21 abril, 2013

Arráncame las páginas.

¿Qué creen?
(Espacio para que ustedes divaguen entre ideas locas como que estoy a punto de irme a vivir a otro país o que mis padres al fin saben que soy gay).
He escrito ininterrumpidamente en mi diario. A pesar de estos días de altibajos emocionales, el ver que llevo más de la mitad del cuaderno imprimiendo mi curiosa letra y mis extraños pensamientos me da cierto... orgullo. Estoy feliz por algo que hice personalmente y hace milenios que no me sentía así.
Claro, algunas cosas que escribo las hago después de medianoche y mi subconsciente me dice que debo escribir la fecha según mi celular, pero me gusta cerrar mis días escribiendo algo (y a veces he llegado a escribir por las tardes o en las mañanas).
Stephen King una vez mencionó que para ser un escritor tienes que leer y escribir durante cuatro horas al día para cada actividad (dando un total de ocho horas). Según eso y otras consideraciones de otras personas, nunca llegaré a ser un escritor. De hecho, tomando en cuenta la situación mundial, la economía, el entusiasmo que la población en general le da a la lectura y mi incapacidad recurrente para poder iniciar una historia propia, seré para siempre el tipo que escribe un diario y que ocasionalmente sube entradas a su blog.
Es triste eso porque creo que ahí está mi verdadera vocación. No es la de autoproclamarme como ello (a pesar de describirme como ello en mi cuenta de Twitter), pues creo que aún publicando libros no me llamaría así. Tampoco es la de considerarme un autor y comenzar a hablar de las influencias que me han dejado personas importantes como las hermanas Brontë o Tolstói, pues a pesar de haber leído algunos libros considerados como "los mejores", no puedo ni siquiera citar una línea de sus páginas y me encanta leer libros despreocupados y considerados muchas veces como "mediocres" siempre y cuando tengan una escritura decente. Mi vocación está en escribir. Ya sea relatar mis corajes en el diario, debatir un simple tema aquí, escribir una idea en mi celular para desarrollarla más tarde o hacer un escrito tonto a la mitad de una clase, es lo que quisiera hacer de mi vida para siempre. Lástima que moriría de hambre si así fuera.
No digo con eso que estar en la escuela sea un error, pues no lo es. Puede que no sea tan bueno dando clases como esperaba, pero es algo que también me gusta en verdad, puedo mejorar haciéndolo y estoy dispuesto a ello y más durante muchísimos años de mi vida. Creo que escogí la mejor carrera no solamente por ello, sino que también me permitirá seguir escribiendo (y hasta me ayudaría a inspirarme por el constante contacto con jóvenes hormonales).
Claro, mi vida es un desastre en estos momentos, mi humor en la escuela es bastante explosivo porque me harté de llevar máscaras a todos lados, odio a todo el mundo (menos a mi familia y a mis mejores amigos), me decepciono constantemente de mi mismo, nunca termino las cosas y he llegado a volver a pensar en el suicidio un poco. Sólo un poco, lo prometo.
Al menos me mantiene vivo el saber que si no escribo mis historias personales en muchos lugares de mi mundo, nadie podrá escribirlas. No porque sea un ser humano bastante complejo, sino que no sabrán entender cómo es mi visión de la vida y se aburrirán al verme sólo a través de mi primera máscara. Además, así podré reírme en veinte años del montón de dramas que sentía que vivía.

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