12 diciembre, 2011

"Family issues".

Soy de esas personas que tienen la idea de que el título de un libro, una canción o de hasta una entrada de un blog se ponen hasta una vez finalizada la escritura. ¿Por qué? Pues sólamente porque no me gusta la idea de que el título mismo te limite tu imaginación al ponerte un límite (son buenos los límites, pero todo exceso es dañino). Aún así mi día consistió en eso: Problemas Familiares.
Mi día consistió en ser despertado a las once de la mañana porque mi hermana no tenía a nadie para acompañarla a la fiesta de cumpleaños de una prima, y dejen aclaro que era un cumpleaños (es decir, totalmente infantil) por lo que no me llamaba la atención la idea de ir a estar sentado a ver como rompen la piñata los niños y cuidar a mi hermana, pero dejen les digo que lo disfruté porque me enojé y reí, y porque no hice lo que esperaba hacer. Bueno, si cuidé a mi hermana, pero no me quedé sentado todo el maldito día a realizar pláticas forzadas con las madres que estaban por ahí.
Para empezar, llegamos temprano (en las fiestas, estar media hora después es llegar temprano) y mi tía apenas estaba comenzando a acomodar, y como no me gusta estar nomás viendo como inútil me puse a ayudarle. Terminé acomodando sillas, mesas, manteles, repartiendo tostadas, dulces, pozole, me dediqué que no le faltara nada a nadie, amenizar lo de la piñata, acomodar el sonido, y otros detallitos. Y no lo hice de mala gana ni lo hice sólo, pero me sacó de onda algo que ya sabía que sucedía: mi tío es muy (MUY) machista con mi tía. Y me da tristeza porque, aunque mi tía no se deja porque aún así es cabrona, ella es una de las personas más alegres, bromistas y cálidas que conozco. Bueno, y con eso llegó el pensamiento de verme casado. Con un hombre.
Ahora que lo pienso, nunca me he visto feliz con una mujer. Ni siquiera en mis bizarros recuerdos de la infancia recuerdo estar cómodo con la idea del matrimonio, y tal vez en la adolescencia (temprana, porque al parecer estoy entre la edad adulta y la adolescencia tardía) sí me veía con una mujer, pero porque era lo que la sociedad consideraba como lo correcto. Nada más por eso.
Imaginé las expresiones de mi familia al saberlo, y (oh sorpresa) en mi mente todas se relacionaban con desastre, tristeza y decepción. Esas son las que resumen todos los sentimientos, pero también entran ahí destierro, sentimientos encontrados, vergüenza, rechazo y muchas otras cosas. Todo porque para el mundo no es normal lo que yo siento y lo que yo pienso (conste que no tengo la idea de cambiar lo que todos piensan, sólo pido la misma aceptación y el mismo respeto que antes).
Y sí, ya acepté el hecho de ser un niño al que le gustan los niños. No públicamente, pero ya se lo platiqué a una de mis mejores amigas en uno de los momentos más sinceros de mi corta vida. Y no fue difícil después de todo, pero eso fue por su forma de ser y de pensar, aparte de que ella ya había lidiado con ésto (por decirlo así), pues tiene una prima que es lesbi, pero fue algo fuerte el sentimiento de la incertidumbre de sus reacciones. Y fue eso lo que me hizo darme cuenta de que debo agradecer cada día que tengo amigos de verdad que me aceptarían por ser como soy, pues su expresión no fue de repulsión. Lo que ella hizo fue mirarme de forma atenta y como siempre ella mira, y seguimos platicando como siempre en nuestra 'banca de la sinceridad'. Absolutamente nada cambió y eso me dio confianza. Incluso me alentó a 'salir' del rinconcito en el que estaba mi verdadero ser escondido y reprimido, pero para eso necesito más tiempo y estar completamente seguro, pues, aunque un 90% es suficiente para mí, no es la totalidad. Casi cuando tenga una pareja y que esa pareja cumpla con los requisitos es necesario. ¿Cuáles son?
  1. Que me ame.
  2. Que me respete.
  3. Que me lo demuestre.
Tengo que admitir que el físico tal vez importe un poco, pero no es lo decisivo a morir. Y deseo cubrir esas mismas características para esa persona, la cual ansiadamente espero que llegue antes de que los mayas destruyan al mundo o me llegue la hora del final. Lo que suceda primero. Y mi amiga también me dio algo de esperanza, esa persona llegará algún día y me compartió que ella hubiera deseado que, en su caso, hubiera llegado después, pues tiene algo así como su pareja casi ideal. Y como le dije, a veces me gustaría llegar con alguien y de la nada darle un tierno y largo beso, pero no ha llegado el indicado. Y sí, extraños que me conocen más que mis padres, nunca he besado a nadie. Ni siquiera el día de la tontería del viaje llegué a besar al tipo, porque si de algo sé, quiero que sea el indicado, al menos el indicado durante ese pequeño momento en el que pueda compartir un "mexican kiss". Ansío ese momento durante cada instante de mi vida y con cada parte de mi cuerpo, pero también aceptaré que espero que las cosas sucedan por arte de magia. Espero que mi hombre ideal sea de una forma y no soy realista, lo sé, pero podrían ser las cosas como un cuento por sólo un día. La respuesta es no.
No puedo quedarme así, pero mi condición social y mi familia siento que me impiden ser yo mismo. Vamos, no los odio ni tengo nada contra ellos por la infinidad de cosas que han hecho siempre por mi y por miles de cosas más, pero no me siento capaz de llegar con un hombre y de invitarlo por un café (aunque odio el café por los estragos que ocasionan en mi interior) o algo así para platicar, ser yo mismo y tener la posibilidad de encontrar a esa persona, pero no puedo. Y es algo que me entristece y me hace sentir hasta culpable.
Lo que haré por ahora es pedirle a mi amigo que me presente a su amigo que está viviendo una situación parecida a la mía. Chance y pasa algo bueno de eso. 
Posdata: Prometo que si llego a encontrar a esa persona, o si llego a salir con alguien, escribiré la serie 'Mis Días Con Él', y tentativamente transformarlas en un guión de cine.

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