05 diciembre, 2012

Mi asquerosa y gorda vida que me provoca ganas de vomitar.

Ya es seguro, no les diré nunca. No importa que tenga mi propia casa, que haya adoptado mil niños o que tenga un “esposo” o algo así, no les diré nunca. Hoy mi mamá llegó usando un chalequito que había usado para una presentación en su escuela. Era un pequeño chaleco color negro, como el que usaban los gitanos, y le pedí que me lo prestara, bromeando, claro.
Estaba en la cocina con mi mamá y mi papá y en el momento en que pedí el chaleco prestado, un silencio sepulcral cayó en el rostro de mi papá. A pesar que acaban de pasar apenas un par de horas, no recuerdo exactamente lo que dijo, pero mencionó que "así empiezan". Yo obviamente sabía que se refería a que así empezaba el proceso de "salir del clóset" para los chicos de por aquí. Primero vestían 0.00001% rosa o alguna cosa femenina y terminaban usando más maquillaje que RuPaul.
Mi mamá pareció no captar el mensaje, así que no dije nada, seguí con mi papel de juguetón, pero mi papá me dio una mirada de decepción. Puede que exagere según ciertas personas, pero sé cuando su mirada es de tristeza, sé cuando es de desaprobación y sé cuando es de decepción. Ésta era de decepción. Seguí jugando, quise no darle el gusto esta vez.

Lo gracioso es que lo único femenino que tenía el chaleco era la hechura, que era tela brillante (que sea gay no implica que tenga que saber el nombre de cada maldita tela que existe en el universo o que sepa distinguir entre dos malditos colores que parecen ser exactamente iguales) y el hecho de que mi mamá lo estaba usando. Lucía como un troll de Harry Potter, pero todos en mi casa me veían como Frank 'n Further. Como en la comida. Estaba mi computadora encendida, así que decidí pasear por los territorios prohibidos de las redes sociales, terminando en la página de facebook de El Planeta del Cine. donde mostraban la siguiente foto con Ashton Kutcher interpretando a Stebe Jobs (por cierto, la película me interesa menos que lavar los trastes de la cocina):


