Entrando a mi casa, lo primero que hice después de entrar fue dirigirme hacia el espejo que está en la sala y observarme por unos instantes. Mi cabello estaba horrible, como siempre cuando no lo peino; mi boca seguía igual, un poco seca pero era la misma; mis dientes seguían con el ligero pigmento amarillento de siempre, mi lengua no lucía diferente y mis ojos estaban un poco rojos, pero probablemente se debía a estar escribiendo en la oscuridad o a estar en la computadora gran parte del día.
Acabo de llegar del campo, donde conocí a un chico olvidado y probé mi primer cigarro. En realidad sólo le di una pequeña probada y no mantuve el humo dentro de mi boca por más de dos segundos, pero me quedó un pequeño sabor a café sin azúcar. En realidad no es tan bueno ni tan relajante; tal vez lo diga porque ni siquiera lo inhalé, qué se yo, pero no quiero volverlo a hacer.
Es divertido verme en retrospectiva cómo sucedieron las cosas desde hace una hora. Al principio me encontré a una gran amiga y a su novio. Los vi a lo lejos, cada uno con una paleta helada de un color diferente, y me acerqué a ellos aunque supuse que habían llegado hasta ahí para compartir un rato juntos. Por lo mismo no duré mucho tiempo, siempre es agradable platicar con esa amiga (es una de mis mejores amigas) y con su novio (a quien también lo considero un gran amigo), pero decidí darles un tiempo a solas y aprovechar la luz del día para escribir, pues para eso había ido al campo.
Estaba escribiendo un rato, cambiándome de lugar constantemente y eligiendo al final las gradas que están frente a la cancha de concreto de fútbol como lugar para escribir porque estaba oscureciendo y aún no terminaba de crear garabatos en mi cuaderno. Comenzó el anochecer y seguía moviendo mi bolígrafo de tinta negra sobre mi pequeño cuaderno que había adquirido el último día de clases antes de vacaciones.
Al terminar tuve un sabor agridulce y melancólico recorriendo todo mi cuerpo, así que me quedé sentado y escuché un poco de música que fuera de acuerdo con el ambiente. Dejé llevarme por los sonidos que salían de los auriculares y de pronto me encontré de pie dando vueltas por las gradas, pero me interrumpió el cambio de canción repentino y decidí irme de ahí.
Había una salida a escasos metros de mi, pero decidí tomar otra que se encontraba más lejos de donde estaba, cerca de unas máquinas para hacer ejercicio que instalaron hace poco, "el gimnasio de la gente" (y con eso tratan de compensar todo lo que no han hecho, ¿verdad?). En mi camino, aún con los audífonos puestos y con una nueva canción que iba mejor de acuerdo con el estado de ánimo del momento, me di cuenta que había un chico sentado jugando con un encendedor. No dejé que me intimidara ni nada, pero sólo por seguridad, pues siempre me han dicho que me aleje de los que andan por ahí nada más fumando, me quité el auricular izquierdo.
En ese momento escuché un silbido, que resultó provenir del chico con el encendedor y lo dirigía hacia mi. En mi mente, era una invitación para un beso o algo así, pero en realidad era sólo un llamado que se hace para saber si "eres de los suyos" o no. Seguí caminando hacia la puerta, pero llegando a mi destino la curiosidad me dominó y me terminé acomodando en una máquina de ejercicio que tenía asientos.
Estuve ahí por un par de minutos y comenzaba a cansarme, pero escuché la melodía de una canción de rap o algo similar, música ajena a mis oídos, de la que sé que escuchan unos de mi salón con los que no tengo mucha comunicación; honestamente, música de drogados (siento que moriré por haber escrito eso). No pasó más de un minuto cuando, por obra de un impulso, saqué mi celular y reproduje una canción de Tegan And Sara.
Después de un momento, noté que la figura se levantaba en la oscuridad y se dirigía hacia donde estaba yo. Podía notarlo por el destello de una lámpara que se encontraba un poco lejos del lugar y por el punto de luz que salía de su cigarrillo encendido. Se detuvo a dos o tres metros de distancia y se sentó sobre una extraña construcción pequeña de concreto que siempre ha estado ahí pero que nunca supe para qué servía y todos terminaban usándola como asiento.
