Hace solamente un par de días comencé una nueva aventura falsa, en paralelo con los mencionados proyectos que intento sacar adelante. Creo que mencioné que gracias a ese proyecto tuve que perderme un rato entre páginas de desconocidos y así fue como di con un chico extraño que me intrigó un poco; si fue así, disculpen la pequeña mentira, pues comencé a tener curiosidad por aquel tipo a partir de un comentario que publicó en una fotografía de un chico con el que salí tiempo atrás. Un comentario sin sentido, pero una fotografía que encajaba perfectamente con la imagen que tenía con... cosas relacionadas con el proyecto.
Pasaron los días, unas cuantas conversaciones cortas (y algo incómodas en ocasiones) y llegó la sensación de que estaba convirtiéndome en un acosador de tal persona, a pesar de no conocerla en persona. No puedo dejar de preguntarme "¿por qué?".
Veamos, me pareció un chico interesante, sus fotografías son agradables y publica ciertas canciones que me gustan, pero cuando llegué a leer ciertas publicaciones decidí agregarlo inmediatamente. Ya hablé de ésto. ¿Por qué lo repito, entonces? A raíz de ésto y de otras cosas que comentaré a continuación, me he comenzado a preguntar: ¿no se molestará por mi insistencia, aunque no es mucha?
Verán, ¿recuerdan que este verano conocí a un chico por medio de una página de citas por internet y terminé viviendo una especie de drama que puede que sirva de inspiración para historias futuras? Pues ese joven no fue al único que conocí por ese medio. Unos cuantos chicos me hablaron antes (al parecer puedes atraer bastante atención en uno de esos sitios si en tu foto de perfil se ve tu rostro) e intercambié páginas de facebook con creo que cinco de ellos, sin contar al chico del verano.
Uno nada más me aceptó y ya, nunca intercambiamos textos directos. Otro creo que ya me eliminó o no recuerdo cómo se llama. El tercero me agradó bastante, quizá demasiado, pero al parecer nunca recibió mi mensaje con la dirección de mi perfil o pensó diferente a mí, el punto es que nunca pasó algo más que la curiosidad de cómo se hubiera desarrollado una historia que no sucedió. Sin embargo, sí hablé un poco con los otros dos y fue gracioso porque fue toda una sorpresa conocerlos, pues, a diferencia de su perfil de facebook, en la página de citas no habían puesto una fotografía suya, y no puedo mentir al decir que el encanto y la ilusión se despidió un poco. Digamos que la imagen mental que me había formado de ellos resultó ser un poco diferente de la realidad.
No recuerdo mucho del primer chico que me aceptó, pero en todas nuestras conversaciones resultó ser un joven bastante agradable, dedicado, respetuoso y tenía buenos gustos, aunque debo confesar que no lo vi con potencial de ser algo más que un amigo. Algo similar pasó con el otro chico, pues también tenía varias de esas cualidades pero también era más... insistente, se podría decir. Pensándolo de nuevo, ambos tenían varias cosas en común.
Es gracioso cómo se observa en sus fotografías de perfil cómo han ido aceptando su sexualidad, pues al principio son imágenes de un chico común y corriente de secundaria, de los que pasan desapercibidos, pero poco a poco se ven un poco más sonrientes (y también un tanto más afeminados en su apariencia). Me pareció increíble que ninguno resultara ser el típico chico que trata con desprecio a los demás o que contribuye a que la imagen de la comunidad homosexual sea más negativa día a día; al contrario, fueron bastante amables y divertidos. También ambos reaccionaron de manera similar cuando les conté que había comenzado a salir con el chico del verano, pero mientras el primero dejó de presionar, el segundo hizo todo lo contrario.
Por un tiempo se detuvo, limitándose a darle 'me gusta' a los comentarios y fotografías que publicaba. Cuando terminé con aquel muchacho, fue bastante gracioso pues parece que intuyó que las cosas iban mal y cada que aparecía como 'conectado' era seguro de que me iba a hablar. Seguro.
Normalmente sus pláticas eran agradables, eso es cierto, pero también solía agobiarme un poco por el interés que mostraba, era notable que esperaba alguna especie de oportunidad de mi parte y tras lo del verano ya no estaba tan dispuesto a dársela. Había una que otra vez en la que me molestaba, pues me conectaba por alguna razón específica (o por esperar una plática de cierta persona) y ahí estaba el mensaje del chico. Siendo una persona que no disfruta de atender a más de una conversación al mismo tiempo, eso resulta ser un pequeño problema en ocasiones.
Me exasperaba recibir más atención de su parte que de otras personas, de quienes estaba esperando dicha atención. Lo creí injusto para él, porque es un chico agradable y no merecía perder su tiempo con alguien que no le iba a responder. Me enojé conmigo mismo porque sabía que si le hacía algo malo a ese chico el universo y las fuerzas kármicas me harían pagarlo en grande. Ya me lo estaban haciendo pagar, de hecho. Y ahora que salió la situación con el chico intrigante, me siento todavía peor cada que ese me insiste un poco de atención.
