28 enero, 2013

Momentos.

Las once con once, es hora de un deseo y ya sé que deseo es, aunque no se los diré. Puedo decir que no es salud, felicidad, bajar los kilos que siempre quiero bajar, llevármela bien con mi familia (a pesar de ser un deseo infinitamente mejor) ni que mis papás estén bien conmigo siendo yo mismo (otro deseo aún mejor).
"¿Cuándo será el momento indicado?"

El otro día, el sábado para ser exacto, me cautivó el hecho de que fuera luna llena. No porque se dice que en luna llena se conciben, nacen o mueren las cosas, que significa un cambio, no. Me gustan las lunas llenas porque son las pocas ocasiones en las que puedes ver a través de la oscuridad.
Bueno, a lo que voy. Llegando a mi casa después de haber ido con una amiga, decidí que debía hacer contacto con la humanidad. Buscar un chico pues, para que miento. Me dije a mi mismo "¿por qué no sales a la calle y haces una locura como besar al primer tipo decente que se me ponga en el camino?", pero como me podrían arrestar por ello y ya eran como las once de la noche, decidí que no sería apropiado.
Terminé subiendo unas fotografías a mi facebook que había tomado con unos amigos de la preparatoria cuando hicimos nuestra aventura de subir un cerro y hacer spaghetti con salchichas. Fue muy divertido aquel día, porque cuando llegué a mi casa vi una película con mi círculo cercano y tratamos de descifrar el sabor de unas gomitas extranjeras.
Entre las fotos que subí, una me llamó la atención como para convertirse en mi nueva fotografía de perfil. Era yo, sentado con la ciudad como fondo. Sin embargo, era una gran foto para mi porque en ella estoy vestido completamente de gris, estoy sentado sobre mi chamarra verde y traigo puesto el gorro que me gusta (sólo hay que ignorar el hecho de que puede parecer que tengo una erección, no tenía una erección cuando se tomó eso).

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