Mi mente era un caos en el momento. ¿Me estaba haciendo una invitación al sentarse ahí o sólo se cambió de lugar espontáneamente? Nunca lo supe, pero decidí que tenía que hacer algo y sólo me quedaban como opciones acercarme o irme. Estaba poniéndome nervioso y sabía dentro de mi que hiciera lo que hiciera estaría mal, pero decidí dejar de ser cobarde y me acerqué para pedirle un poco de su cigarrillo.
Creo que ni siquiera me miró pero me lo pasó y le di una calada (o como sea que se diga). Insisto, sentí como si hubiera inhalado la esencia que queda cuando acabas de mordisquear un montón de granos de café. No se sintió mal y no tuve la necesidad de toser. Me dije a mí mismo "bien, ahora estás a un paso del cáncer de pulmón" y se lo regresé. No sabía qué hacer y comenzamos a platicar un poco.
Mi "gaydar" inmediatamente me dijo que era heterosexual, pero continué platicando. Tal vez necesitaba compañía (¿en serio? Alguien consiga ayuda profesional por favor), pero él no huyó despavorido. Después de un rato fue hacia una lámpara que encienden durante la noche para ver si una pobre alma se decide a ejercitarse y al encontrar el interruptor la encendió.
Esa conversación me dio una muestra de cómo me ven los demás en el lugar. Para comenzar, me preguntó de dónde era, siendo que he vivido aquí gran parte de mi vida. No se hizo una idea de mi existencia hasta que le dije que mi papá es un maestro. Fue gracioso cómo sucedió la interacción entre nosotros. Estuvimos utilizando las máquinas de ejercicio y me ayudó a usar mejor algunas de ellas mientras platicábamos un poco más sobre cosas cualesquiera.
Después me dijo que tenía dieciséis años. Dieciséis. En ese momento me pregunté qué estaba haciendo. ¿Trataba de llegar "más lejos" con ese muchacho? Obviamente no. ¿Qué hacía platicando con un menor en el campo en la noche? Platicando un poco, nada más. ¿Por qué no me iba? Buena pregunta.
Creo que necesitaba compañía de una persona con un punto de vista diferente. No creo que vuelva a ir a la mitad de la noche a pedirle cigarrillos a las personas o a platicar con alguien extraño sobre cosas como que el campo es un gran lugar aunque se está "quemando" un poco, no es tanto mi estilo, pero fue bueno experimentar algo totalmente fuera de mi persona. Bueno, tal vez no haya sido un acto que nunca hubiera realizado en mi vida, pero muy pocas veces puedo decir que me atreví a hablarle a un desconocido que lucía peligroso según el criterio de mi mamá.
Ahora, antes de terminar quisiera comentar sobre la edad. Siempre pensé que la diferencia de edades ideal para las parejas era de dos años. Instintivamente, y no por sentirme superior o inferior a los demás, he tratado de buscar personas de mi edad. Ahora, el hecho de que ese chico me haya dicho que tiene dieciséis años no me desorbitó, pues no iba a tratar de insinuarle cosas ni nada por el estido (eso sí es algo que no llegaría a hacer, ni siquiera con chicos que me gustaran o con quien supiera que tendría una oportunidad); lo que me hizo pensar en que soy una persona demente fue el hecho de que antes de conocerlo había creído que sería un peligroso pretendiente.
No lo sé, creo que debo evitar ir al campo por un tiempo y concentrarme en hacer las tareas de la escuela o terminar de ver el montón de series de televisión y de películas que tengo en mi lista.
Estuve ahí por un par de minutos y comenzaba a cansarme, pero escuché la melodía de una canción de rap o algo similar, música ajena a mis oídos, de la que sé que escuchan unos de mi salón con los que no tengo mucha comunicación; honestamente, música de drogados (siento que moriré por haber escrito eso). No pasó más de un minuto cuando, por obra de un impulso, saqué mi celular y reproduje una canción de Tegan And Sara.