Es como estoy bastante sediento y, al bajar a la cocina, me encuentro con que sólo hay leche. Me gusta la leche cuando la tomo acompañada de algo, pero no disfruto de la leche en sí, a pesar de sus nutrientes y demás. Aparte, está la promesa de que habrá agua pronto. Me encanta el agua y se siente increíble tomarla, teniendo sed o no, pero ¿qué pasará con la pobre leche? En mi caso, hasta ayer tuve el valor de decirle que no a la leche, a pesar de la sed. No es justo que la leche sea ingerida cuando no siento ganas de hacer eso.
Ayer esperaba un mensaje del chico intrigante cuando recibí el esperado mensaje del muchacho insistente. Al principio respondí cortante, obstinado en que notara el desinterés, pero fallé en todo intento. Después me rendí. Estuve a punto de fingir ser quien no soy con tal de caerle mal, la verdad, pero de qué serviría. ¿Y si le llegara a agradar hasta el falso yo? Estaría terminantemente jodido.
Decidí hacer lo contrario. Sería yo mismo, en serio el verdadero yo. Creo que dio lo mismo, pero cuando mencionó que ya no había visto mi perfil en la página de citas, le dije que la había borrado cuando conocí a aquel chico. No me preguntó si seguía con él ni mentí en lo más mínimo, pero traté de que la interpretación dijera que no estaba interesado. Ayudó también que me preguntara si escribía y que me insistiera tanto en mostrarle lo que he hecho.
Este blog no es algo privado, incluso ya es parte de mi perfil en twitter, pero si alguien me pide a gritos que le enseñe lo que escribo, es casi obvio que no se lo mostraré. Directamente, sólo se lo he mostrado a tres personas, personas con quienes he compartido mis secretos más oscuros y me siento bien con ello. No estaría mal si un desconocido lee ésto, pero el hecho de saber que alguien a quien conozco está adentrándose en mis pensamientos... no. Sobra decir que me negué rotundamente a compartirle esta creación. Incluso me escribió algo así como "¿algún día me dejarías ver lo que escribes?", a lo que respondí "no, no lo sé, no creo".
De nuevo, el chico es bastante agradable e inteligente, pero al menos por este medio cibernético no me siento atraído en lo más mínimo hacia él. Y tras tantas insistencias suyas, mensajes y montones de "me gusta", me pongo a pensar "¿pensará algo así de mí aquel chico interesante?", pues aunque no he llegado a presionar tanto, sí le he puesto uno que otro "me gusta" y he comenzado las últimas conversaciones que hemos tenido. Aparte, él no demuestra tanto interés hacia platicar conmigo. Es como si él fuese yo y yo fuera el chico insistente.
Espero no herir al chico insistente, pues no se lo merece. Ojalá encuentre a alguien que pueda ser su amigo y con quien pueda insistir y ser insistido. Y espero no engancharme tanto del chico interesante. Sería un desastre total.
Pasaron los días, unas cuantas conversaciones cortas (y algo incómodas en ocasiones) y llegó la sensación de que estaba convirtiéndome en un acosador de tal persona, a pesar de no conocerla en persona. No puedo dejar de preguntarme "¿por qué?".
Veamos, me pareció un chico interesante, sus fotografías son agradables y publica ciertas canciones que me gustan, pero cuando llegué a leer ciertas publicaciones decidí agregarlo inmediatamente. Ya hablé de ésto. ¿Por qué lo repito, entonces? A raíz de ésto y de otras cosas que comentaré a continuación, me he comenzado a preguntar: ¿no se molestará por mi insistencia, aunque no es mucha?
Verán, ¿recuerdan que este verano conocí a un chico por medio de una página de citas por internet y terminé viviendo una especie de drama que puede que sirva de inspiración para historias futuras? Pues ese joven no fue al único que conocí por ese medio. Unos cuantos chicos me hablaron antes (al parecer puedes atraer bastante atención en uno de esos sitios si en tu foto de perfil se ve tu rostro) e intercambié páginas de facebook con creo que cinco de ellos, sin contar al chico del verano.
Uno nada más me aceptó y ya, nunca intercambiamos textos directos. Otro creo que ya me eliminó o no recuerdo cómo se llama. El tercero me agradó bastante, quizá demasiado, pero al parecer nunca recibió mi mensaje con la dirección de mi perfil o pensó diferente a mí, el punto es que nunca pasó algo más que la curiosidad de cómo se hubiera desarrollado una historia que no sucedió. Sin embargo, sí hablé un poco con los otros dos y fue gracioso porque fue toda una sorpresa conocerlos, pues, a diferencia de su perfil de facebook, en la página de citas no habían puesto una fotografía suya, y no puedo mentir al decir que el encanto y la ilusión se despidió un poco. Digamos que la imagen mental que me había formado de ellos resultó ser un poco diferente de la realidad.
No recuerdo mucho del primer chico que me aceptó, pero en todas nuestras conversaciones resultó ser un joven bastante agradable, dedicado, respetuoso y tenía buenos gustos, aunque debo confesar que no lo vi con potencial de ser algo más que un amigo. Algo similar pasó con el otro chico, pues también tenía varias de esas cualidades pero también era más... insistente, se podría decir. Pensándolo de nuevo, ambos tenían varias cosas en común.
