A veces me sucede que no encajo en cierto lugar o en alguna situación en la que estoy. Por ejemplo (aunque deteste darle tanta importancia al drama de ser gay), ser homosexual me ha hecho sentirme fuera de lugar hasta en el entorno gay. De hecho, apenas estoy adaptándome al hecho de que mis amigos conozcan esa parte de mí y se siente raro, más cuando me doy cuenta que sólo me siento totalmente bien estando con dos mujeres increíbles.
Tener una relación con alguien o comenzar a salir se ha vuelto en algo horrendamente tormentoso, sobre todo en las últimas cinco semanas. No hay momento en estos días en los que no me sienta como un idiota o, disculpen la expresión, como una puta.
Muchas personas lo pondrían de distinta manera: conociste a dos maravillosos chicos con los que tuviste cosas que hacen personas que llevan saliendo mínimo tres meses. No suena tan bien, de hecho, pero es la verdad. Hace unas semanas viví una trágica historia de amor y desamor que duró menos de tres semanas con un chico que nunca había visto antes en mi vida y anoche me entregué totalmente en cuerpo a otro chico que conozco desde el jueves, llegando al punto de dormir en su misma cama. Aquí es donde me pregunto: "¿y si el que en verdad está mal eres tú?", y no puedo evitar responderme sarcásticamente: "tú qué crees".
Del primer chico ya he escrito demasiado en mi diario, concluyendo que por algo las relaciones toman tiempo en construirse. Cuando conocí al segundo chico, tras una llamada telefónica que duró sesenta y un minutos, mi ilusión se disparó hasta el cielo o más lejos. A pesar de ser un party animal y de tomar un poco, es un chico genial (nótese el adjetivo utilizado): le encantan las películas -el primer chico con el que salgo que comparte esa característica conmigo-, tiene una voz de ensueño, escribe con una buena ortografía y sabe de gramática; el chico perfecto. Sin embargo, ¿puedo coexistir con "el chico perfecto"? Hasta ahorita la respuesta es negativa.
Me la pasé increíblemente bien durante la llamada y cuando nos besamos es mágico, pero también suelo sentirme como un chico poco interesante cuando estoy con él. Me considero poco interesante la mayor parte del tiempo, eso es un hecho, pero es muy extraño cómo cuando estoy con él siento que cada cosa que tenemos en común, que estaría bien decir o que a él le agradarían, la expreso de una manera muy falsa y estúpida. Tristemente, no son cosas falsas. Estúpidas, tal vez.
Por ejemplo, el viernes comimos juntos y hubo momentos en los que me sentí muy bien, pero también hubo otros en los que me sentí como si estuviera tratando de recitar una poesía que olvidé frente a un enorme público abucheándome. Ayer, cuando salí con él y con sus amigos, opté por no destacar tanto y dejarlos estar como si todo fuera normal y me sentí bien, durante gran parte del tiempo. De hecho, después de la comida me la pasé genial y fue increíble. Sin embargo, cuando llegó el inevitable sexo (me quedé a dormir en su casa, me engañaba al pensar que no lo haría esa noche), me sentí algo mal.
No porque el sexo haya sido malo, pues lo disfruté aún y sienta que no haya recibido tanto placer como el que di (si vuelvo a preguntarme por qué me siento como una puta, debo leer ésto último), pero hubo momentos en los que sentí con mucha más intensidad que yo era un tipo falso. Me sentía falso cuando no decidía entre una cosa y otra, me sentía falso cuando trataba de ser yo mismo y me sentía falso cuando en verdad era yo mismo. Lo peor es que él también vio que me sentía falso conmigo mismo.
A partir de esos momentos de falsedad comenzaron a aparecer exponencialmente los silencios incomodísimos, la desesperación y la sensación de que moría en esos momentos. La felicidad era incomparable, pero sentía también que estaba tratando de hacer flotar a un barco a medio hundirse, sólo con mis manos y sin nadie más para ayudarme.
En ocasiones pienso que él no está interesado en mí, lo cual sería una ironía kármica después de lo que pasó en mi relación anterior. Si ese fuera el caso, lo merezco totalmente. Si no, creo que estoy pensando demasiado las cosas. En recomendación de una amiga, debo dejar que las cosas tomen en verdad su curso y disfrutar el camino, pero a veces veo que algo que parece está bien parece estar roto y me rindo ante mi mente.
Es todo un desastre mi vida en éste momento. Estoy en temporada de exámenes, comencé a salir con un chico casi al salir de una relación y no creo poder verlo tanto en vacaciones porque se irá a su pueblo, no sé cómo me siento al respecto (o si debo comenzar a sentir algo desde ahorita) y, sobre todo, no sé qué haré a partir de éste momento. Creo que así es la vida, ¿no? Una serie de momentos a los que no sabes cómo darles la cara pero que debes pasar para salir adelante.
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