Después de un momento, noté que la figura se levantaba en la oscuridad y se dirigía hacia donde estaba yo. Podía notarlo por el destello de una lámpara que se encontraba un poco lejos del lugar y por el punto de luz que salía de su cigarrillo encendido. Se detuvo a dos o tres metros de distancia y se sentó sobre una extraña construcción pequeña de concreto que siempre ha estado ahí pero que nunca supe para qué servía y todos terminaban usándola como asiento.
Mi mente era un caos en el momento. ¿Me estaba haciendo una invitación al sentarse ahí o sólo se cambió de lugar espontáneamente? Nunca lo supe, pero decidí que tenía que hacer algo y sólo me quedaban como opciones acercarme o irme. Estaba poniéndome nervioso y sabía dentro de mi que hiciera lo que hiciera estaría mal, pero decidí dejar de ser cobarde y me acerqué para pedirle un poco de su cigarrillo.
Creo que ni siquiera me miró pero me lo pasó y le di una calada (o como sea que se diga). Insisto, sentí como si hubiera inhalado la esencia que queda cuando acabas de mordisquear un montón de granos de café. No se sintió mal y no tuve la necesidad de toser. Me dije a mí mismo "bien, ahora estás a un paso del cáncer de pulmón" y se lo regresé. No sabía qué hacer y comenzamos a platicar un poco.
Mi "gaydar" inmediatamente me dijo que era heterosexual, pero continué platicando. Tal vez necesitaba compañía (¿en serio? Alguien consiga ayuda profesional por favor), pero él no huyó despavorido. Después de un rato fue hacia una lámpara que encienden durante la noche para ver si una pobre alma se decide a ejercitarse y al encontrar el interruptor la encendió.
Esa conversación me dio una muestra de cómo me ven los demás en el lugar. Para comenzar, me preguntó de dónde era, siendo que he vivido aquí gran parte de mi vida. No se hizo una idea de mi existencia hasta que le dije que mi papá es un maestro. Fue gracioso cómo sucedió la interacción entre nosotros. Estuvimos utilizando las máquinas de ejercicio y me ayudó a usar mejor algunas de ellas mientras platicábamos un poco más sobre cosas cualesquiera.
Después me dijo que tenía dieciséis años. Dieciséis. En ese momento me pregunté qué estaba haciendo. ¿Trataba de llegar "más lejos" con ese muchacho? Obviamente no. ¿Qué hacía platicando con un menor en el campo en la noche? Platicando un poco, nada más. ¿Por qué no me iba? Buena pregunta.
Creo que necesitaba compañía de una persona con un punto de vista diferente. No creo que vuelva a ir a la mitad de la noche a pedirle cigarrillos a las personas o a platicar con alguien extraño sobre cosas como que el campo es un gran lugar aunque se está "quemando" un poco, no es tanto mi estilo, pero fue bueno experimentar algo totalmente fuera de mi persona. Bueno, tal vez no haya sido un acto que nunca hubiera realizado en mi vida, pero muy pocas veces puedo decir que me atreví a hablarle a un desconocido que lucía peligroso según el criterio de mi mamá.
Ahora, antes de terminar quisiera comentar sobre la edad. Siempre pensé que la diferencia de edades ideal para las parejas era de dos años. Instintivamente, y no por sentirme superior o inferior a los demás, he tratado de buscar personas de mi edad. Ahora, el hecho de que ese chico me haya dicho que tiene dieciséis años no me desorbitó, pues no iba a tratar de insinuarle cosas ni nada por el estido (eso sí es algo que no llegaría a hacer, ni siquiera con chicos que me gustaran o con quien supiera que tendría una oportunidad); lo que me hizo pensar en que soy una persona demente fue el hecho de que antes de conocerlo había creído que sería un peligroso pretendiente.
No lo sé, creo que debo evitar ir al campo por un tiempo y concentrarme en hacer las tareas de la escuela o terminar de ver el montón de series de televisión y de películas que tengo en mi lista.
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