Hay cosas que se van convirtiendo en debilidades poco a poco. Algunas son agradables, como el chocolate. Para muchas personas el chocolate es una debilidad porque al recordarlo tiene ganas de comerlo y ya. Un solo recuerdo puede transportarte hasta aquel momento en el que disfrutaste placenteramente un bocado de delicioso chocolate. Antes tenía esta debilidad, pero ya no suelo comer tantas cosas dulces como antes.
Al igual que ese tipo de debilidades, las hay aquellas que te dan ganas de simplemente desaparecer. En este mismo momento, mi mamá está teniendo una disputa con mi hermana por una tontería. Es una estupidez y si ambas escucharan en realidad los argumentos que están dando, ambas se darían cuenta de sus errores (tal vez es por eso que están comenzando a levantar la voz).
Siempre que escucho gritos así no puedo evitar irme del lugar. En estos momentos estoy encerrado en el armario de mi habitación mientras la escena sucede a un cuarto de distancia. Mi papá seguramente está en la planta baja y mi hermano sé que ve la televisión a una puerta de distancia de mí. ¿Por qué no pude resistir el impulso de venir hasta acá a esconderme?
La verdad es que no quiero estar ni presenciando el evento y casi preferiría no ver a mi madre ni a mi hermana hasta mínimo el día de mañana. Vengo de una familia peculiar (lo cual explica varias cosas) y sé que mi hermana estará de habitación en habitación ignorando resentidamente a todo su entorno -lo cual no me afecta en realidad- y mi progenitora estará de un horrible humor explosivo que la llevará a descargar su coraje señalando cada defecto que encuentre e indicando cómo corregirlo.
Amo a mis padres y a mis hermanos. Los amo sin preguntármelo dos veces, pero en momentos como éste desearía tener una vida independiente, en otro país y con un estilo de vida que no me haga sentir como si cada cosa que hago es un grave error.
Hace unos días, mientras arreglaba un librero con mi mamá, recuerdo que le dije algo así como "espera, no voy a poder hacer ésto, soy un inútil para estas cosas" y ella me contestó "no eres un inútil, nunca digas que eres un inútil". Me siento estúpido escribiendo lo siguiente, pero recuerdo que en lugar de hacerme sentir bien, fue como si mi cerebro le hubiera reclamado a mi boca por haber pronunciado tal palabra y al parecer fue borrada de mi sistema, pero ahora sí me sentía inútil, aunque así no me sentía antes de hacer el comentario.
Inútil. Es la palabra que describe exactamente lo que siento cuando escucho una pelea, cuando dos personas discuten verbalmente. Con ese tipo de discusiones no me refiero a intercambiar frases sarcásticas -que pueden llegar a ser ingeniosas- con tal de ganar argumento, sino aquellas que toman lugar cuando dejas salir cuando ya no sabes ni qué hacer ni qué decir para defenderte, así que dejas que tu odio hable, y el odio tiene como objetivo único el de destruir por completo a la otra persona.
Últimamente, ni siquiera puedo presenciar tales discusiones, esté involucrado o no. Lo triste es que mis padres suelen usarlas como último recurso constantemente y mientras más pasan los días, son más fuertes las discusiones, sobre todo con mi papá.
Por millonésima vez, me detesto cuando escribo sobre mis padres. Trato de ser sincero y dejar salir lo que siento, pues si escribo algo que va en contra de lo que pienso o siento, me quedo con el dolor latente. Sin embargo, en ocasiones que no me siento bien y mis amados progenitores están involucrados en el asunto, es como si les estuviera haciendo daño. Creo que si alguna vez llegan a descubrir esta página o alguno de mis diarios, quedarían totalmente devastados y no quiero que ese tipo de traición suceda, pues así lo tomarían ellos.
Son personas increíbles, dedicadas, amorosas, gentiles y suelen ser felices, pero siento que no estaban listos para enfrentarse a alguien como yo. Es evidente que la vida me puso en sus caminos para darles una especie de lección (y a mí en la suya para darme un millón de esas), pero en ocasiones no llegan a entender que son mis padres, más no les pertenezco totalmente. Me trajeron a la vida y es algo que les agradezco infinitamente -la mayor parte del tiempo-, pero en ocasiones me hacen sentir como si por eso debería seguir cada una de sus instrucciones al pie de la letra.
Si quieren que viva así, permítanme morir de una vez por todas. No quiero ser el títere de otra persona, quiero ser yo mismo. Si no pueden aceptarme, bien, me duele en realidad, pero no porque estén descontentos de ciertas cosas en mi persona me harán cambiarlas. No soy un estúpido trofeo el cual pueden presumir con cualquier persona que se les atraviese, soy un estúpido ser humano.
Es un mundo peligroso y le tengo miedo, pero quisiera que se dieran cuenta que me siento mal cuando me dicen que hable bien, que me pare recto, que deje de utilizar la palabra "bonito", que si me siento así soy un joto, que si muevo las manos, bailo, canto, duermo, como, platico, grito, lloro, sufro o amo estoy mal. Sé que mis papás no van a cambiar ya, pero al menos quisiera que aceptaran que hay cosas que tampoco cambiaré. Puede que sí sea capaz de mejorar mis modales, pero no me pidan que deje de ser quien soy.
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