el deseo,
ahora entiendo por qué el silencio,
abriste mis ojos y no vi el dolor.
Supe desde antes que no hay más que dolor,
hoy mi ser grita al pensarse vacío,
desde aquella tarde tras del silencio,
me hiciste consciente de tu peligro,
lo escondiste muy detrás del deseo,
decías la verdad con voz sin aliento.
Cada tarde me trago entre un aliento
canciones interpretadas con dolor
que buscan volver el cuerpo en deseo,
termino solo, cansado y vacío,
mi certeza marchita está en peligro,
me hice ver tu rostro en el silencio.
He preferido quedarme en silencio
y no malgastar mi contado aliento
cuando confundes candor con peligro
y me interpretas caricias por dolor,
no me des un reclamo si es mío,
desvaneces el mar de mi deseo.
Bajo del agua cumplí tu deseo,
que olvide las cosas con más silencio,
pero ahora veo en tus ojos un vacío,
dice que nunca fue mío tu aliento,
al marcharte me pensaste sin dolor,
pero fuiste mi abrigo en el peligro.
Besos de peligro, sin tu deseo,
toma mi dolor, calla mi silencio,
llena mi aliento, mío es nuestro vacío.
Luz de luna
Luz de luna, si tú lo ves
dile que estoy esperando,
cruzo ríos entre el tiempo,
los silencios veo flotando.
Luz de cielo, voy otra vez,
mis brazos voy estirando,
su espalda se ve lejana,
su rostro siempre ocultando.
Luz de tarde, noche eterna,
ya me voy desesperando,
lléname de oscuridades,
tus ojos me están mirando.
Luz tranquila, ya me cansé
de rodillas ir andando,
y sigo mostrando mi piel,
puede que a mí esté observando.
Luz de noche, respóndeme,
ven que quiero ir olvidando,
¿por qué en mí ya no te cubres,
por qué te vas alejando?
Luz de luna, ¿dónde estamos?
Retazos
Este frío viento me pone en pedazos
que la luna adorna con su brillo fiel,
dime, astro en el cielo, si algún día esta piel,
podrá volver a ser más que retazos
de un ente expectante ante un destino cruel:
un jardín entero abriendo sus brazos,
dejando a sus raíces crear mil lazos,
jamás advertidos al invierno aquel.
Si fuésemos otros sería distinto,
de no ser nosotros igual corazón
no habría presente este sufrir lento
de trozos perdidos tras una pasión,
desperdigados en ajeno canto,
igual que tú, voy vagando sin razón.
Vidas ausentes, caminos sin pasos,
almas perdidas en el otoño aquel,
ciegas miradas de un eterno llanto.
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