Primero mencionaré una mala noticia (para mí) con el fin de aligerar los ánimos un poco. Temo anunciar que no podré escribir hasta el viernes o hasta tal vez el sábado porque, como lo mencioné en la entrada anterior, saldré con mis papás a su casa de vacaciones en Bucerías. Si, de pura casualidad, existe un chico guapo, carismático y divertido (que oscile entre los dieciocho y veintiséis años) que quiera platicar un rato en la playa que esté leyendo esto, no dudes dejar tu número en los comentarios. Sí, claro.
Hoy desperté de un sueño bastante extraño, del cual recuerdo sólo algunas partes como si fueran recortes de una hoja de papel. Hace quince minutos podría haber descrito otros cuantos "recortes" que aún tenía sobre lo que soñé, pero terminé olvidándolos y sólo me quedé con ideas "mordisqueadas" sobre mis sueños, pero un par de ellos fueron algo concretos.
En el primero aparecía una amiga de mi clase actual. No he escrito mucho sobre ella, pues no había tenido la oportunidad de mencionarla, pero considero que es una muy buena persona y una gran amiga. Puede que no haya platicado tanto con ella para conocerla mejor, pero interactuamos mucho y pasamos un buen rato.
En el sueño, extrañamente, ella iba conduciendo un automóvil (lo que sé de coches se compara a lo que sé de historia, es decir, casi nada, así que no podré decirles qué tipo de auto era), y recuerdo que casi me atropella. No lo hizo con malicia ni con malas intenciones. Antes de que el sueño se convierta en una nube oscura y espesa, también puedo decir que platicamos un poco. No sé por qué este sueño quedó en mi memoria si no recuerdo siquiera el tema de la conversación que tuvimos ni dónde detuvo su automóvil. Es un misterio para mi en estos momentos el mencionado sueño.
El segundo fue muy diferente. Para empezar, estaba en el campo con mi hermano; sería grandioso si mi hermano me acompañara algún día a mi lugar sagrado y sería mejor si también fuera mi hermana y jugáramos básquetbol o algo así, pero lo raro es que estábamos en las gradas subiéndolas y bajándolas, algo que sólo hago cuando voy en soledad a ese lugar, antes de escribir un poco.
El sueño se convirtió aún más insólito cuando apareció un muchacho acompañado de una chica. Recuerdo que ella, de piel morena bronceada y cabello lacio recogido, vestía una blusa de color rosa y que él era alto, vestía una camisa azul y unos pantalones color beige y su piel era muy blanca pero no tanto como para decir que era un albino o un menonita. Ellos se acercaron hacia nosotros y noté que el chico estaba sonriendo mientras me miraba; era una sonrisa de curiosidad y de timidez, y no una sonrisa maniática que indicaba que moriría si no salía corriendo de ahí.
Contrario a lo que mi hermano quería hacer, me acerqué a ellos y tenía la intención de platicar un poco, pero miré aquellos ojos azules e inmediatamente bajé la mirada. Sin embargo, recuerdo que pensé "¡no seas idiota, puede que él sea el único chico decente en este lugar!" y subí la mirada hasta que mis ojos se encontraron con los suyos. Antes de que el sueño también se desvaneciera, recuerdo muy bien que me quedé sin palabras, pero que podía comunicarme con ese chico a través de la mirada. Fue perfecto.
Y es aún mejor ahora que encontré una nota en mi celular que hice en cuanto me desperté, pues en una parte escribí "rubio ojiazul bronceado que prometió volver por mi". ¡No recordaba eso! Recuerdo que sí platicamos un poco, que tenía que irse por no sé qué razón, pero antes de irse me dijo "volveré por ti" y que me quedaba esperándolo en el campo. Mi hermano se hartó de estar ahí conmigo en el sueño y se fue, pero me quedé y sí llegaba para estar conmigo. ¿Puede alguien enamorarse de un sueño?
Me pareció bastante acertada la fantasía en una parte. Mirar a los ojos es muy importante para mi, aunque sea una gallina y nunca me atreva a mantener la mirada fija con alguien por un periodo de tiempo de más de dos segundos. Creo que por eso me ilusioné tanto con el chico de la vez anterior, pues él me forzó en cierta manera a mantener la mirada en alto.
Sería interesante ver cómo se traducen los sueños que tuve en la realidad, si es que llegan a tener un significado, para empezar. Debo recordarme a mí mismo cuál es mi posición respecto a las citas y a las relaciones, la cual se puede describir perfectamente en un párrafo que leí anoche en un magnífico blog:
"I still harbor the desire to find someone special; I just don't have the drive to look too actively anymore. It's like what I've been saying; I don't mind being alone and wouldn't be disappointed if I didn't find someone to share my life with." (Traducción: "Aún albergo el deseo de encontrar a alguien especial: sólo que ya no tengo el impulso de buscarlo tan activamente. Es como lo que he estado diciendo; no me importa estar solo y no estaría decepcionado si no encuentro a alguien especial con quien compartir mi vida").
En ese párrafo se expresa lo que he pensado desde hace unos meses. Sí, quiero encontrar a alguien especial con quien compartir mi vida, pero dejé de tener esa motivación que me impulsaba a buscar a esa persona con prioridad y énfasis. El deseo sigue ahí, pero las ganas se han esfumado lentamente. Sin embargo, hay ocasiones en las que tengo recaídas. En las que me siento como una ballena y como un inútil. Como alguien que aporta a la sociedad si no está presente. En ocasiones me siento autosuficiente y pienso que no necesito de nadie para salir adelante, pero también suelo sentirme solo y desesperado por aquella persona.
Aún sigo con la esperanza de encontrar a alguien que me aprecie como soy. Así con mi cuerpo deforme y poco estético (a pesar de que digan que no estoy gordo, siento que nunca me permitiré aceptarlo), con mis ideas lunáticas e irreverentes y con mis miedos y deseos que tanto me vuelven loco en ocasiones. No soy perfecto y dejé de intentar serlo desde hace años, pero aún me veo como el muñeco roto que espera la llegada del reparador de juguetes.
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