La primera reacción que tuvo mi papá fue insinuar que el tipo era gay. "Ya es demasiado" me dije a mí mismo. Después de haberme quitado el famoso chaleco y antes de cenar me dirigí al baño. Sentí ganas de ir y hacer mis necesidades, pero descubrí que mi cuerpo me dirigió hacia el baño sólo para desquitarme conmigo mismo.
Entré al dichoso cuarto de 1.2m x 2m, cerré la puerta y, sin encender la luz, contemplé mi reflejo en el espejo que tenía frente a mi, así con la poca luz que llegaba desde el exterior. Sólo alcanzaba a ver con dificultad unos ojos que parecía que estaban a punto de explotar. Me imaginé en una escena de American Beauty con mala iluminación.
No lloré porque no tuve las agallas para hacerlo. Me senté en el inodoro esperando el tiempo suficiente para no levantar sospechas, me lavé las manos y salí de ahí. Como si nada. Cenamos como si nada. Siento que en el momento menos indicado terminaré derramando el millón de lágrimas que me he obligado a tragar.
Ahí no termina. Sobreviví a la cena, claro, hasta tenía contemplado cambiar mi rutina de "cenar - dos horas de YouTube/Facebook/Twitter/Etc. - 15 minutos de tarea - lavarse los dientes - dormir" a "cenar - lavarse los dientes - dormir", pero mi mamá me pidió que le subiera las fotos de su evento a su página.
Fue divertido. Interactué mucho con mi hermana (lo que nunca hago pero debo hacer más seguido), bromeamos, tijereamos y casi muero. Antes de comenzar a subir las imágenes estaba platicando con mi hermana y veíamos videos de la popular y comercial música pop. Hablamos mucho sobre los chicos de las bandas pop y en eso mencionó que le dijeron que cuando besas a alguien conservas su saliva por seis meses. Ya lo sabía, pero ¡¿SEIS MALDITOS MESES?! Es por eso que sigo sintiendo el sabor del último chico (haha, sí claro). Mencioné que guácala porque hay gente que no se lava los dientes, bla bla...
Adelantando la escena hasta donde nos quedamos, subiendo las fotos con mi mamá y mi hermana, a ésta última se le ocurrió decir que yo había besado a una chica (es un amor aunque viva en la triste calle del engaño). Me negué rotundamente, recuerdo mis votos de Noviembre donde juré que en Diciembre trataría de evitar las mentiras a toda costa.
La reacción principal de mi santa madre (la amo, en serio, sin sarcasmo) fue de disgusto. Prefiero mil veces el disgusto a la decepción, pero no me gusta ninguna obviamente. Y eso no fue todo, porque, casualmente, más o menos lo que dijo después fue lo siguiente:
¿Qué tiene de malo que besara a una chica? ¡Lo malo si hubiera sido a un hombre! ¡Me moriría si hubiera sido a un hombre! ¡No, no, no, no, moriría!
Acto seguido, me miró esperando a que dijera que había besado a quince chicas y que había dejado embarazadas a cuatro, pero yo miré directamente la pantalla del computador esperando a que ocurriera un milagro. Mi milagro en este caso fue que la cámara no aceptaba el cable USB y tuve que estarle moviendo un rato para conectarlo correctamente. Sé que me escapé del tema muy fácil y que eso significa que el interrogatorio sólo se pospone y no se cierra el caso.
La forma en la que dijo que la destrozaría totalmente si yo fuera gay fue tan... espeluznante. Hizo trizas a mi estabilidad emocional. Se los juro que ahora sí necesito a un psicólogo, a un amigo, una botella de helado, agua natural, irme del país y la suscripción a un gimnasio. Ya no aguanto. Ya no creo poder más con esto. Desde el momento que descubrí que prefería los P a las V supe una sola cosa: que sería un asco de vida.
No correría nunca a través de un campo de flores cantando Happy Together con mi chica ideal porque A) No sé de ningún campo de flores que valga la pena, y B) No sería chica ideal, sino chico. Todos esos dilemas interiores y que un amigo me haya dicho que lo triste de los humanos es que la mayoría de los pensamientos que tenemos en el día son exactamente las mismas preocupaciones del día anterior sólo me llevó hacia la siguiente pregunta:
¿Por qué la sexualidad es una gran cosa? En ningún momento de mi vida elegí tener los ojos cafés y nadie me ha elogiado por tenerlos de ese color, pero a los que los tienen de color diferente los elogian. "¡Oigan, tengo una sexualidad diferente, elógienme!". Nadie me ha dicho 'que bonito que seas gay', bueno, un amigo, pero él no cuenta porque tiene una mentalidad que sería el equivalente homosexual del feminismo.
Puede que dijera que es bonito, pero es como decir que ser heterosexual es bonito. La sociedad en la que vivo determinó que es hermoso ser heterosexual. ¿Qué me queda a mi? ¿Sufrir? ¿Sufrir por una p*ta cosa que yo no escogí? Puede que esté sobre dramatizando todo esto, pero mi sexualidad es el equivalente de mi familia. No la escogí yo, pero tengo que lidiar con sus problemas, que disfrutar sus alegrías y llorar sus penas.
Tener una familia es algo maravilloso e invaluable, yo lo sé, no lo niego, pero por qué justamente ellos no pueden ver que la única forma en la que yo seré feliz es haciendo lo que me gusta hacer con las personas que quiero. Nunca estaré a la altura de las expectativas de la sociedad, porque no son mis padres quienes creen que está mal, sino la mentalidad con la que han nacido, crecido, desarrollado y con la que morirán.
Según mi peligrómetro, nunca tendrán que saber que soy así, y si quiero que lo sepan tendría que encargarme primero de tener un lugar donde vivir y un trabajo con el cual pueda sobrevivir de forma independiente. Al menos ahorita no tengo novio ni nada, eso lo haría mil veces más complicado. Nunca me había alegrado de estar soltero, no sé si verlo como un progreso o como un indicio de que me estoy amargando aún más. No me agrada esto.

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