Como es natural y de acuerdo a mis ideas extrañas, tenía la idea desde hace un par de días de comenzar mi cumpleaños escribiendo, así como le hice hace unos ayeres con la venida del 2012. Sobra decir que ese no fue precisamente mi año, pero al menos comenzó bien y terminó de una manera diferente a los demás años, por lo que quise intentarlo ahora con este día. Sin embargo, me distraje, bajé a la cocina, subí un cargador, fui al baño y ahí me di cuenta que ya era la medianoche.
Ahora tengo veinte. 20 años de vida. Como pensé hace rato, he durado veinte años sobreviviendo a los peligros que el mundo tiene para mi y los que yo mismo creo. Aún no me creo que haya llegado a otra década, pero aún sostengo que cumplir años no significa que de repente algo cambie en mí o que sea más maduro de un minuto a otro; si eso no ha sucedido a lo largo de dos décadas, creo que tengo todavía un largo camino por recorrer.
Trataré de ser breve en esta entrada, sólo diré los detalles y los puntos altos que hubo en el día. De manera sorprendente, no hubo alguna cosa que me hizo sentir mal acerca de esta noche. Fue increíble de hecho, hasta podría decir que fue el mejor cumpleaños que he tenido. Bueno, uno de los mejores.
Conviví un poco por aquí y por allá, platiqué, me reí bastante, tomé casi un vaso de alcohol y me sentí un ebrio pero me gustó en el momento sentirme así, estuve con mis amigos y con mi familia e incluso al soplar las velas y el ritual del pastel, no me sentí incómodo como solía hacerlo. Shock horror.
No sé ni qué pensar sobre este día. ¿Será una señal de dios, el destino o del karma que al fin este año será mi año? Tal vez sería más adecuado afirmar que las cosas cambian dependiendo del ojo del espectador. Espero mantener ese ojo por el resto de mi vida y que siga funcionando así.
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