09 diciembre, 2011

Quiero, pero ¿puedo?

Está bien, sabía que, de todas maneras, algún día tendría que decir la verdad.
Ayer estaba platicando con un amigo en la escuela. Mi amigo es gay, bueno, para que le doy más vueltas al asunto, pero no es un gay extravagante ni es un transvesti ni nada de eso, sólo tiene un novio.
Bueno, siempre me había preguntado cuán difícil sería ser así en una escuel para maestros, donde vas a pasar el resto de tu vida siendo objeto de críticas (cuando te va bien).
Al principio estabamos platicando sobre cosas de la escuela y eso, pero después me preguntó que cómo era mi familia. Al principio le dije con mi humor característico que estaban todos locos como yo, pero que podían mantener la cordura si era necesario, pero él me preguntó si ellos eran tolerantes, y al principio tengo que ser sincero y decir que pensé que quería que lo invitara a mi casa (lo cual me agradaría totalmete). Pero comenzamos a platicar más y me empezó a contar la historia de un amigo que había hecho tonterías y tenía incluso una novia, pero que era gay.
Y con eso ya supe para dónde iba la conversación, pero lo más curioso es que no me sentí ofendido ni indignado (considerando que sólo lo conozco desde que comenzó el semestre), sino que hasta me sentí identificado con su amigo y puedo decir que estoy pasando por casi lo mismo.
Digo 'casi' porque yo nunca ha tenido ninguna novia, sólo tuve algo con alguien pero no lo sentí real porque fue algo que se dio simplemente. Y es aquí cuando empiezo a cuestionar más mi bisexualidad. Primero porque ya me la estoy creyendo que los 'bi' son sólo 'homos' que no quieren aceptarlo; y segundo, a veces me siento muy, muy vacío.
Ese vacío que me ha hecho caer casi en depresión, pues (como le dije a otro amigo anoche) siento que no he vivido nada. Nunca he tenido mi primer beso, nunca he tenido uno bajo la lluvia, nunca he ido a cenar con alguien (ni he tratado de que nadie se de cuenta cuando le tomo la mano o juego con sus pies), nunca he caminado por un parque en la tarde mientras vamos tomados de la mano, ni me he sentado bajo la sombra de un árbol, ni me han hecho sentir que ese amor es correspondido y que siempre tendré a alguien con quien confiar y contarle hasta el más tonto detalle de mi día. Nunca he tenido el pensamiento de que podría pasar mi vida entera con una sola persona y ambos seríamos felices.
¿Y saben como me hace sentir eso? Me hace pensar que soy la persona más aburrida en el planeta, me hace sentir que no habrá nunca nadie con el que pueda compartir eso y me hace pensar que cuando llegue a ser mayor, seré uno de los viejos avaros y enojados siempre, o un maestro al que no le importa la vida en sí. Me hace sentirme frígido. Hace que día a día me convierta en un completo insensible.
Y también tengo miedo de que cuando llegue esa persona no voy a ser capaz de darme cuenta que esa persona es para mí.
Ahora, lo único que hago es ahogar todos mis sentimientos tratando de concentrarme en la escuela y ocupando mi tiempo libre en las tareas del hogar, tareas de la escuela y series de televisión. Sé que así nunca llegaré a ningún lado para lo que quiero, pero estoy muy cansado y muy herido como para seguir. 
De dos cosas estoy seguro por hoy: no me acostaré con ese tipo que me quiere utilizar para saciar su apetito sexual y mi familia no sabrá lo que soy.

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