18 enero, 2013

Comeback (volví).

Es intrigante cómo algunos eventos en mi vida suceden de forma episódica. Por ejemplo, lo de ayer. No sé si esté en negación o sólo necesitaba un poco de compañía, pero toda la mañana me seguí sintiendo como la mierda y en el instante que platiqué con una de mis mejores amigas el dolor desapareció súbitamente.
Sigo vivo y creo que seguiré viviendo a menos que una fuerza sobrenatural decida que no es cierto o me ocurra algo inesperado, lo cual no estaría mal pero a la vez no está bien porque nunca sabría quién es A en Pretty Little Liars ni quién mató a Alison DiLaurentis. O qué más canciones van a hacer en Glee y cómo terminará o si la siguiente temporada de Awkward. me encantará igual que las dos pasadas. O si las películas de mi lista son tan buenas como se dice, igual con los libros.
Saber con quién se casará una amiga y cómo estarán los hijos de la otra. Si tendré sobrinos y si serán igual que mis hermanos. Cómo serán mis padres en el rol de abuelos y qué dirán cuando llegue a la casa con un hijo adoptado asiático o si llegaré algún día a tener un esposo o algo similar. Si llegaré a amar a alguien algún día o si el campo seguirá manteniendo su encanto cuando vuelva a él después de que se haya publicado mínimo uno de mis libros y recuerde que la felicidad no es el fin, sino el camino.
Tal vez pueda que en un par de horas tenga una recaída como la de ayer. Puede que mi oscuro visitante venga a mi esta noche y quiera quedarse por más tiempo, pero ahora querré hacerle plática e intentar conocerlo en lugar de dejarlo apropiarse de mi cuerpo de nuevo. Lucharé para que deje de culparme de cosas que hago y evitaré que me lleve a un espejo para hacerme notar todos mis defectos.
Sin embargo, a pesar de que me siento como Demi Lovato cuando sacó el disco de "Unbroken" después de su misterioso descenso a las aguas oscuras del estrellato y su lado malo, habiendo ascendido mejor que antes, siento que soy alguien diferente.
Bueno o malo, no sólo estoy dejando atrás al chico callado, alegre, risueño y ocurrente que no podía responder ni una pregunta sobre sí mismo. Ahora me estoy convirtiendo en la persona que soy cuando escribo y lo veo como algo bueno porque al fin está apareciendo una seña de consistencia en mi vida. Sin embargo, ese chico nuevo que sólo conocían las personas más cercanas a mí, viene con sarcasmo, humor oscuro y con una pizca de realidad. Eso no le viene mal a nadie, pero me preocupa el impacto que puede tener en otras personas.
*Cinco segundos después*
Luego de haber reflexionado lo que acabo de poner (decidí no borrarlo), veo que debo dejar de preocuparme por cómo la gente me ve. Al menos no me debe afectar tanto. Es parte del proceso de pasar de el viejo yo al nuevo yo que está empezando a darse cuenta de quién es en realidad. Soy gay y está bien para mi. No diré que es hermoso porque no lo es, al menos no donde vivo, pero no cambiará nunca. Es como cuando estaba obsesionado por tener los ojos de otro color. Existen pupilentes, pero no por ello el color de mis ojos cambiará.
Ahora debo concentrarme en aceptarme, en seguir de pie, en no alejarme de mí mismo y de las personas a las que quiero, en patear a los exámenes en el trasero, en escribir y en ser yo mismo. Esas son promesas que hago conmigo mismo, si no las cumplo sólo me decepcionaré, nadie más saldrá afectado. Por ello, espero cumplirlas y así poder disfrutar algún día la versión fílmica de este episodio de mi vida, esperando que la película sea aún mejor que la vida real y que se publiquen muchos libros míos. Claro, también espero dejar de comer tanta comida chatarra, lo cual es todo un reto después de haber pasado por tantos insignificantes dilemas interiores.

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