17 noviembre, 2016

Sarta de palabras que pueden herir a alguien.

¿En qué piensa la gente normal?
¿Qué pasa por la cabeza de aquellos que viven sin preocuparse de las situaciones que pasan en la vida? Son felices, tal vez, pero ¿y si lo son porque deciden ignorar lo que hay a su alrededor? ¿Los convierte en peores personas?
En ciertas ocasiones me he descubierto teniendo fuertes prejuicios sobre algunos grupos de personas: los de Guadalajara, por ejemplo.
Hay algo en la actitud de las personas que he conocido provenientes de allá que me hace odiarlos. Y, en realidad, al sentir eso, hace mirarme al espejo y decir: ¿tan pobre es tu vida que tienes que estar criticando a otros?
Un tono edulcorado al hablar. Palabras malas que se dicen para hacer el ambiente más relajado. Quejarse de algo para evitar intervenir. Subir de tono de voz para demostrar la importancia del punto al que se quiere llegar. Yo soy el vencedor y yo tengo que elegir primero.
No me gusta que llegue alguien de repente y decida que puede ser la persona al mando. Detesto cuando llega alguien con un aire de superioridad a imponer sus opiniones; es infantil de mi parte, pero si llegas demostrando eso sé que no te voy a escuchar, aunque tengas las respuestas a las preguntas que no me dejaron dormir la noche anterior. Date cuenta de que hacerte ver superior a veces dice más de tus inseguridades que de tus fortalezas.
No es que todas las personas en Guadalajara automáticamente se vuelvan bestias inmundas. Conozco gente de allá: una de mis tías más agradables vive allá; uno de mis mejores amigos (si no es que el mejor amigo varón que tengo) vive allá, y le gusta el lugar.
Es un lugar bonito. Está lleno de cultura y de vida y de librerías y de oportunidades.
¿Por qué entonces me encanta utilizar como expresión "es muy de Guadalajara" en lugar de decir que se es muy fresa, o acremado, o creído.
Y es que ponerme a escribir sobre esto creo que diría que tengo un complejo de inferioridad, o de superioridad, pero es que a veces hay que expresar las cosas que hay por dentro que parece que carecen de fundamento para darnos cuenta de cómo está todo en el interior.
Heme aquí, soltando veneno contra un montón de personas que no lo merecen (descontando a los que sí). Decidiendo no ir a ver la nueva película de la serie de Harry Potter o como sea porque me parece que será una expreriencia vacía, seca. Ideando la excusa para escaparme de algún compromiso social. Recorriendo la lista de opciones que puedo ver de entretenimiento para ignorar algún pendiente. Decidiendo recluirme y escapar de todo el mundo y toda la vida porque ya no quiero continuar aguantándome así.
Y es que no sé si está bien esto y menos que lo diga o que lo escriba en un lugar público, pero a veces cuando las cosas parece que están bien hay algo que te dice que en realidad nada va bien.
No quiero recluirme en una serie de televisión, en un montón de películas o entre cerros de libros, todo con el fin y propósito de pausar el transcurso de mi vida y dejarme llevar por algo que no me aporta nada pero que me mantiene entretenido.
Sé que he pasado mucho tiempo en mi vida así, y que incluso hoy caí en las mismas acciones, y que me he prometido dejar de hacerlo pero no lo he cumplido, y que si llega el momento de despegarme de aquello que me desconecta entraré en un conflicto porque no sabré qué hacer y al final intentaré lo mismo con la primera cosa que se me ponga enfrente. Pero harta. No los demás ni el mundo, harta quedarse viendo cómo la vida pasa sin hacer nada. HARTA. Y ya estoy harto, pero no sé por dónde comienzo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Deja tu comentario, opinión, duda, queja, respuesta o comienzo de conversación a continuación: