21 agosto, 2013

Mi alma gemela es una actriz de los noventas.

Hace un par de días, sobre todo para ahogar mis resentimientos, penas y corajes que tuve involuntariamente antes de entrar a clases de nuevo, me enfrasqué en una fiebre de "ve todas las películas que te encantaban de chico para ver si tienen el mismo efecto ahora mientras puedas" y decidí comenzar por Matilda, ya que tenía fresco en la memoria a Roald Dahl y a sus increíbles cualidades como escritor porque estaba leyendo algunas de sus fantásticas historias cortas.
Para mí, Mara Wilson, la protagonista de la película antes mencionada, siempre fue "la niña adorable con mucho carisma en pantalla" o "la persona ideal para interpretar a Matilda, según el libro" (sobra decir que me encanta tanto ese libro que me deprime no tenerlo para releer una que otra página casualmente), pero hace un mes, más o menos, me volví loco de emoción porque una actriz que había desaparecido de mi vida por completo había escrito una lista sobre la insanidad de los artistas que comienzan su carrera desde pequeños en una página web increíble. Sin embargo, eventualmente lo olvidé por un tiempo.
Cuando caí en tal fiebre y recordé el humor de Matilda --película de culto en mis adentros--, decidí volver a leer el fascinante artículo que escribió la estrella de la película y me encontré con que ella tiene twitter, facebook (es algo obvio que iba a contar con tales redes sociales), y un pequeño blog. "Espera, espera", me dije a mí mismo, "¡¿tiene un blog?! Considérenme un fanático". Por supuesto, eso era precipitar las cosas, lo que indicaba que estaba en mis cinco sentidos durante aquellos momentos, pero cuando en efecto llegué a leer sus publicaciones, quedé boquiabierto y estupefacto. Es increíble. ¡Increíble!
He llegado a empatizar tanto con sus relatos que en estos momentos tengo siete pestañas abiertas con entradas suyas en mi explorador de internet, y eso que en su lugar podría estar viendo el final de temporada de True Blood o algo así. De hecho, iré a continuar leyendo su página hasta que llegue el cansancio real. Quién diría que "Matilda" terminó poseyendo un sentido del humor increíble y un cinismo que extrañamente te deja un sentimiento cálido al leer su prosa.
Nota: Obviamente su página está en inglés, pero no le vendría mal ser publicado para obtener una copia en español.

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