24 abril, 2018

4. Vivir por mi cuenta.

De alguna manera siempre me dio orgullo vivir por mi cuenta.
Nunca me importó demasiado el tener que cargar las compras en mis espaldas para subir el casi cerro sobre el cual está mi actual hogar ni le di tanta importancia a encontrarme con fantasmas en la oscuridad. Siempre quise vivir bajo mi propio techo, consciente de que a pesar de cualquier peligro o lo que pudiera suceder, podría salir adelante.
En estos momentos no vivo solo ni tengo un techo que podría llamar propio. La casa en donde vivo tiene problemas que no sé o no me he puesto a reparar, carece de cuestiones que muchas personas nombrarán básicas, y no siempre es el espacio de descanso que debería ser para mí, pero el hecho de que pueda decir que he ido logrando salir adelante más airado de lo que esperaba me da la esperanza de que eventualmente pueda mejorar mis condiciones de vida.

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