Desde esa noche de luna casi llenaen la que miramos en su lugar a las estrellasreflejadas a través de tu mirada plena,de tu luz me llenasy ese roce incesante de tu pielque, prohibida, dejo acercar bajo riesgo,por saber si tu sabor es como la mielarriesgaría mi miedo,aunque vuelva el temor a resurgir de noche,precipitados pensamientos que se vuelven sentimientos,pero por aquellos recuerdos, libres de remordimientos,agradezco a ti.
Las cosas que no entendemos nos asustan. Aunque sea, a veces de repente.
Darse cuenta de que actuamos no siempre con la razón.
Da miedo equivocarse.
Al mismo tiempo, días, momentos, como el que comenzó esta noche y parece nunca acabarse en mi cabeza, se aprecian. Se agradecen. Se anhelan sus continuaciones.
Me pongo a pensar en muchas cosas que quizá debí detener. Y, entonces, pienso, ¿se deben detener las fuerzas de la naturaleza?
Quizá se debe tratar de que un huracán haga el menor daño posible a quienes se puedan ver afectados. Los impulsos de un tigre asesino se necesitan tranquilizar para no matar inocentes. Pero encontrar tanta paz al convivir con otra persona, sentir que arrojarse al vuelo es lo natural, pues...
El tiempo al tiempo, la vida a la vida y que las cosas tomen su curso, claro. Queda la emoción de vivir algo nuevo, con su potencial para que la lluvia de la cabeza se convierta en un tifón en descontrol, uno que me gustaría vivir, viendo el curso de las cosas.
Tantas cosas qué decir y escribir y las palabras no alcanzan para expresar las cosas como fueron.
Agradezco a la vida.
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