15 julio, 2013

Lo quiero / no lo quiero.

Tras haber visto tres temporadas y media de True Blood en tal vez una semana, siento que mi cerebro está listo para convertirse en papilla pura. Lo triste del asunto es de alguna manera lo que quiero es que todo mi ser se desbarate en pedazos o se derrita para no tener que lidiar con las malditas consecuencias que acarrea todo.
Hablando claro, puedo decir mil veces que nada ha sucedido en mi vida, pero como una amiga me dijo sería todo una gran mentira; que las cosas no sucedieran como quería es un asunto totalmente diferente. En verdad, analizándolo todo positivamente, sobreviví a las propuestas indecorosas que un amigo me hacía (él tiene novio y se supone que estoy saliendo con un chico), lo hice con un chico maravilloso que conocí por internet, aún conservo mi capacidad para enamorarme y conservo viejos amigos con quienes puedo ser yo mismo sin ninguna preocupación, aparte de otras cosas que han sucedido por ahí.
Desde un punto de vista general, todo es excelente en mi vida, pero no soy de las personas que tienden a ver las cosas así; pertenezco a ese repudiado y añorado grupo de idiotas que tienen que darle mil vueltas a una cosa para encontrarle al menos un defecto a cada maldita cosa que sucede. Sin embargo, aquí tengo que reconocer que las cosas están más jodidas de lo que imaginaba, excepto con lo de los amigos. Veamos los otros puntos.
Primero quiero decir que no siempre es agradable que alguien te invite al sexo. Contrario a la opinión pública (o puede que sea alguna manera de reaccionar en particular), puede llegar a ser desagradable aunque tengas demasiadas ganas y sea una persona agradable, decente e interesante, sobre todo cuando conoces a tal persona en otros términos.
Cuando tal amigo me insinuó hacer cosas divertidas pero inmorales, en un principio confieso que cedí un poco, no opuse la resistencia que quería y en parte me daba cuenta pero no sentía la fuerte necesidad de detenerme. Agradezco que todo haya sido a través de una conversación por chat.
En parte lo veo como una cosa malvada el no destruirle todas las ganas de hacer algo sucio, más que nada porque tal amigo tiene una relación con un chico muy agradable y considero que a pesar de ver mi vida en retrospectiva y pensarme como una puta (exagerando, por supuesto), conservo la dignidad suficiente como para no entrometerme en relaciones ajenas y ese tipo de asuntos, pero no negaré que se tornó divertido en cierto punto. Era de esas diversiones que encuentras en los rincones más despreciables de la humanidad, pero era diversión y mi yo adolescente no hacía más que decir "da igual, sigue".
Respeto al mi amigo, nuestro trato será igual y me encargaré de que la fotografía que me envió de su ropa interior no sea vista por más ojos, pero no puedo evitar sentir cierta pena. Más que nada porque su novio es un gran chico y porque se supone que salgo con alguien.
Hablando de, no quiero sonar como aquellos puristas que se la pasan diciendo "el sexo arruina todo", pero tienen algo de razón aquellos malnacidos. En sí, no todo se va al caño porque el acto sexual es relajante, puede llegar a ser divertido y es en lo que muchos piensan gran parte del tiempo, pero al hacerlo al casi apenas conocer a una persona, desaparece lo bello en hacerlo, pues le quitas la vulnerabilidad al acto, la entrega de algo más que cuerpo y carne, ya no está esa sensación de nervios y emoción... se esfuma el sentir que conoces a una persona de una manera más profunda, pues ahora sólo conoces una de las habitaciones, pero no la casa en sí.
Sería una mentira muy grande el afirmar que esa persona con la que compartí algo físico no es un chico genial. Es divertido, nervioso, le encantan las películas y series de televisión, platicar con amigos y pasar un buen rato, pero la diferencia del significado que nosotros tenemos de ciertas cosas puede ser abismal, enorme, horrible.
El tipo me gustaba, de no haber sido así creo que hubiera resistido los impulsos juveniles de ponerme caliente con él, pero ya no siento la necesidad de pelear por él, de captar su atención, de reservarme solamente para él, de verlo de inmediato, de llamarlo y estar platicando con él. Me rendí.
En buena parte eso se dio porque progresivamente se hacía muy difícil tener una conversación agradable con el chico. Al principio, sobre todo la noche que me llamó por primera vez y que duramos sesenta y un minutos al teléfono, hasta los silencios eran lo mejor de mi día. Ahora se nota que ya ni se esfuerza en rellenar el silencio infernal con una carita feliz prediseñada y francamente estoy agotado de ser el encargado de vil tarea.
La situación es confusa porque a pesar de eso veo que le intereso, al menos un poco. Para muestra, el otro día me llegó un mensaje suyo alrededor de la 1:20 de la madrugada escribiendo "te extraño" (puede que lo haya escrito en estado de ebriedad, lo cual lo convierte en algo de mal gusto pero demuestra que fue sincero). El mensaje lo vi hasta la mañana siguiente debido a que no me sentía de humor como para desbaratarme respondiendo y obtener una respuesta hasta el día siguiente; ignoré por completo mi teléfono y ni siquiera vi lo que había enviado.
Una vez que lo vi no pude evitarlo y sonreí. Es lindo despertar y ser eso lo primero que ves en el estado de semi-conciencia matutina, pero una vez que pensé sobre ello me sentí igual que antes, aunque preocupado. Ya no siento que quiera algo con ese chico, ya ni ganas de tener sexo con él tengo.
Cuando comencé a salir con él y tras saber que ya lo había hecho con él, un gran amigo me dijo que me cuidara, que fuera inteligente y no me dejara llevar tan rápido por las cosas, que no me enamorara perdidamente del tipo para no ser pisoteado y utilizado, que después me daría cuenta si me quería para algo más, algo lindo. A veces me pongo a pensar "¿y si en verdad le gusto a él?", pero la verdad es que me tomé el consejo muy en serio y no siento algo importante por él.
Hay ciertas formas en las que sé que no estoy enamorado de alguien, las cuales se pueden reducir a tres acciones que resumen todo. La primera es ver pornografía. Cuando sé que me gusta un chico en parte lo sé porque no veo porno, es la verdad; desaparecen las ganas de ver un irreal vídeo protagonizado por chicos que puede que no sepan actuar para salvar sus vidas pero que tienen un sexo irreal y caliente que calma las ganas por un rato pero que también ayuda a crearse ideales y destrozar autoestimas. Ya rompí esta regla.
La segunda es simple: cuando me gusta alguien suelo ignorar parcial o completamente las señales, indirectas o propuestas de otros chicos. Incluso, cuando recién empecé a salir con este chico no acepté un par de solicitudes de amistad por facebook porque me parecía que no era lo correcto, pues aquellos tipos se veían con intenciones macabras. Lo triste es que ahora ellos dos son parte de mi "lista de amigos" e incluso le seguí el juego por un momento a aquel amigo.
La tercera es aquella a la que considero la determinante. Si me gusta un chico, los demás no aparecen como posibles candidatos al puesto de mi compañero de vida. No digo que me arranco los ojos para dejar de ver a cada chico lindo que existe en el planeta, pues suelo aprovechar discretamente los deleites visuales que la vida me pone enfrente, pero no veo el potencial en aquellos chicos. Últimamente he llegado hasta el punto de querer volver a abrir mi perfil en la página donde conocí a este chico y en la fiesta de cumpleaños de una de mis mejores amigas tuve una inocente atracción hacia un chico muy lindo y carismático.
Puede que haya sido efecto de la bebida que me hizo el apuesto amigo de mi amiga (media copa y me sentí muy mareado), pero me agradó mucho su presencia, sus atenciones y el hecho de que me incluyera a las conversaciones como si no fuera un tipo que acababa de conocer. Imaginando cómo serían las cosas con él encontré muchas dificultades, pues su estilo de vida parece ser bastante diferente a mi ermitaña, introvertida y antisocial forma de ser, pero aquí el punto es que llegué a dejar volar la imaginación para fantasear cómo sería tener algo con el nuevo amigo, cosa que sencillamente no haría de tener a alguien más en mi mente.
Por si llega a existir cierta confusión, considero que no está tan mal llegar a imaginar futuros, historias y conclusiones, pero de estar con aquel presente en la cabeza me hubiera detenido. En cambio, llegué a creer que me gustaría muchísimo más salir una sola vez con el nuevo chico que con el muchacho con quien salgo. Es triste escribir eso porque me hace sentirme como un total idiota, pero es la verdad y no quiero convertir a este espacio en un lugar de mentiras, para falsedades tengo mi vida entera.
Lo que falta ahora es hacer lo doloroso y darle un puto cierre a las cosas. Decirle al chico con quien salgo la verdad, que no me gusta para tener algo juntos y que sería mejor que ambos dejáramos las cosas. Siento que me respondería un "está bien" y se iría a tomar con sus amigos, a fumar o a conseguir a otro chico (cosas que reprocho un poco, la verdad, pero cada quien vive las cosas a su manera). Puede que él en verdad sienta algo por mí y de ser así ya serían dos personas en lo que va del año a quienes dejo con las ilusiones en alto. Sin embargo tengo que ser sincero en mi camino hacia la honestidad, a pesar de que tenga sus consecuencias y no sean muy agradables.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Deja tu comentario, opinión, duda, queja, respuesta o comienzo de conversación a continuación: