07 julio, 2013

La inocencia no sobrevive al pasar por la puerta.

Descubrir verdades puede llegar a ser difícil, dependiendo de lo que ocultes y a quién se lo ocultes. En mi caso en particular es muy evidente a lo que me refiero, no quiero redundar con explicaciones que ya he repetido en numerosas ocasiones en las previas entradas de este pequeño espacio semi-privado (siempre que subes algo a internet se convierte del dominio público, lo tengo presente).
Siempre que le digo a alguien pienso en un principio que estoy a punto de enfrentarme al momento más difícil de mi vida, ya sea que se lo vaya a decir a uno de mis mejores amigos o a alguien que sé que no volveré a ver en mi vida. Incluso me preocupo cuando le digo a alguien que ya lo sabe, es parte de mi naturaleza ver difíciles las cosas aunque sean de lo más sencillas.
En los últimos días he notado que casi parece algo urgente el decirle a los demás sobre mi situación actual. Creo que el 2013 se perfila como el año en el que he dicho que soy gay de una u otra manera y permítanme escribir que me ha dolido bastante, casi me siento como Voldemort dejando parte de su alma en los horrocruxes. No es que haya tenido que matar personas para decirle a alguien que soy gay, pero siento que algo dentro de mí se fragmenta cada vez que lo hago. Puede que el momento no sea lo difícil pero me estresa bastante el momento previo lleno de tensión y suspenso y -sobre todo- las consecuencias que pueden existir.
Las veces más difíciles fueron con mis dos mejores amigas, con mi prima, aquella vez que mi hermano me detuvo porque ya sabía hacia dónde se dirigía el asunto y hace unas cuantas horas cuando le dije a mi querida hermana. Sé que aquí se incluirán mis padres y varios familiares, pero por ahora mi hermana es quien encabeza la lista.
Al principio comenzó como un momento de interacción normal entre hermanos, con una guerra de almohadas y todo. Mi hermana, siguiendo la tradición de la familia, es una persona que suele guardar sus sentimientos en el rincón más recóndito de su existencia. Al igual que la persona que escribe estas palabras, no suele dejar que las personas entren a su vida a menos que lo apruebe y parecía que al fin me estaba dejando entrar.
Se puede pensar que siendo mi hermana ya tengo un lugar en su corazón asegurado, pero una cosa es que me quiera y otra muy diferente es que se sienta bien estando conmigo. Nunca convivimos, así que cada uno siempre está en su mundo, por lo que compartir un rato de diversión fue increíble y me gustaría repetirlo siempre, pero llegó el momento que esperaba pero temía y le dije que me gustaban los chicos.
El ambiente cambió drásticamente, como lo previne. Sin embargo, creí que las cosas serían un poco diferentes a como sucedieron. En uno de mis intentos de romper el horrible silencio, traté de iniciar una conversación.
—Me matarán mis papás, ¿verdad?
—Sí —contestó rápidamente y sin pensarlo. Surgió una pausa.
—¿Quién crees que se enoje más?
—Los dos.
Ninguno se atrevió a mirar al otro. Otra pausa apareció hasta que la interrumpí tratando de conversar un poco con mi hermana menor.
—Bueno, pero creo que mi mamá un poco más, aunque también siento que mi papá ya no me va a hablar.
—Te va a correr.
—¿Tú crees?
—Te va a correr.
Sobra decir que todo cambió y me fui de su cuarto al poco rato.
Por primera vez me siento muy estresado después de decirle a alguien que me gustan los chicos. Normalmente se siente como respirar profundamente tras estar a punto de ahogarse, pero con mi hermana sentí que el aire desaparecía. Creo que me arrepiento de haberle dicho. No es por problemas con ella ni nada de eso, la quiero muchísimo y es una de mis personas favoritas en este mundo aunque no se lo demuestre, pero me siento con un enorme miedo de repente.
No puedo evitar pensar que arruiné mi relación con mi hermana y me siento... ¿impotente? Quiero llorar y desearía en estos momentos poder salir corriendo de aquí, pero también estoy atado de manos y pies. Confío en que no le dirá a mis padres, pero el haberle dicho a una de las personas más cercanas a mí que son parte de mi familia y que haya reaccionado así elevó infinitamente mi miedo.
¿Así van a reaccionar mis padres? ¿Me correrán de la casa? ¿Qué haría si sucediera eso? Estaría completamente solo y perdido. ¿Me dejarían de querer? ¿A dónde iría? Puede que sea solamente un poco de drama como el que suelo agregarle a mi vida y al final me haga como el amigo de un gran amigo y no pase casi nada, pero considerando la evidencia y el caso, moriré. Si algo es seguro es que nada seguirá igual.

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