Es gracioso cómo se observa en sus fotografías de perfil cómo han ido aceptando su sexualidad, pues al principio son imágenes de un chico común y corriente de secundaria, de los que pasan desapercibidos, pero poco a poco se ven un poco más sonrientes (y también un tanto más afeminados en su apariencia). Me pareció increíble que ninguno resultara ser el típico chico que trata con desprecio a los demás o que contribuye a que la imagen de la comunidad homosexual sea más negativa día a día; al contrario, fueron bastante amables y divertidos. También ambos reaccionaron de manera similar cuando les conté que había comenzado a salir con el chico del verano, pero mientras el primero dejó de presionar, el segundo hizo todo lo contrario.
Por un tiempo se detuvo, limitándose a darle 'me gusta' a los comentarios y fotografías que publicaba. Cuando terminé con aquel muchacho, fue bastante gracioso pues parece que intuyó que las cosas iban mal y cada que aparecía como 'conectado' era seguro de que me iba a hablar. Seguro.
Normalmente sus pláticas eran agradables, eso es cierto, pero también solía agobiarme un poco por el interés que mostraba, era notable que esperaba alguna especie de oportunidad de mi parte y tras lo del verano ya no estaba tan dispuesto a dársela. Había una que otra vez en la que me molestaba, pues me conectaba por alguna razón específica (o por esperar una plática de cierta persona) y ahí estaba el mensaje del chico. Siendo una persona que no disfruta de atender a más de una conversación al mismo tiempo, eso resulta ser un pequeño problema en ocasiones.
Me exasperaba recibir más atención de su parte que de otras personas, de quienes estaba esperando dicha atención. Lo creí injusto para él, porque es un chico agradable y no merecía perder su tiempo con alguien que no le iba a responder. Me enojé conmigo mismo porque sabía que si le hacía algo malo a ese chico el universo y las fuerzas kármicas me harían pagarlo en grande. Ya me lo estaban haciendo pagar, de hecho. Y ahora que salió la situación con el chico intrigante, me siento todavía peor cada que ese me insiste un poco de atención.
Es como estoy bastante sediento y, al bajar a la cocina, me encuentro con que sólo hay leche. Me gusta la leche cuando la tomo acompañada de algo, pero no disfruto de la leche en sí, a pesar de sus nutrientes y demás. Aparte, está la promesa de que habrá agua pronto. Me encanta el agua y se siente increíble tomarla, teniendo sed o no, pero ¿qué pasará con la pobre leche? En mi caso, hasta ayer tuve el valor de decirle que no a la leche, a pesar de la sed. No es justo que la leche sea ingerida cuando no siento ganas de hacer eso.
Ayer esperaba un mensaje del chico intrigante cuando recibí el esperado mensaje del muchacho insistente. Al principio respondí cortante, obstinado en que notara el desinterés, pero fallé en todo intento. Después me rendí. Estuve a punto de fingir ser quien no soy con tal de caerle mal, la verdad, pero de qué serviría. ¿Y si le llegara a agradar hasta el falso yo? Estaría terminantemente jodido.
Decidí hacer lo contrario. Sería yo mismo, en serio el verdadero yo. Creo que dio lo mismo, pero cuando mencionó que ya no había visto mi perfil en la página de citas, le dije que la había borrado cuando conocí a aquel chico. No me preguntó si seguía con él ni mentí en lo más mínimo, pero traté de que la interpretación dijera que no estaba interesado. Ayudó también que me preguntara si escribía y que me insistiera tanto en mostrarle lo que he hecho.
Este blog no es algo privado, incluso ya es parte de mi perfil en twitter, pero si alguien me pide a gritos que le enseñe lo que escribo, es casi obvio que no se lo mostraré. Directamente, sólo se lo he mostrado a tres personas, personas con quienes he compartido mis secretos más oscuros y me siento bien con ello. No estaría mal si un desconocido lee ésto, pero el hecho de saber que alguien a quien conozco está adentrándose en mis pensamientos... no. Sobra decir que me negué rotundamente a compartirle esta creación. Incluso me escribió algo así como "¿algún día me dejarías ver lo que escribes?", a lo que respondí "no, no lo sé, no creo".
De nuevo, el chico es bastante agradable e inteligente, pero al menos por este medio cibernético no me siento atraído en lo más mínimo hacia él. Y tras tantas insistencias suyas, mensajes y montones de "me gusta", me pongo a pensar "¿pensará algo así de mí aquel chico interesante?", pues aunque no he llegado a presionar tanto, sí le he puesto uno que otro "me gusta" y he comenzado las últimas conversaciones que hemos tenido. Aparte, él no demuestra tanto interés hacia platicar conmigo. Es como si él fuese yo y yo fuera el chico insistente.
Espero no herir al chico insistente, pues no se lo merece. Ojalá encuentre a alguien que pueda ser su amigo y con quien pueda insistir y ser insistido. Y espero no engancharme tanto del chico interesante. Sería un desastre total.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario, opinión, duda, queja, respuesta o comienzo de conversación a continuación: